Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Siete promesas que han guardado a John Piper

Transcripción de audio

Uno de los grupos de preguntas más comunes que hemos recibido, se relaciona con el tema de lo que significa tener una relación genuina con Dios. ¿Cómo puedes tener una? ¿Cómo la puedes mantener? Y por supuesto, esa línea de pensamiento eventualmente te llevará a una gran barrera: ¿Por qué a veces Dios quita Su presencia de nosotros? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cómo funciona eso? Esa es la pregunta para la próxima vez.

Hoy tenemos una pregunta sobre cómo encontrar esta relación auténtica para comenzar. Es una pregunta que aqueja a una mujer llamada Elina. “Hola pastor John,” ella escribe. “Escribo con un corazón pesado. Acabo de concluir que trato a la Biblia como literatura y trato al cristianismo como una cultura social. Lo cual significa que, estudio ambos desde una perspectiva externa, sin convicción personal. Sí pienso que la Biblia es verdadera, pero no he experimentado una relación personal o cercana con Cristo para nada. Se siente mal y deshonesto describir mi fe como el caminar con Cristo, cuando raramente siento la presencia de Dios. ¿Cómo me muevo de lo que se siente como ser un extranjero de la fe a convertirme en una cristiana creyente genuina?” 

Oh Elina, Dios tiene mil maneras de llevarte hacia Él en el tipo de experiencia que anhelas. Y a menos que esté terriblemente equivocado, yo creo que cada una de esas mil maneras incluirían, de una manera u otra, la Palabra de Dios describiendo para ti algunas grandezas particulares o belleza o el valor de Dios y lo que ha hecho para ti en Cristo Jesús. Así que, lo que haré en estos pocos minutos es orar para que Dios toque tu corazón con Su Palabra mientras yo simplemente te cuento algunas de mis promesas favoritas que dan destellos de cómo es Dios y Su Hijo. La fe viene por el oir, y mi oración es que tu fe sea despertada al tipo de autenticidad que anhelas, por el oir.

Puede que no me sienta tan fuera del cristianismo como tú, pero sí siento el peligro de esa tendencia en mí. Estas son algunas de las promesas que Dios ha usado para evitar que me desvíe. Si tienen esa función para mí, mantenerme, quizás Dios las use para traerte de vuelta, o quizás por la primera vez, hacia lo que tanto anhelas. Así que, aquí vamos. Creo que tengo siete destellos de Dios para ti.

1. Él no negó a Su propio Hijo.

Creo que la promesa más fundamental en la Biblia es Romanos 8:32: “El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?” Que significa, si Dios ha hecho la cosa más difícil por nosotros (sacrificar a Su Hijo preciado), entonces los mil actos de ayuda que necesitamos en la vida y en la muerte son fáciles de hacer para Él. Si Él hizo la cosa más difícil para nosotros, seguramente Él hará las cosas sencillas, que es todo lo que necesitamos. Así que confiamos en Él con nuestras vidas.

2. Él aseguró cada promesa.

Esto significa que si la muerte de Cristo garantiza las bendiciones de Dios mil veces para siempre, podemos entender la razón por la que Pablo dijo en 2 Corintios 1:20, “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí. Por eso también por medio de Él, es nuestro Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros.” Cristo pagó con Su sangre cada promesa en la Biblia para Su pueblo. Cada promesa es comprada por Jesús para los que están en Cristo. Cada una de ellas nos pertenece al estar en Cristo. Y estamos en Cristo si lo recibimos y lo atesoramos y nos sostenemos de Él simplemente así: El Salvador que asegura cada promesa para los pecadores como nosotros que confiamos en Él. ¡Increíble! Cada promesa está asegurada por la sangre de Jesús. 

3. Él nos sostendrá. 

Cuántas cientos y cientos de veces he estado en una situación que se sintió desesperante e imposible (o simplemente aterradora y extraña), y mientras entraba a esa situación me predicaba estas palabras de Isaías 41:10: “No temas, porque Yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia” Elina, cuando combino esas palabras, Isaías 41:10 con 2 Corintios 1:20 (que toda promesa es sí en Cristo), escucho la propia voz de Dios, y tú también puedes. Escucho la propia voz de Dios hablándome en esas palabras: “John Piper, Yo, el Dios todopoderoso, Creador del cielo y la tierra, estoy contigo. Soy tu Dios. Te fortaleceré. Te ayudaré. Te levantaré.” Y vaya, ¡qué precioso!, cuán deliciosas son esas Palabras personales del Dios todopoderoso habladas directamente a mí en mi indignidad. 

Esas son palabras compradas, por eso es que las puedo tener, con la sangre de Jesús para un indigno John Piper, y pueden ser tuyas, Elina. Porque es casi más allá de la imaginación que el Creador del universo, infinito en santidad, en pureza trascendental, de hecho pueda regocijarse en hacerme bien.

4. Él se regocijará en hacernos bien. 

Escucha este nuevo pacto, el cual significa comprado con sangre, promesa en Jeremías 32:40-41: “Yo no me apartaré de ellos para hacerles bien… [Y] me regocijaré” Sobre John Piper, Elina; “haciéndoles bien… con todo Mi corazón y con toda Mi alma,” Dice el Señor. Deja que eso sea personal y maravilloso. En verdad es algo transformador cuando dejamos que sea personal, Dios hablándole a su hijo, al que recibe a Su Hijo. Eso es lo que Él dijo en Juan 1:12; a los que recibieron al Hijo, Él les da poder para “llegar a ser hijos de Dios.” Para los que llegaron a ser Hijos de Dios al aceptar al Hijo, Él les está diciendo, “Siempre te haré bien. Nunca dejaré de hacerte bien. Y cuando te haga bien, será porque me gusta hacerlo. Quiero hacerlo. Me alegra hacerte bien. Es mi gozo hacerte bien.”

5. Él nos guardará.

Una de esas cosas buenas qué Él hará por nosotros es guardarnos, aferrarse a nosotros. “Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre” (Juan 10:27-20). Mientras más mayor, más preciosas son las promesas de Dios para guardarme. Amo la canción, “Él me sostendrá. Él me sostendrá, pues me ama el Salvador, Él me sostendrá.”

¿No es maravilloso que la doxología más espléndida en la Biblia sea la celebración de la verdad de que Dios mantiene firme a Su pueblo? “Y a Aquel que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 24-25). Esa es la doxología más grande, y toda ella es una celebración de que Él nos guarda. Él se aferra a nosotros. Él no nos dejará ir una vez que Él nos haya agarrado y estemos en Su mano. Él te invita a eso, Elina. Él te da la bienvenida. Él te invita a eso.

6. Él nos ha destinado para Jesús. 

Otra promesa que se hace aún más preciosa con el avance de la edad es 1 Tesalonicenses 5:9-10. Cuando pongo mi cabeza en la almohada por las noches, como un hombre mayor (79 ahora), sé que las probabilidades de que muera durante la noche están incrementando. Así que, ya por algunos años, he ido a dormir cientos de noches con esas palabras memorizadas en mi mente: “No nos ha destinado Dios para ira,” John Piper. “No nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos junto con Él” (1 Tesalonicenses 5:9-10). “Despiertos o dormidos” en este contexto significa “vivir o morir». Así que, estoy durmiendo ahora, y si muero durante mi sueño, no habrá ira. Estaré con Él. “Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1), ni lo habrá nunca, Elina.

7. Él está con nosotros

Finalmente, nunca habrá un momento de ahora hasta la eternidad en el que no tenga a la persona más grandiosa en el universo como mi amigo, que nunca me abandona y nunca me abandonará. “Ya no los llamo siervos… los he llamado amigos” (Juan 15:15). “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). No solo hasta el fin del mundo, sino siempre hasta el fin del mundo. Lo que significa que nunca habrá un momento en el que mi Dios, mi Creador, mi Salvador, mi amigo no esté conmigo. Ni uno solo.

Elina, ¿puedes saborear esto? Esto es muy bueno. Él es muy bueno. Jesús te invita. Él me envió a este pequeño podcast con la invitación del libro de Apocalipsis para ti: “El que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida” (Apocalipsis 22:17). Es gratis, así que ven.

Por: John Piper
Fuente: Seven Promises That Have Kept John Piper
Traducido por: Mariafernanda Artadi

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