Tus remordimientos no pueden acabar contigo
Transcripción de audio
Todos tenemos cosas que desearíamos nunca haber hecho, recuerdos que simplemente aparecen en nuestras cabezas a las 2:00 am y te hacen sentir vergüenza por haber lastimado a alguien. Y a veces es más que solo vergüenza. Es una sensación abrumadora de vergüenza y humillación: este sentimiento profundo y pesado de que tu pasado es un fantasma que te sigue por todos lados, un recuerdo que te atormenta y que no puedes olvidar. Pero, ¿qué tal si el fantasma de tu pasado de hecho no tiene el poder para arruinar tu futuro? Hoy en Pregúntale al Pastor John: Tus remordimientos no pueden acabar contigo.
La pregunta viene de una mujer joven. “Pastor John, amo este podcast, y amo que ame tanto al apóstol Pablo. Mi pregunta es sobre él, ya que intento meterme en su mente. Romanos 8:35-39 me resulta glorioso porque enumera muchas cosas que no pueden separarnos del amor de Jesús. Se enfoca en sufrimientos del presente, pero Pablo nunca menciona el pasado, como los pecados que cometimos o las ofensas que causamos a otros. Muchas personas luchan profundamente con la vergüenza y con darle vueltas una y otra vez a los recuerdos de los males del pasado. Yo también soy así. Y sé que el pasado de Pablo también es oscuro. ¿Pablo está asumiendo que el pasado ya ha quedado resuelto gracias a la cruz? O ¿por qué cree que Pablo no menciona cosas del pasado aquí en esta lista de cosas que no nos pueden separar del amor de Cristo?
Nunca me he hecho esta pregunta. Me gustan este tipo de preguntas que me hacen decir: “Wow, ¿qué pienso acerca de esto?” Entonces me ha sido de mucha ayuda ponerme a pensar en esto. ¿Por qué Pablo no se refiere a los pecados pasados cuando está enumerando las cosas que no nos pueden separar del amor de Dios? Aquí está el pasaje, la gran declaración decisiva al final de Romanos 8:
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
No hay condenación
Ahora, al meditar en esta pregunta, lo que me sorprendió no fue que Pablo no menciona los pecados pasados, sino que no menciona ningún pecado. Él no dice: “El pecado no nos separará del amor de Dios en Cristo”. ¿Por qué es eso? ¿Por qué no dice: «los pecados no nos separarán del amor de Dios en Cristo”?
Y yo creo que Pablo respondería así: “Acabo de pasar siete capítulos mostrando como Dios en Su misericordia ha borrado la culpa de todos tus pecados (pasados, presentes y futuros). Este capítulo decisivo de Romanos comienza con el estruendoso resumen de siete capítulos. “Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1), no hay condenación para pecados pasados, no hay condenación para pecados presentes, no hay condenación para pecados futuros. Tus pecados pasados no te pueden separar del amor de Dios en Cristo”.
Y luego creo que Pablo agregaría, con ternura, sabiendo probablemente de dónde viene esta persona: “Yo sabría de pecados. Oh, ¡cuánto sabría yo de pecados pasados! Yo perseguí y devasté la iglesia (Hechos 8:3; 22:4) Entré casa por casa y saqué a la fuerza a hombres y mujeres y hasta los arrastraba, y los entregaba para que fueran arrestados y ejecutados. Arruiné las vidas de las personas, y me jactaba de ello. Perseguí a la iglesia con violencia. Traté de destruir la propia obra de Dios”. Y creo que luego añadiría: “Escúchame querido amigo, amigo agobiado”.
Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda Su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en Él para vida eterna. (1 Timoteo 1:15-16)
Ese eres tú. Ese eres tú. Dios salvó a un asesino de cristianos para que pudiéramos saber y sentir lo que Dios ha hecho con los pecados del pasado y con pecadores como Pablo. Esa es la razón por la que Él ordenó que Pablo sea escogido en el vientre y luego salvado después de convertirse en un asesino: para que cobremos ánimo y no nos desanimemos por nuestro pasado.
Todo perdonado
¿Y en este punto no intervendría Jesús para añadir: “recuerdas a la mujer en el pozo”? Ella tenía 5 esposos y estaba viviendo con un amante (Juan 4:18). Qué tal desastre ha dejado en su vida, y Él le dio agua viva, y ella vivió, y se convirtió en una nueva persona. Y luego, ¿Jesús no nos recordaría de la mujer que limpiaba sus pies con sus lágrimas y cabello? “Te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados… pero a quien poco se le perdona, poco ama” le dice a Simón el fariseo (Lucas 7:47). Sus pecados pasados no estaban produciendo un remordimiento paralizante. Le estaban produciendo humildad y amor.
«No son los pecados pasados lo que condenarán al cristiano, lo que lo condena es no creer que tus pecados pasados son perdonados».
Reflexionemos detenidamente en la palabra “todo” de Colosenses 2:13-14: Dios ha “perdonado todos los delitos [todos], habiendo cancelado el documento de deuda… lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz”. Misma palabra. Reflexiona en ella: todo. En 1 Juan 1:7: “La sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado”. Qué palabra tan hermosa. Absolutamente hermosa. Reflexiona en ella en lo más profundo de tu corazón conflictuado: todo, absolutamente todo, perdonado, cancelado, clavado en la cruz, limpiado.
¿Por qué Dios está dispuesto a hacer eso? Nos lo dice en Isaías 43:25:
Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, y no recordaré tus pecados.
“No lo haré, por amor a Mí mismo”. En otras palabras, ¿por qué? ¿Por qué actúa así? ¿Por qué nos salva de esta manera? Por la gloria de Su gracia. Por eso: para que pasemos la eternidad ensalzando la gloria de la gracia de Dios al borrar nuestro pecado.
Confía y vive libre
Si eres cristiano, si estás en Cristo Jesús, nada, absolutamente nada en tu pasado puede arruinar tu vida. Piensa en eso. Hay una diferencia entre tu pasado y lo que haces de tu pasado. No son los pecados pasados los que condenarán al cristiano, sino el hecho de no creer que tus pecados pasados son perdonados. Es una gran diferencia. Ese es el tema, ya sea que lo creas o no. Puede que se sienta que los pecados del pasado te están arruinando. Eso no es verdad. No es verdad. No son los pecados del pasado los que te están arruinando. Es lo que estás haciendo con esos pecados pasados en este momento lo que te está arruinando o no. Dios se ha encargado del pecado. Ha lidiado con eso. Y Él nos exhorta a creerle, a descansar en Él, a disfrutar lo que Él ha hecho por nosotros.
Ahora, seamos completamente honestos. Puede que hayas pecado en contra de alguien de tal manera que has arruinado gran parte de la vida de él o ella. Quizás los destruiste financieramente. Quizás los destruiste físicamente. Quizás estabas manejando en estado de ebriedad, y atropellaste a alguien, y ahora está paralizado por el resto de su vida. Y es completamente entendible, claro que lo es, que el recuerdo de eso te esté aplastando.
Pero lo diré de nuevo: Dios ya se ha encargado de eso en lo que respecta a la culpa, y la culpa ha sido eliminada. Por lo tanto, el efecto de la memoria no debería ser un sentimiento de condenación o culpa. Debe serlo, puede serlo, remordimiento. ¡Qué diferencia hay entre la culpa y el remordimiento! El remordimiento y la culpa no son lo mismo. El remordimiento es apropiado. Seríamos insensibles y de corazón endurecido si no sintiéramos remordimiento por el dolor que hemos causado a otras personas. Pero hay un remordimiento que lleva a muerte, y hay un remordimiento que lleva a vida. Y el remordimiento que lleva a la vida está construido sobre las promesas de Dios, las promesas de gracia obrando en nosotros aquello que es humanamente imposible; es decir, que podemos seguir adelante con nuestra vida, incluso dando fruto, no simplemente sobreviviendo, sino viviendo con humildad, amor y de manera productiva.
Déjame concluir con esto. Esto puede ser difícil de comprender, pero apuesto que muchos de ustedes que han luchado con estas cosas saben que estoy diciendo la verdad. Siempre habrá una parte triste en nuestras vidas, cuando nos damos cuenta lo que hemos hecho para ofender a Dios y lastimar a otros. Es como una melodía quejumbrosa en la canción de nuestras vidas. Nunca desaparece ese tono de tristeza en la música, pero no es un dolor sin gozo. Esa es la cicatriz que queda de la herida del pecado. Pero esa tristeza, esa cicatriz, no tiene por qué paralizarnos; de hecho, puede endulzar y profundizar nuestra humildad, nuestro quebrantamiento, nuestra empatía, nuestra compasión, nuestro amor por otras personas y por Dios. Dios no desperdicia nada. Él quiere que confíes en Él y vivas.
Por: John Piper
Fuente: Your Regrets Cannot Ruin You
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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