Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

¿Por quién murió Cristo?

Cuando escuchas la pregunta, “¿Por quién murió Cristo?” ¿en qué piensas?
La respuesta puede parecer obvia: por el mundo. Después de todo. Juan 1:29 dice que Jesús es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y Juan 3:16 declara que “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito (único), para que todo aquél que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Como resultado, muchos intérpretes afirman que Jesús murió por todo el mundo, y no por un número predestinado de personas.
Pero, ¿qué significa el término “mundo” cuando es usado en relación con la muerte de Jesús? ¿Se refiere a todas las personas sin distinción o a todos sin excepción? Hay una diferencia.
Todo el mundo sin distinción significaría que Jesús murió por todo tipo de personas de toda lengua, tribu, pueblo, y nación. Todo el mundo sin excepción significaría que Él murió por cada persona individual sin excepción. Este último punto de vista afirma que incluso aquellos que mueren rechazando a Jesús pueden decir que la sangre de Jesús era para ellos porque aquellos por los que Jesús murió pueden o no pueden tener fe en Él.
Creo que las Escrituras enseñan que Jesús murió por todas las personas en el mundo sin distinción – es decir, Jesús murió por todo tipo de personas de toda lengua, tribu, pueblo, y nación. Y murió no sólo para darles una salvación de bona fide (buena fe) a todos, sino realmente para comprar y efectuar la salvación final de Sus elegidos. En el libro de Romanos, el apóstol Pablo enseña que la muerte de Jesús realmente logró los beneficios de la salvación por aquellos por quienes Él murió. Pablo no presenta la muerte de Jesús como la salvación hipotéticamente lograda de todas las personas sin excepción, sino como la salvación realmente lograda para todos por quienes Él murió.

La Sangre de Jesús y la Justificación por la Fe

En Romanos, Pablo declara que la muerte de Jesús justifica (declara justos) a los pecadores por la fe en Cristo y relaciona la justificación por la fe con la sangre de Jesús (Romanos 3:24-30). Él afirma que Dios justifica a los pecadores por la fe porque Él ofreció a Jesús para morir por sus pecados. Todos los pecadores son justificados gratuitamente por medio de la redención Dios provista por Jesús porque todos (judíos y gentiles) han pecado (Romanos 1:18-3:24). La justificación es un regalo misericordioso de Dios y llega a todos los pecadores gratuitamente a través de la redención lograda por medio de la sangre de Jesús (Romanos 3:24-25).
La justificación por la fe en Romanos 3:21-22 y en 3:24 está conectada con la “redención” (3:24) y con la idea del sacrificio de sangre (Romanos 3:25). Esta conexión sugiere que la sangre de Jesús logró la liberación de aquellos por quienes Él murió. A la luz de las palabras de Pablo en Romanos 3:20, que la ley no justifica a nadie, y en Romanos 3:24, que todas las personas son justificadas gratuitamente a través de la redención en Cristo Jesús, Pablo explica en Romanos 3:25-26 cómo Dios justifica a los pecadores a través de la redención de Jesús. Él declara (literalmente) que Dios “ofreció a Jesús para ser un sacrificio expiatorio,” que este sacrificio es recibido “por la fe,” y que la “sangre” de Jesús logró la justificación por aquel que tiene fe en Jesús (Romanos 3:25-26).
La seguridad de aquellos justificados es incluso más clara en Efesios 1:4-5 y 1:7 cuando examinamos la elección, la predestinación (Efesios 1:4-5), la redención, y el perdón de los pecados con la sangre de Cristo (Efesios 1:7). Una lectura sincera de Efesios 1:4-7 sugiere que Dios escogió a algunos judíos y gentiles para estar en Cristo antes de la fundación del mundo y los predestinó en amor para estar en la familia de Dios, y que Jesús redimió a aquellos que Dios escogió y predestinó para lograr el perdón de sus pecados.

Seis razones para tu gozo

La muerte de Jesús como una muerte por todos los judíos y gentiles elegidos sin distinción debe animarnos a todos los cristianos. Aquí hay seis razones por las que debemos encontrar gozo en la doctrina que Jesús murió para salvar a los elegidos.

  1. Los cristianos pueden estar seguros que la sangre de Jesús conquistará el poder del pecado y de la muerte. Todas las personas por quienes Jesús murió recibirán los beneficios de salvación de Su muerte y la fe en el evangelio de Cristo Jesús. La muerte de Jesús libera victoriosamente a los pecadores del pecado y desarma el poder del diablo. Ambas verdades se hacen evidentes cuando aquellos por quienes Jesús murió responden a la obra de salvación en fe y obediencia.
  2. Cuando las personas mueren en incredulidad, esto no prueba que el plan de Dios para salvar el mundo a través de la muerte de su Hijo fracasó. Jesús murió universalmente y exclusivamente para salvar a sus ovejas (Juan 10:11-16). Sí, es verdad que todo el que quiera ser salvo puede serlo. Y es igualmente verdad que todo aquel por quien Jesús murió será salvo. Esto es, de hecho, una razón fundamental por la cual Él murió.
  3. La sangre de Jesús garantiza que sus elegidos serán salvos cuando el Espíritu los despierte después de escuchar el evangelio. Jesús vino del cielo para buscar, encontrar, y comprar a sus ovejas elegidas. La sangre de Jesús asegura un lugar en el redil. Los cristianos debemos, por lo tanto, aferrarnos a la sangre de Cristo Jesús como nuestra única esperanza en la vida y la muerte, junto con su victoriosa resurrección.
  4. Los cristianos pueden evangelizar con confianza en el plan redentor de Dios para redimir a todos por quienes Jesús murió para redimir. Jesús derramó su sangre para salvar a los elegidos que Dios escogió para estar en Cristo. La proclamación verbal del evangelio hace conocida, a los elegidos, la salvación lograda por Cristo para ellos, y el Espíritu – cuando Él esté dispuesto – creará la fe en los corazones de todos los elegidos y aplicará los beneficios de la muerte de Jesús específicamente a los elegidos por quienes Jesús murió. El evangelismo, entonces, es simplemente el acto cristiano de anunciar a todos los pecadores lo que Dios ha hecho en Cristo para salvarlos. Y los cristianos debemos proclamar este mensaje a cualquiera que escuche. El Espíritu creará vida en los corazones de los elegidos y aplicará los beneficios de la muerte de Jesús a ellos cuando sea Su voluntad.
  5. La muerte de Jesús por los elegidos debe asegurar la salvación de los cristianos. Muchos cristianos dudan de su salvación. Sin embargo, puesto que la sangre de Jesús fue derramada específicamente por los judíos y gentiles elegidos, podemos estar seguros que la sangre de Cristo cubrirá todos nuestros pecados. Podemos también tener la certeza que sólo la sangre de Jesús es suficiente para interceder por nosotros ante el trono de Dios.
  6. Jesús, el Mesías judío, derramó su sangre por los judíos elegidos y los gentiles elegidos. Por lo tanto, la iglesia de Cristo Jesús debe perseguir implacablemente el evangelio de la reconciliación racial de tal manera que la muerte de Jesús (y la resurrección) sea el centro de todos los llamados a la armonía racial y la justicia. La sangre de Jesús derramada por los elegidos de cada lengua, tribu, y nación crea la motivación necesaria para que los cristianos de todas las tribus étnicas se esfuercen por alcanzar la unidad del evangelio con todas las personas en la iglesia.

Que el pueblo de Dios pueda tomar gran valor y gozo en el hecho que Cristo Jesús murió por todos los pecados de los elegidos. Y todos aquellos por quienes Cristo murió serán salvos – y serán guardados por el poder de Dios y la sangre de Cristo.
Por: Jarvis Williams. © Desiring God Foundation.
Fuente: “For Whom Did Christ Die?”.
Traducido por: Daniel Elias

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