Siete anclas que nos sostienen cuando llega la tragedia
Transcripción de audio
Muchos de los correos electrónicos que recibimos son oscuros y desalentadores de personas que están buscando cualquier destello de esperanza que puedan conseguir. Y hoy nos llega en forma de un correo de un hombre anónimo. “Pastor John, tengo 65 años, soy discapacitado, y estoy enfrentando grandes dificultades para sobrellevar una pérdida inmensa y tribulaciones familiares que he enfrentado en los últimos dieciocho meses. He soportado la muerte de mi madre, de mi cuñada, de mi tío, de mi cuñado, y hasta incluso de mi perro, todo en este corto periodo de tiempo. Como hijo único, estas pérdidas han afectado profundamente mi salud mental y emocional. Además de esto, mi nieto de 22 años, que era muy activo en la iglesia y conocía bien la Biblia, ahora se identifica como una mujer transgénero. Aunque he intentado ser lo más comprensivo posible, le he dejado en claro que no puedo afirmar su identidad como mujer porque creo que Dios no comete errores. Esto ha tensado nuestra relación, ahora él se niega a asistir a reuniones familiares a menos que lo reconozca como mujer”.
“Me siento abrumado por estas pruebas, y no sé cuánto más podré soportar. Sigo orando sin cesar, y estoy agradecido por el apoyo de su podcast, que ha sido mi salvavidas. ¿Cómo puedo manejar estos retos honrando a Dios y mostrándole amor a mi nieto sin comprometer mis convicciones? ¿Cómo encuentro la fuerza para soportar el duelo y las luchas que estoy afrontando?”
El peso de la pérdida
Este hombre de 65 años (o amigo, siento que es un amigo) nos deja muy en claro la realidad inevitable de que, a medida que envejecemos, no solo enfrentamos nuestra propia muerte, sino que nos enfrentamos cada vez más a la muerte de las personas que amamos. Tendemos a estar alertas al hecho que la edad nos hace más conscientes de nuestra mortalidad, pero tendemos a estar menos conscientes del hecho que la edad nos hace vulnerables a la mortalidad de otros. Y eso es precisamente en lo que nuestro amigo quiere que pongamos nuestra atención.
No es su propia muerte la que lo ha desalentado tanto. Es la pérdida de cuatro personas amadas e incluso su perro. Considerando el nivel en el que las relaciones son importantes para nosotros, esas pérdidas se sienten como amputaciones. Nuestras vidas están tan entretejidas con sus vidas que se siente como si cortaran algo de nuestras vidas. Y luego él añade (y a mi parecer esta probablemente es la parte más dolorosa de su infelicidad) que su nieto afirma ser mujer. Y la relación está rota.
Entonces, estos dos dolores; sin mencionar su discapacidad, que no sé nada de eso, pero eso también complica todo; la pérdida de sus seres queridos por la muerte y la pérdida inminente de su nieto por un desacuerdo profundo sobre justicia, se relacionan en cierto modo. En un escenario, el dolor viene de la muerte física de seres queridos. Y en el otro escenario, el dolor viene de de un nieto amado en camino a la muerte eterna. Así que, podemos sentir el peso combinado de pérdida en ambos escenarios. Y lo que queremos en esta situación es sabiduría, amor y fuerza para seguir adelante ante la presencia de la pérdida a nivel físico y pérdida a nivel relacional.
No es fácil, no afirmo tener un remedio fácil aquí. Si vives lo suficiente, vivirás con dolor. Sin embargo, es posible encontrar esa fuerza para seguir adelante, para seguir avanzando y no desanimarte. Es posible porque la Biblia existe justo para esto.
Así que, todo lo que tengo para ofrecer aparte de mis oraciones es la verdad poderosa de la Palabra de Dios para estas dos situaciones. Yo creo que la Palabra de Dios, las Escrituras, dan sabiduría. Dan el poder para amar. Dan la fuerza que es necesaria en ambos de estos casos tan dolorosos.
«Tienes un ancla para el alma, para que tu barca no se hunda cuando las olas de estos sufrimientos revienten sobre ti.»
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Siete verdades para enfrentar el dolor
Tomemos una por una. Con respecto a la pérdida de seres queridos por la muerte, la Biblia nos presenta al menos siete verdades hermosas y poderosas que nos llenan de fuerza y valentía desde el interior incluso cuando lloramos.
- “El vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Creer esto significa liberarnos de la carga y preocupación de que nuestros seres queridos están de alguna manera sintiendo dolor, perdiendo o sufriendo. Si eran cristianos, esto no es así.
- Aquellos que mueren en Cristo serán resucitados con cuerpos gloriosos en la venida de Jesús (1 Tesalonicenses 4:16). Esto es muy preciado para los que se han ido. Es precioso para un hombre viviendo con una discapacidad en su vida.
- Si alguno de estos seres queridos no era creyente, fijamos nuestra atención en la bondad y justicia de Dios, y junto con Abraham decimos: “El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?” (Mira Génesis 18:25). Confiamos en Él. Él hará lo correcto y justo por estas personas, por nosotros.
- Pablo dice: “no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza” (Mira 1 Tesalonicenses 4:13). Pablo cree que la esperanza nos ayudará en nuestro dolor, sin importar qué tan profundo sea. Lo hará. Entonces no pierdas la esperanza mientras atraviesas este duelo.
- “Tu misericordia es mejor que la vida” (mira Salmo 63:3). La vida aquí en la tierra, en esta era, no está diseñada para que sea la mejor vida. Dios es la mejor vida. Ten vida de Dios, de esa vida, Su vida. No te aferres a este mundo.
- “Hay amigo más unido que un hermano” (Proverbios 18:24). Su nombre es Jesús, y prometió estar con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Mantente cerca de Jesús. Él no te dejará en estos problemas.
- Finalmente, tienes un ancla para el alma, para que tu barca no se hunda cuando las olas de estos sufrimientos revienten sobre ti. Hebreos 6:19 dice: “Tenemos como ancla del alma una esperanza segura y firme,”, luego la define, “que penetra hasta detrás del velo”. Esta esperanza, esta ancla no te ancla en el fondo del mar; te ancla en el lugar más santo en el cielo. La cadena va hasta el lugar Santísimo, donde la sangre de Jesús te guarda.
Aférrate a estas siete verdades. Abrázalas. Créelas. Fortalécete en ellas.
Cinco verdades para enfrentar el pecado
Y lo mismo es cierto con respecto a tu nieto. La Biblia te da estabilidad, un lugar para ponerte de pie, no con el objetivo de ganar una discusión, sino para amar con verdad en vez de amar con mentiras, Aquí hay cinco verdades para agarrarse fuerte.
- Dios creó al hombre como varón y hembra (Génesis 1:26-27). Este fue Su diseño desde el principio, al cual Jesús acudió cuando estaba lidiando con temas sexuales en Su época (Mateo 19:4).
- Dios distinguió la masculinidad con la extraordinaria capacidad de engendrar un hijo. Él distinguió la feminidad con la extraordinaria capacidad de gestar y amamantar un hijo. Y ya sea que un hombre engendre o que una mujer dé a luz, todos debemos honrar estos dones en la manera en que tratamos nuestros cuerpos como hombres y mujeres.
- Dios nos advierte contra la vestimenta invertida (Deuteronomio 22:5) y en contra de la homosexualidad. El desafiar la Palabra de Dios pone a la persona en el camino a la muerte eterna (1 Corintios 6:9-10).
- Por lo tanto, amar a un nieto no significa aprobar su pecado, significa lo contrario. El amor desea por sobre todas las cosas que se le exima de las consecuencias de la destrucción. Entonces, el amor esclarece el camino de la vida, ora por eso y por él, y hace lo que puede. El amor hace lo que puede para ayudar al nieto a ver esto.
- Y finalmente, ten en cuenta que es posible que tu nieto te trate peor de lo que tú lo estás tratando. Quizás haya un momento adecuado para que traigas su atención a esto. Ese no es tu objetivo pero podrías hacerlo. En un par de ocasiones he visto que esto funciona. Le molesta que no reconozcas su identidad esencial como mujer. Dice que no puede tener una relación mientras no afirmes su nueva identidad.
Pero ¿se da cuenta que él está fallando en afirmar tu identidad esencial? Tú eres, en tu esencia, una persona profundamente fiel a Jesús y a Su Palabra. Eso está más cerca a tu verdadera identidad que su supuesta feminidad a su verdadera identidad. Pero, a diferencia de él, tú no tienes resentimientos con que él no esté de acuerdo. Toma nota de eso. Jesús te enseñó a esperarlo, no a resentirte por ello. Tú no esperas que él acepte tu verdadera identidad, tan preciosa como es, infinitamente preciosa. Y tú no estás haciendo que su afirmación o su desaprobación de tus convicciones sea una condición para pasar tiempo juntos.
Puedes mirarlo a los ojos; por lo que me cuentas, eso es lo que me parece y yo pienso que está bien; y decirle, “yo no apruebo ni reconozco tu afirmación de ser mujer. Yo creo que tus esfuerzos por ser transgénero son pecado y que estás en camino a la destrucción si no te arrepientes. Pero te amo y quiero pasar tiempo contigo sin tener que estar trayendo eso a la mesa. Estás dispuesto a mirarme a los ojos y decir, “yo no apruebo ni reconozco tus convicciones e identidad cristianas, creo que eres un fanático, pero te amo y quiero pasar tiempo contigo?””
Le pido a Dios que use Su Palabra para fortalecerte en medio de tus pérdidas, y que te de sabiduría y valentía para amar a tu nieto en la verdad.
Por: John Piper
Fuente:Seven Anchors That Hold When Tragedy Hits
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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