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¿Por qué los cristianos ayunamos?

El ayuno es el acto de estar sin ingerir alimentos durante un cierto periodo de tiempo. El acto no es distintivamente cristiano, ni es distintivamente espiritual tampoco. Podría ser simplemente física. Y así, pastor John, tenemos preguntas todo el tiempo sobre el ayuno cristiano. ¿Qué es y por qué lo hacemos? ¿Cómo enmarcaría esta discusión e introduciría el ayuno cristiano?
En primer lugar, vamos a definir el ayuno. Aquí tenemos una definición de ayuno generalmente aceptada entre los cristianos a lo largo de los siglos. El ayuno es una renuncia temporal de algo que es bueno es sí mismo, como la comida, con el fin de intensificar nuestra expresión de necesidad de algo más grande; es decir, Dios y su obra en nuestras vidas.
Ahora, definido así, el ayuno no es ordenado explícitamente en la Biblia para los cristianos. El ayuno no tiene el mismo lugar en el Cristianismo que tiene, por ejemplo, en el Islam. El ayuno que practican los musulmanes durante el mes de Ramadán en el Islam es un requisito de todo musulmán auténtico. No puedes verdaderamente afirmar ser un musulmán si dices: “Simplemente no voy a practicar el Ramadán”. El ayuno no tiene ese tipo de lugar en el Cristianismo. Sin embargo, aunque no hay un mandato de ayunar en el Nuevo Testamento, no obstante hay indicios de que era normal y que Jesús esperaba que pasara entre sus seguidores.
Por ejemplo, en Mateo 6:16-18, Jesús dice: “Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
Por tanto varias cosas destacan en ese pasaje. Una de ellas es que Jesús dice: “cuando ayunen”, no “si ayunan”. Eso es lo que quiero decir cuando digo que parece que Él espera que sus seguidores ayunen. Pero algo aún más claro en este pasaje es que Jesús insiste en que nuestro ayuno no sea por el motivo de impresionar a otras personas. De hecho, debemos apartarnos de esa nuestra manera de proceder, Él dice, tanto como sea posible, “lavar nuestros rostros, y peinar nuestro cabello”, para evitar que otras personas sepan que estamos ayunando. Y eso le da al ayuno para los cristianos un enfoque radicalmente dirigido a Dios. Y en ese sentido el ayuno es un gran examen y confirmación de que Dios es real para nosotros, ya que en muchas situaciones Dios es la única persona que sabe que estás ayunando. Y la disciplina no puede impresionar a nadie, todo lo que puede hacer es probar si tú y Dios están verdaderamente teniendo aquí una comunión.
Otro pasaje importante para el significado del ayuno cristiano es Mateo 9:14-17, Jesús compara el antiguo ayuno pre-cristiano con odres viejos y el ayuno que sus discípulos harían con el vino nuevo que no se echaría en odres viejos. Se derramaría. En otras palabras, hay algo nuevo acerca del ayuno cristiano que lo diferencia del ayuno del Antiguo Testamento. No son la misma cosa. Así que esto es lo que dice:

Entonces los discípulos de Juan se acercaron a Jesús, diciendo: “¿Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos, pero Tus discípulos no ayunan?” Y Jesús les respondió: “¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.”

Jesús dice que sus discípulos no ayunan mientras Él está con ellos. Él es el Novio presente. Nosotros no ayunamos cuando el Novio está presente. Pero cuando Él se haya ido, y Él dice, que Él se ha ido de vuelta al cielo, entonces los discípulos ayunarán. Y lo que parece indicar es que el ayuno cristiano es una manera de expresar nuestro anhelo por el Novio, Jesucristo nuestro Rey, por su regreso. Esa es la conexión entre el ayuno y la segunda venida de Cristo. Uno de los significados del ayuno cristiano es que estamos expresando nuestra hambre por el Señor Jesús, su regreso y el comienzo de su reinado en este mundo. Lo que diferencia al ayuno cristiano como único, vino nuevo que no se puede echar en odres viejos, es que Cristo ya ha venido. El Novio, el Rey, ya ha estado aquí. Le hemos visto y conocido. Le amamos, porque hemos probado de su presencia. Ya hemos probado la presencia del reinado de Jesús.
Así que el ayuno cristiano no es meramente la esperanza, el anhelo, el hambre y el sufrimiento por algo futuro. Se basa en un ya y no sólo en un todavía. El Rey ha venido. Él ha muerto por nuestros pecados. Él ha resucitado de la muerte. Él se ha ido al cielo. Ya tenemos el pago en nuestros corazones de su presencia en Su Espíritu, pero anhelamos y tenemos hambre de la consumación del día de Su retorno, Su venida y Su reinado. Por tanto el ayuno cristiano es único a diferencia de todos los ayunos del mundo. Es único en que se expresa más que el anhelo por Cristo o hambre por la presencia de Cristo. Es un hambre que tiene sus raíces en, o está basada en, una realidad presente ya experimentada de Cristo en la historia y en nuestros corazones.
Déjame darte un pasaje más que apunta al significado de lo que el ayuno es para los cristianos. En Hechos 13:1-3 está esta hermosa ilustración de cómo el ayuno llegó a ser fundamental en depender de Dios para la conformación del ministerio de cambiar-el-mundo. Aquí vemos lo que dice:

En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes (Antipas, hijo de Herodes el Grande) el tetrarca, y Saulo. Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.” Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron.

Así que los líderes de la iglesia estaban ayunando, al parecer, con el fin de expresar a Dios su propia necesidad, anhelo y deseo con sus cuerpos de tener la dirección de Dios en los avances misioneros. Y Dios respondió con una respuesta que transformó totalmente el mundo, porque la misión de Bernabé y Saulo (o Pablo) fue una de los esfuerzos misioneros más importantes en la historia del mundo. porque el avance del evangelio irrumpió en el Imperio Romano de Occidente y nada en el mundo ha sido lo mismo desde ese avance.
Por tanto permítame resumir el corazón del ayuno cristiano y por qué los cristianos lo hacen. Una manera de decirlo es que el ayuno es el hambre cristiano, esclavo de la fe. El ayuno no es un reemplazo de la fe en Jesús. Es un siervo de la fe en Jesús. El ayuno es una manera de decir con nuestro estómago y todo nuestro cuerpo lo mucho que necesitamos, queremos y confiamos en Jesús. Es una manera de decir que no seremos esclavos de la comida como la fuente de nuestra satisfacción. Usaremos la renuncia de la comida de vez en cuando para expresar que Jesús es mejor que la comida. Jesús es más necesario que la comida.
La comida es buena, que no haya equivocación sobre esto. No somos ascéticos en que negamos la bondad de la creación de Dios. La comida es buena. Es un regalo de Dios y glorificamos a Dios con ella en dos maneras, no sólo en una. Nos agasajamos en ella con gratitud por la bondad de Dios y renunciamos a la comida por hambre de Dios mismo. Cuando nos agasajamos con alegría saboreamos el símbolo de nuestro alimento celestial, el pan de vida, Jesús mismo.
Y cuando ayunamos decimos: Amo la realidad más que el símbolo. Tanto el agasajo y la renuncia son formas de adoración para el cristiano. Ambos magnifican a Cristo. Y por supuesto, ambos tienen peligros particulares. El peligro del agasajo es que nos enamoramos con el regalo. Y el peligro del ayuno es que menospreciamos el regalo y nos gloriamos en nuestra fuerza de voluntad, o disciplina.
Pero en su mejor momento, el ayuno cristiano no es un menosprecio del buen regalo de la comida. Es simplemente un cuerpo sincero que siente el punto de exclamación al final de la frase: Te amo Dios. Te necesito más de lo que necesito la comida, más de lo que necesito la vida.
Por: John Piper. © Desiring God Foundation.
Fuente: “Why Do Christians Fast?”. 
Traducido por: Daniel Elias.

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