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Sufriendo por gozo

Transcripción de audio

Muchas personas vienen a la fe porque piensan que el cristianismo va a arreglar o aliviar su dolor, y  de manera rápida. Pero, ¿qué tal si el objetivo de Dios para Sus hijos no es que disfrutemos de una vida fácil, sino más bien que compartamos un gozo profundo en Él? El día de hoy, el pastor John recorrerá el libro de 2 Corintios para mostrar cómo el sufrimiento no es desperdiciado, por lo contrario es transformado en Cristo. Hoy en Pregúntale al Pastor John: sufriendo por gozo.

Pastor John, así como inicia el mes de mayo, también inicia otra lectura de 2 Corintios en nuestro plan de lectura de la Biblia para la primera mitad del mes. ¿Cómo desafiaría a alguien que cree que el cristianismo tiene más que ver con la sanación emocional y con sentirse bien de nuevo? Ellos no quieren sufrir. Ellos quieren alivio. Ellos quieren quitarle a la vida todas las molestias. Por ese ajuste, muchos creerían en Cristo. ¿Cómo hace este libro en el que nos estamos sumergiendo (2 Corintios) para dirigirnos al Dios que no solo alivia el dolor, sino que también usa nuestras experiencias más retadoras en la vida para hacer que nuestro gozo se vuelva más profundo? 

La segunda carta a los corintios en verdad es una introducción soberana y apasionante a la vida cristiana. Creo que vale la pena decir que ningún otro libro en el Nuevo Testamento es más claro y dolorosamente realista sobre los sufrimientos que los cristianos experimentan en esta vida. Al mismo tiempo, este libro insiste, con más frecuencia que cualquier otro del Nuevo Testamento, en el gozo rebosante en la vida cristiana a pesar de, o incluso por, ese sufrimiento. Eso es lo que lo hace tan peculiar, soberano y apasionante como introducción a la vida cristiana. 

Una manera de acercarnos a este libro es preguntar: Si hay tanto sufrimiento que los cristianos tienen que esperar, ¿qué es bueno sobre las buenas noticias? Si puedes ser asesinado por la persecución o morir de cáncer a los 42 años y, digamos, dejar a cuatro hijos ¿qué de bueno hay con las buenas noticias? Y la respuesta que viene de este libro es que, en primer lugar, de hecho las aflicciones y sufrimientos están trabajando por nuestro bien, sí, incluso las que terminan en muerte. Y en segundo lugar, hay dolor que el evangelio sí alivia, tanto en este mundo como en el venidero.

Así que, permíteme tocar tres cosas: sufrimiento, la manera en la que el sufrimiento está obrando por nuestro bien, y el dolor que el evangelio sí alivia en este momento.

1. Sufrimiento

Aquí hay un ejemplo de las aflicciones de Pablo como cristiano, y yo creo que no son solo de él. Esto es 2 Corintios 6:4-5; 8-10:

Pues en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos… como impostores, pero veraces… como moribundos, pero vivimos… como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos.

Ahora bien, cuánto de todo esto debe soportar cada cristiano en particular depende de Dios, pero nada de eso nos debería sorprender. Esto es lo que Jesús prometió en Juan 16:33: “En el mundo tienen tribulación”. Es una promesa del Señor: tribulación en el mundo. “Pero confíen, Yo he vencido al mundo”. Entonces, esa es la primera cosa: sufrimiento.

2. Por nuestro bien

Aquí está la segunda cosa: Dios hace que estas tribulaciones obren para nuestro bien. Aquí hay dos ejemplos:

Porque no queremos que ignoren, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia… De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. (2 Corintios 1:8-9).

El propósito de Dios (no de Satanás) en el sufrimiento de Pablo fue la profundización de su fe. “A fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Corintios 1:9). En otras palabras, puede que esta aflicción nos mate, pero Dios nos resucitará al gozo eterno. Por lo tanto, deja que la aflicción te lleve a Dios, ese es el punto. 

Aquí tienes el segundo ejemplo que te voy a dar. Esto es de 2 Corintios 4:16-17:

Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación.

«Si los sufrimientos nos llevan a Dios en vez de apartarnos de Él, producen un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación.»

Y con eso, él se refiere a que ochenta años, toda una vida, nos están preparando para un eterno peso de gloria más allá de cualquier comparación. Incluso si este sufrimiento nos lleva justo a la tumba, no es sin propósito porque nos está preparando.
Ahora bien, marca esa palabra. Muchas personas deslizan esa palabra. Nos está preparando un eterno peso de gloria. Todos los que son cristianos creen eso. Lo que muchas personas no se dan cuenta es que está preparando, está produciendo, está generando. Este cuerpo viejo y desgastado de ochenta años de John Piper, este desgaste está produciendo un peso mayor de gloria después de la muerte. Esta es una verdad absolutamente increíble cuando tenemos que sufrir hasta lo último, o ver a otras personas sufrir hasta el final. Si los sufrimientos nos llevan a Dios en vez de apartarnos de Él, producen un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación.

3. Evangelio que alivia el dolor 

Ahora, aquí está la tercera cosa (que quizás no se ha resaltado tanto, así que permíteme resaltarlo). La tercera cosa es esto: Hay un dolor que el evangelio, las buenas nuevas de Cristo crucificado y resucitado por los pecadores, en verdad alivia; un dolor que alivia ahora, no solo en la eternidad, sino ahora.

SIN SENTIDO

El evangelio alivia el dolor de la falta de sentido ahora. Nada en la vida cristiana es sin sentido. Hay un propósito divino en todo. Ningún sufrimiento cristiano es aleatorio, en vano o absurdo, sin importar la manera en la que luzca. Usualmente se ve así. Claro que sí, somos finitos. Todo está obrando para nuestra gloria (2 Corintios 4:17). Cuando confías en Cristo, ya no tienes que volver a sentir el dolor de que tu vida no tiene sentido, nunca más. No es así por nada.

CULPA

El evangelio alivia el dolor de la culpa ahora, justo ahora. “Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21). No esperamos hasta la eternidad por esta libertad. La tenemos ahora, y es gloriosa, sin condenación, sin culpa, en este momento. Cristo lo tomó. Dios lo declara. Es por esto que Pablo puede decir en 2 Corintios 7:4: “sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción”, porque no tenía culpa. ¡Vaya libertad maravillosa del dolor! Y es por eso que también los de Macedonia podían decir: “Pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo” (Mira 2 Corintios 8:2). Se ha dictado la sentencia. La culpa ha desaparecido. Ellos están saltando de alegría en medio de su aflicción porque el dolor de la culpa se fue.

NO SER AMADO

El evangelio alivia el dolor de no ser amado ahora, en este preciso momento. 2 Corintios 5:14-15 dice:

Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron. Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.

¡Cuánto amaba Pablo ser amado por Cristo! No lo podía superar. Él dijo: “La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó”, usó “me”, me amó a mí, “y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

MIEDO A LA MUERTE

El evangelio alivia el dolor de ahora sobre el miedo a la muerte. La Biblia dice que las personas viven esclavizadas por el miedo a la muerte durante toda su vida. Es algo doloroso. Tenemos que reprimirlo todo el tiempo. “Pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor” (2 Corintios 5:8). Para Pablo, la muerte no era algo a que temer. Era la última cuadra antes de doblar la esquina y ver nuestro antiguo hogar. Hogar es hogar. Qué tal regalo es quedar libre del dolor del miedo a la muerte en esta vida, porque significa estar en casa con el Señor.

SUFRIENDO DESPUÉS DE LA MUERTE

Y permíteme mencionar una cosa más. El evangelio alivia todo el sufrimiento después de la muerte, todo. Solo habrá un eterno peso de gloria (2 Corintios 4:17). Ya no habrá más sufrimiento, nada, absolutamente nada. Así que sí, es verdad, el evangelio no alivia los ochenta años de sufrimiento en esta vida, solo ochenta billones de billones de billones de eras de todo sufrimiento. Eso es todo. 

Para nuestros queridos oyentes, que el Señor haga una gran obra liberadora en nuestras vidas mientras recorremos juntos 2 Corintios, esta increíble entrada a la vida cristiana.  

Por: John Piper
Fuente: Suffering for Joy
Traducido por: Mariafernanda Artadi

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