¿Puede mi silencio costar almas?
Transcripción de audio
Dios pone almas perdidas en nuestras vidas. No para que nos burlemos. No para rechazarlas. Sino para compartir el amor de Cristo que tenemos con ellas. Pero ¿qué pasa si no mando el mensaje de texto que sé que debo enviar para alcanzar a mi amigo que no es creyente? ¿Qué tal si no hago la llamada por teléfono que sé que necesito hacer a mi vecino que no conoce el evangelio? ¿Qué tal si dejo de orar por mi familia y vecinos que necesitan a Cristo? Como calvinista, si nunca hago estas cosas ¿en verdad importan al final? Hoy en Pregúntale al Pastor John: ¿Puede mi silencio costar almas?
La pregunta de hoy viene de un aspirante a misionero que ve dos verdades bíblicas en tensión. Primero, Pablo nos dice que Dios “nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad” en 2 Timoteo 1:9. Una hermosa imagen de elección y predestinación detrás de nuestro llamado personal. Pero si ese es el caso, él se pregunta, ¿por qué el sufrimiento de Pablo era tan necesario? Solo un capítulo después, Pablo escribe: “Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna” (2 Timoteo 2:10). Entonces si el pueblo santo de Dios obtendrá la salvación eterna, ¿por qué Pablo debe sufrir para lograr ese mismo fin? Para hacerlo personal, él pregunta: “¿la eternidad de alguien depende realmente de mi voluntad para sufrir como mensajero?”
Testigo designado
De hecho hay dos muy buenas preguntas dentro de esta pregunta, al menos al oírlas. Una es bastante común, la otra es poco común.
La pregunta común es: “Si Dios ha decretado lo que pasará desde la eternidad, ¿tiene algo de importancia mi esfuerzo para cambiar las cosas en el presente? Específicamente ¿el destino eterno de alguien depende de mi disposición a ser un mensajero?” Esa es la primera pregunta.
La pregunta menos común es: “Si Dios ha decretado todo desde la eternidad pasada, y mi vida realmente hace la diferencia, y las cosas pasan o no pasan por mi esfuerzo, ¿por qué Dios lo ha dispuesto así?” Esa es la pregunta del por qué.
Creo que la respuesta de la primera pregunta es “sí”, tu vida, esfuerzo y oración y tu testimonio marcan la diferencia, una gran diferencia, en lo que pasa en el mundo, y sí, habrá personas que no se salvarán porque algunos cristianos fallaron en compartirles el evangelio. Sé que esto suena contradictorio para algunos calvinistas, y yo soy uno, y lo digo creyendo completamente que la Biblia enseña que Dios planea y predestina todas las cosas antes de que sucedan. Creo eso.
Apocalipsis 13:8 dice que hay nombres escritos “desde la fundación del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado”. Así que algunos nombres están escritos en el libro desde la eternidad, y algunos nombres no están ahí. Estos son aquellos cuya rebelión Dios tiene planeado vencer y traer hacia sí. Los nombres en el libro son los escogidos de Dios. Estos son a los que Juan se refería en Hechos 13:48 cuando dice: “creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna”. Dios los ordenó, los eligió, entonces creyeron. Estos son los escogidos a los que Pablo se refiere en Efesios 1:4: “Dios nos escogió” – nos eligió, nos seleccionó, “en Cristo antes de la fundación del mundo”. Y unos cuantos versículos después, en Efesios 1:11, dice que estos escogidos han sido “predestinados según el propósito de Aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad”. Es una enseñanza bíblica y fiel que Dios gobierna todas las cosas y decide desde la eternidad a quienes, a pesar de su rebeldía, vencerá y salvará.
Y es igualmente bíblico decir que Dios usa medios humanos, instrumentos humanos para llevar a cabo sus propósitos eternos. Jesús le dice a Pablo: “Yo te envío, para que les abras sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz” (Hechos 26:17-18). Tú haz eso, Pablo. Eres mi instrumento. Ve y haz que suceda. Yo te daré el poder. Pablo dice: “todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación” (2 Timoteo 2:10).
Instrumentos de salvación
Pablo es el medio de salvación de los escogidos que han sido destinados a la salvación antes de la fundación del mundo. En Romanos 10:1, él dice: “El deseo de mi corazón (Pablo dice esto) y mi oración a Dios por ellos es para su salvación”. Él dice que magnifica su ministerio como apóstol de los gentiles para causar celos en sus compatriotas judíos y así salvar a algunos de ellos (Romanos 11:13-14). Él es un verdadero instrumento de oración y testimonio, un instrumento real en la salvación de los suyos. Santiago 4:2 dice: “No tienen, porque no piden”. Y cuando Pablo se dirigió a los ancianos en Hechos 20:26-27 dijo: “soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declararles todo el propósito de Dios”. Si no les hubiera dicho la verdad, tendría su sangre en sus manos. Eso es lo que implica (Ezequiel 3:18; 33:6,8).
De estos textos, y muchos como ellos, aprendemos que Dios ha diseñado el mundo de tal manera que nosotros los seres humanos llevamos la carga de la causalidad real. Somos causas en el mundo. Hacemos que las cosas pasen bajo la providencia de Dios. Nuestras acciones hacen que las cosas pasen. Nuestra falta de acción impide que las cosas sucedan y, por lo tanto, no es correcto decir: “por la predestinación, mi falta de acción no va a prevenir la salvación de alguien”. No sabemos eso. No podemos ver el libro de Dios de los planes y decretos.
Lo que se nos dice es que debemos orar por los perdidos, evangelizar, hablar del evangelio con los perdidos, hacer el bien a los perdidos porque esa es la manera en la que se salvan, y se nos dice: “No tienen, porque no piden” (Santiago 4:2). La oración hace la diferencia, y se nos dice que seremos inocentes de la sangre de ellos si les decimos la verdad.
Entonces, nuestro amigo nos pregunta: “¿la eternidad de alguien depende realmente de mi voluntad para sufrir como mensajero?” Y la respuesta es “SÍ”. No sabemos de quién se trata ni cuándo ocurra eso, pero lo que enseña la Biblia es que puede ocurrir, y eso es soberano. Espero que se lo tome personal, y que si Dios lo está llamando, que le siga, lo que nos lleva a la segunda pregunta.
«Jesucristo crucificado y resucitado, esta es la manifestación más hermosa de la gracia de Dios que jamás haya existido».
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Manifestaciones de gracia
Bueno, ¿por qué Dios lo puso de esta manera? Preguntó esto. Si la línea de llegada fue diseñada por un Dios soberano en la eternidad pasada, ¿por qué el sufrimiento de Pablo es requisito para que lleguen? Esa es la pregunta del por qué.
Y así es como intentaría responder a una pregunta cuya respuesta puede estar en parte, tenemos que admitirlo, oculta en la mente de Dios, y Él simplemente nos va a permitir ver a través de un vidrio un tanto borroso, sin mostrarnos todavía la imágen completa, pero creo que, al menos, una parte de la imágen es visible (1 Corintios 13:12).
Pablo dice en Efesios 1:6 que el objetivo de la elección de Dios (Dios escogiendo a un pueblo para Él mismo antes de la eternidad), de los decretos eternos de Dios antes de la fundación del mundo, es “para alabanza de la gloria de Su gracia”. ¡Qué frase tan importante! En otras palabras, Dios creó y gobierna al mundo para maximizar la autenticidad y la intensidad de nuestra adoración y alabanza por la hermosura de Su gracia.
Ahora, ¿cómo es que la gracia se manifiesta en el mundo y al fin del mundo de manera que pueda ser alabada con la máxima autenticidad e intensidad. Y, por supuesto, el centro de la respuesta es Jesucristo crucificado y resucitado, esta es la manifestación más hermosa de la gracia de Dios que jamás haya existido. Pero ese no es el único lugar donde la gracia de Dios se manifiesta en el mundo para nuestra admiración y alabanza.
Está manifestada en el servicio feliz y humilde de los siervos de Dios quienes son llamados administradores de la gracia de Dios cuando sufren para poder darlo a conocer (1 Pedro 4:10). Eso es algo hermoso. Esa es una demostración hermosa de la gracia. En otras palabras, cuando Dios dispone que los humanos sean los instrumentos mediante los cuales lleva a cabo sus propósitos eternos, también dispone que, en esa misma acción, ellos sean hermosas manifestaciones de la gracia de Dios.
Por ejemplo, para los misioneros, los mismos medios por los cuales Dios lleva a cabo su propósito final, o sea la alabanza de la gloria de Su gracia, son en sí mismos una manifestación de ese propósito final que vuelve en este mundo. Es algo hermoso. La gracia sobresale como algo hermoso cuando una persona entrega su vida por otra a causa de las misiones (Juan 15:13). Entonces, los cristianos pueden participar no solo en la causalidad real al llevar a cabo los propósitos finales de Dios, sino también como manifestaciones de la belleza de la gracia de Dios en su servicio sacrificial, y de este modo se convierten en un anticipo de la belleza de Dios.
Así que, para ponerlo en una oración: el sufrimiento de Pablo como medio para salvar a los elegidos es necesario porque ese sufrimiento por Cristo es, en sí mismo, una manifestación hermosa de la gracia para cuya alabanza estamos siendo salvados.
Por: John Piper
Fuente:Can My Silence Cost Souls?
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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