Una nueva oración para la ansiedad
Vivir con ansiedad es difícil. Sin embargo, como seres finitos en un mundo roto y caído, la ansiedad tiene sentido. Cada uno de nosotros es confrontado con circunstancias que no podemos cambiar, decisiones que no tienen una respuesta correcta obvia, y un futuro que es más incierto de lo que nos gustaría. Nuestras vidas siempre implicas cierto grado de riesgo, no hay garantías infalibles para la seguridad y resultados favorables. No podemos estar seguros de que alcanzaremos nuestras metas para la buena salud, relaciones duraderas, o éxito, y tampoco podemos asegurar eso para nuestros seres queridos. A pesar de que hacemos esfuerzos serios para minimizar riesgos, no podemos eliminarlos del todo. David Powlison una vez dijo, “Gran parte del ruido en nuestras vidas trata de controlar lo incontrolable.” Hay una brecha entre nuestro deseo por asegurar ciertos resultados en nuestras vidas y nuestra capacidad para asegurar que sucedan. Tenemos menos control de lo que pensamos o queremos, y la falta de eso muy a menudo nos lleva a la ansiedad.
¿Cómo solemos orar cuando estamos ansiosos? A menudo, oramos por circunstancias favorables: “Por favor Dios, protégeme de este desenlace temido. Por favor, haz que esto funcione. De esta manera suena mejor. Por favor, dame lo que quiero.” En esto, reconocemos que no podemos controlar nuestro futuro, pero que Él sí puede y lo hace, así que le preguntamos a Dios soberano y todopoderoso si es que quisiera hacer lo que nosotros pensamos que sería bueno. Le pedimos que nos de lo que queremos o que nos libre de lo que no queremos.
Quizás también oremos por un indulto: “Por favor Dios, quita esta ansiedad. Por favor, dame paz.” Pedimos por alivio para el insomnio y nudos en el estómago, y oramos por una sensación palpable de comodidad entre la confusión y preocupación interna.
A menudo oramos por más sabiduría y una dirección más clara: “Por favor, dame sabiduría para tomar la mejor decisión aquí. Dime lo que debería de hacer. Que Tu voluntad sea clara. No me dejes escoger el camino equivocado.”
No hay nada malo con estas oraciones. Son bíblicas. Es bueno expresar nuestros deseos honestos a nuestro Padre misericordioso. Pedir por paz cuando estamos ansiosos es exactamente lo que el apóstol Pablo nos llama a hacer en Filipenses 4:6-7. Crecer en sabiduría y depender de Dios para que nos guíe, captura en gran medida lo que debe ser la vida cristiana. Estas son las oraciones que oro en mis momentos de ansiedad.
Sin embargo, un domingo probé una oración diferente. Fue inspirada por la alabanza de cierre en la iglesia, “La Causa de Cristo.” En el primer verso, Kari Jobe expresa que su único deseo es ser conocida por amar a Cristo, edificar Su iglesia, y hacer el nombre de Cristo conocido para los demás. Al cantar estas palabras con la congregación, me di cuenta de que entre la gran cantidad de deseos que tenía para mi vida, mi deseo principal podría ser amar a Cristo y ser conocida por amarlo. Me di cuenta de que por más que quería que el Señor suba a bordo con mis planes de vida auto prescritos; planes que abarcan seguridad, éxito, amor y felicidad; también quería que mi vida esté marcada por fidelidad genuina a mi Salvador. Con este primer verso, mi corazón ansioso se sintió marcado y reorientado, y oré mi nueva oración: “Dios, sobre todas las cosas, que sea conocida por amar a Cristo.”
Desde ese domingo, me he dado cuenta lo tanto que mis deseos, y de manera subsecuente mi ansiedad, siguen centrados en intentar evitar o minimizar el sufrimiento. Puedo ver lo obsesionada que puedo ser en evitar los peores escenarios, lo cansada que me siento cuando inútilmente trato de controlar lo incontrolable. Todavía le sigo suplicando a Dios que dirija mi vida de forma que pueda evitar el dolor. Le sigo pidiendo que me libre de tomar decisiones que un día resultarán en tristeza y arrepentimiento, y la incertidumbre del futuro me sigue preocupando. Sigo estando ansiosa.
Pero las primeras líneas de la canción sembraron una nueva semilla en mi corazón, porque presentaron la posibilidad de que pudiera ser capturada por otro deseo; no el deseo de una vida con riesgo cero, libre de dolor, sin errores, sino algo más. Puedo ser capturada por el deseo de vivir mi vida de tal manera que mi amor por Cristo sea evidente con o sin dolor. Y de una manera que la bondad de Cristo y Su gloria sean evidentes para los demás, ya sea que eso implique el cumplimiento de mis anhelos más profundos o de mis peores escenarios. Las palabras presentaron la posibilidad de que aún puedo llevar una vida preciosa delante de Cristo y de los demás, incluso si mi futuro incluye el dolor desgarrador del duelo y la desilución. Podría ser una vida hermosa que honra a Cristo. No solo a pesar de los fracasos, sino incluso a través de los fracasos. Presentaron la posibilidad de que probablemente el sufrimiento venga, pero no tendría la última palabra. Cristo puede glorificarse y traer redención y propósito en el dolor. Imaginé la vida de una mujer que dedicaría su vida a amar a Dios y a amar a los demás por el resto de sus días, lo mejor que pudiera, incluso si su vida luciera como vidrios rotos y escombros. Una vida conocida por amar a Cristo.
Quizás alguno de ustedes esté luchando con la ansiedad también. Te preocupas por tomar la mejor decisión, temeroso de que tu discernimiento falible te dirija a perderte de lo mejor de Dios, resignándote al plan b. Te preguntas si Dios escuchará tus oraciones por resultados favorables, o si te esperan los anhelos incumplidos. Te preguntas si tu vida estará llena de errores costosos y ambiciones frustradas. Tu corazón está abrumado al confrontar tu inhabilidad para asegurar tu futuro y la vida que quieres para ti o para los que amas, sin importar lo mucho que quieras o intentes. Muchos de estos deseos son verdaderamente legítimos y buenos, y Dios sabe por qué te preocupas tanto por ellos.
Aquí no hay respuestas fáciles. Sin embargo, por favor tienes que saber que incluso si tu vida no resulta ser como esperabas, aún puede ser hermosa y digna delante de tu Dios y Salvador. En la posibilidad del dolor, fracaso o pérdida, tu vida aún puede demostrar un amor genuino por Cristo. Incluso ante la posibilidad de ruina y escombros, tu amor por Cristo y Su gloria y bondad aún puede brillar, y sería hermoso. Duro y desgarrador, pero hermoso.
¿Mi oración para mi ansiedad? Imagino que seguiré recorriendo las oraciones antiguas y familiares, pero con una nueva añadida: “Dios, que mi amor por Cristo sea genuino y perdurable. En gozo o en sufrimiento, en lo que sea que vaya a suceder, que mi amor por ti sea evidente. Y si solo esto pudiera ser cierto, que eso sea suficiente.”
Puede ser difícil descansar en la gracia de Dios en medio de las agonías de la ansiedad. Si estás interesado en aprender más del regalo del evangelio que es el descanso, considera registrarte en la Conferencia CCEF 2024.
Por: Esther Liu
Fuente: A New Prayer for Anxiety
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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