Perseverando en medio de la depresión
En el verano del 2021, apareció una pregunta en el sitio web de CCEF: “¿Qué te ha ayudado para perseverar en medio de la depresión?” Recibimos 365 respuestas, cada una de ellas es un regalo. Gracias. Si las leyeras, te habrías fortalecido en tu fe en Jesús. Definitivamente eso me fortaleció, y planeo leerlas de nuevo. Nos recuerdan que hay varias personas amables, algunas de ellas están cerca, que luchan cada día, con cada partícula de vida y con cada recurso que el Espíritu les da. Ellos son héroes de la fe cuya fortaleza y hermosura son vistas por algunos de nosotros ahora, y por todos cuando la fé se convierta en vista.
Cada persona que persevera en las tribulaciones por la fe en Cristo, permanece en la tradición de los testigos. Israel fue llamado a ser testigo de la grandeza de Dios en contraste al vacío de los ídolos. “«Ustedes son Mis testigos», declara el Señor” (Isaías 43:10). Los testigos son aquellos que creen que Dios existe, y ellos se acercan a Él incluso cuando solo han oído Sus palabras y aún no lo han visto (Hebreos 11:6). Ellos continúan acercándose cuando soportan pruebas de fuego.
Resultados de la encuesta
Así es como estos testigos fueron ayudados cuando perseveraban en la depresión.
El resumen básico de las preguntas es lo que esperarías:
- Tiempo diario en las Escrituras suplementado con cualquier cosa buena espiritualmente,
- tiempo en oración,
- tiempo con personas que entienden y se preocupan bien, y
- rutinas sabias.
Esto puede parecer común u ordinario, pero son la evidencia del poder del Espíritu, y son verdaderamente imposibles cuando te sientes como si toda la vida hubiera dejado tu cuerpo, alma, intelecto, y afecciones. Cuando las Escrituras de repente se convierten en un lenguaje extranjeto, una persona normal no se tomaría el tiempo para descifrarlo, pero los que perseveran por la fe seguirán intentándolo. Cuando vives con acusaciones, “eres un fracaso, nadie te ama, no mereces vivir”, ¿por qué te volverías a Dios? Cuando crees que incluso si Dios te ama, Él te ama menos que la gente alegre de la iglesia, ¿por qué acudirías a Dios? Una persona escribió: “paso tiempo rumiando en cosas que no ayudan para nada.” Eso en lo que esta persona rumiaba era sobre como Dios estaba disgustado con él. Pero aquellos que perseveran trabajan duro para no permitir que estas preguntas o sus respuestas tengan la última palabra. En vez de eso, ellos se vuelven a Jesús porque tienen un recuerdo débil de que Él, “nos ama y nos libertó de nuestros pecados con Su sangre” (Apocalipsis 1:5). Y ellos saben que no encontrarán vida en ningún otro lugar.
Aquí hay algunos detalles de la encuesta.
1. Tiempo en las Escrituras.
Para los deprimidos, esto puede significar: la verdad, alimentada a la fuerza. “Tengo que recordarme que Dios me ama todos los días, y orar todos los días, ya sea que tenga ganas de hacerlo o no.” Si alguna vez tuviste que comer a pesar de no tener nada de apetito, sabes lo difícil que esto puede ser.
Apunta a “escuchar lentamente.” Con esto, esta persona se refería a que él esperaba escuchar una cosa que posiblemente podía ser buena para su alma, y luego se aferraba a ella. Los encuestados escuchan lentamente a Isaías 61:1-3, Salmo 27, Salmo 131, Sofonías 3:17, Romanos 5, Hebreos 11, 1 Pedro 1, o lo que sea que diga, “pero Dios,” o un himnario, o el Libro de Oración Común. El libro Nubes Oscuras, Misericordia Profunda, estuvo en algunas listas, como también las biografías de santos antiguos de la iglesia, especialmente aquellos digeridos por John Piper. Algunos podían leer. Otros solo podían escuchar, sermones, podcasts, música, o a un cónyuge que “solo leía las Escrituras, incluso Levítico.”
“Tengo que pensar mucho sobre el sufrimiento de Jesús y el gozo eterno que seguía.” ¿Pensar mucho? Increíble. La mayoría de nosotros no pensamos mucho en la verdad espiritual después de una buena noche de sueño, y un día que parece manejable. Otra persona dijo, “perdí mi habilidad para pensar.” Esta es una realidad común de la depresión. Pero aquí está esa evidencia del poder: “En el fondo, fui encontrado por el Hombre de Dolores y gran Sacerdote que ha sufrido.” y luego, deben encontrarlo de nuevo mañana. La verdad se desvanece pronto cuando compite con el dolor crónico de la depresión. Viajes frecuentes a las Escrituras y la verdad, eran la orden del día. “He tratado de restablecerme a lo largo del día leyendo un libro sabio o un devocional.” Algunos siguieron este tiempo en las Escrituras “arrepintiéndose de poner sus esperanzas y confianzas en otro lugar.”
Alrededor del 20% de los encuestados encontraron refugio en el control soberano de Dios sobre todas las cosas, incluyendo su depresión. Esto es más de lo que anticipé, pero no debería de ser una sorpresa. Job y Habacuc han dirigido el camino. Ambos hombres, cada uno aprobado y amado por Dios, enfrentaron gran sufrimiento, y ambos tuvieron encuentros personales con el Señor. Le hicieron preguntas a Dios, y de hecho Él habló con ellos. En visitas como estas, las personas se postran ante la grandeza y autoridad de Dios. Ellos aprenden que Él es el Señor. Habacuc dijo, “A Tu voz temblaron mis labios…Tranquilo espero el día de la angustia” (Habacuc 3:16). Job dijo, “He sabido de Ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6). Los ojos de ambos hombres se desviaron de los problemas del día hacia algo más grande, lo que los liberó a crecer en gozo y obediencia simple.
Una mujer fue dirigida a este mismo lugar mediante la grandeza de la presencia y amor de Dios.
“Pero yo, por la abundancia de Tu misericordia entraré en Tu casa; me postraré en Tu santo templo con reverencia.” (Salmo 5:7)
El Creador de los cielos y de la tierra caminó con ella, y el destino era Su casa. El perdón de los pecados y la muerte sacrificial de Jesús le aseguraron que estas palabras son verdaderas. A ella le quedó el preciado regalo del temor de Dios, y un poco de descanso. Aquel que está sobre todas las naciones, está sobre la depresión, y ni las naciones ni la depresión prevalecerán.
2. Tiempo en oración.
La perseverancia escucha. También habla.
- “Orar, orar, orar.”
- “Ser honestos con Dios.”
- “Orar Escritura a Dios.”
- “Clamo más de lo que lucho en contra de la oscuridad.”
- “Clamar me ayuda a perseverar, un llanto desgarrador, altivez enojada, gemido débil, confianza expectante. Cuando yo lloro, Él siempre responde.”
La oración apareció por todos lados en esta encuesta. Ya sea que hayan clamado al Señor, o confiaron en las oraciones de amigos fieles.
3. Tiempo con personas.
La depresión nos aísla. “Estar deprimido es muy solitario.” Necesitamos otras personas. Pero cuando el simple hecho de salir de la cama se siente como un esfuerzo fuera de este mundo, ¿quién puede buscar amigos? Si te esfuerzas por acercarte a otros, podrías recibir tanto lo bueno como lo malo. “Las iglesias admiran al fuerte y al ocupado.” “Suelo sentirme solo en la iglesia. Ellos se apresuran y corretean por la iglesia sirviendo tazas de té, pero no hablan del corazón amoroso del Salvador.” Ciertamente, las personas vienen con riesgos, pero, para la mayoría de los encuestados, valía la pena tomar ese riesgo. Cuando dudaban, “hago lo opuesto de lo que siento. Si siento que quiero estar solo, trato de salir.”
“Dile a alguien que estás deprimido.” Este es un paso pequeño, arriesgado pero factible. Puede que parezca que estás saliendo de tu escondite y reconociendo algo horrible o vergonzoso. Pero díselo a alguien. Si no tienes idea de a quién decirle, díselo a tu pastor. Entre los que respondieron, había un coro que nunca paró de cantar el mismo estribillo: “No te aisles. No te aisles.”
¿Quiénes eran las personas que más ayudaban? Las personas consideradas seguras tenían un perfil común: ellas no prejuzgaron la depresión como algo malo o como una señal de debilidad espiritual, no actuaron como consultores contratados que daban remedios simples, y estaban dispuestos a hacer tiempo. Varias personas escribieron que valoraban especialmente a aquellos que se preocupaban por ellos incluso sin palabras, sino con un abrazo, una caminata, y simplemente estar presentes.
- “Dile a alguien que estás deprimido.”
- “Tengo amigos fieles que presionan cuando quiero aislarme.”
- “Tengo amigos seguros y de confianza con quienes puedo hablar con honestidad, y abiertamente sobre cualquier cosa, sin importar cuánta vergüenza sienta.”
- “He sido ayudada cuando comparto como me siento con mi esposo y amigos cercanos.”
- “Dos personas me encuentran donde estoy y caminan conmigo a lo largo de la basura.”
Si has conocido la depresión, quizás te preguntes: ¿dónde están todas estas personas seguras? Debes saber que los encuestados en esta encuesta no eran necesariamente un ejemplo justo de la depresión. Ellos buscaron material de ayuda en internet y tenían más resiliencia espiritual que la mayoría de nosotros. Pero si te quedas sin una comunidad que te apoye, piensa en este grupo como un testigo para ti. Ellos están medio paso adelante y te instan a tomar un paso pequeño hacia otras personas, y luego otro paso pequeño. Sigamos escuchándolos.
- “Tengo tres amigos en los que confío que me conocen, que me escuchan, que no tienen respuestas para mí pero me ayudan a cargar mi carga. Sé que oran por mí.”
- “Tengo un amigo. Solemos estudiar la Palabra juntos y orar el uno por el otro.”
- “Las personas están pendientes de mí, apuntándome a Cristo.”
- “He sido honesta al 100% sobre mis luchas, y oro regularmente con un grupo pequeño de mujeres.”
- “Me conecto con otros cristianos, que conocen el sufrimiento en carne propia.”
- “El escuchar las historias de otras personas me ha ayudado a saber que no me estoy inventando nada de esto.”
- “Hablo con una amiga cercana, y la escucho orar por mí.”
- “Las personas me mandan mensajes con las Escrituras, y me mandan por Whatsapp sus oraciones.”
- “Una amiga sabia me pidió que le escribiera todos los días. Ella quería conocerme, soportar mis pensamientos confusos, escuchar temas importantes, y orar.”
- Los consejeros estaban entre las personas útiles. “Un consejero en verdad me ayudó a confrontar problemas en mi vida que yo había escondido, y ella me ayudó a ver como Dios me ve.”
- Un mensaje claro se transmitió por todas partes: los actos pequeños y bondadosos, y las palabras tuvieron un impacto desmedido. “Alguien me invitó a hablar, Dios ha usado eso para fortalecerme.”
4. Rutinas sabias.
Hay muchas peticiones para “hacer algo diariamente.” La depresión se siente como dolor de huesos, así que las rutinas bajo ninguna circunstancia eran automáticas, pero los encuestados trataron de imponer una estructura de un día que de otro modo podría parecer como nada. “Nada de esto es fácil. La depresión está en primer plano, gritando. Por momentos hago mi trabajo entre lágrimas.” Entre aquellos cuya depresión los dejaría, solo para volver, ellos intentan usar las rutinas como un tipo de memoria muscular, para poder mantenerlas cuando su mente parece fallar. “Necesito alarmas que me recuerden que tengo que orar y recordar lo que es verdadero.” “trato de mantenerme al día con mis correos electrónicos personales, aunque no haga nada más.”
¿Qué ayuda? “Medicación”, esta era una parte importante en algunas rutinas. Algunos mencionaron el beneficio de tener un profesional capacitado en salud mental supervisando la prescripción, en vez de una persona que tiene licencia para prescribir medicamentos pero no tiene experiencia con la depresión.
Otras actividades incluyeron: Comer apropiadamente. Tomar una ducha. Un perro (un perro sonó varias veces). Amigos que amablemente me fuerzan a hacer cosas normales, y mi esposo haciéndome salir de casa para una caminata nocturna con el perro. Alabar cada semana y ser parte de un grupo pequeño. Llevar un diario. Caminar. Senderismo. Ver y sentir la creación de Dios. Hacer ejercicio, leer, tiempo con amigos, películas graciosas, servicio a otros. Amar a la persona delante mío. ¡Y por supuesto, una bebida de chai!
Lo que podemos aprender
Mientras discutimos esta encuesta en CCEF, las ideas están volando. Muchas de nuestras ideas fueron respuestas a una pregunta implícita: ¿Cómo podemos ser amigos fieles? ¿Cómo podemos ser las personas correctas?
Aquí hay dos maneras posibles en las que la iglesia puede ayudar.
1. Equipos de atención
Las iglesias tienen diferentes estructuras para el cuidado pastoral: equipos de atención, grupos pequeños, un pastor para cuidado pastoral, diáconos. Lo que comparten es que los pastores no pueden ni deben cargar con todo el peso pastoral. En vez de ello, todos los miembros comparten el cuidado entre ellos.
El reto de la depresión es que mientras algunos de nosotros vemos a los que tienen disabilidades físicas graves, no vemos las luchas más silenciosas pero más duraderas como la depresión. Así que la primera cosa que podemos aprender es que queremos ver a las personas que necesitan cuidado. El siguiente paso es saber cómo cuidar de tal forma que sea natural, regular, relativamente pequeño, y ordinario. “Ordinario” es especialmente importante. Si traes algo para comer, eso ayuda, pero el acto ordinario de quedarse cuando dejas la comida es aún más significativo. Quizás cinco minutos sea todo lo que necesitas para escuchar lo que hay en el corazón de la persona y orar por él o ella.
2. Recursos
Cuando estás deprimido, raramente tienes la energía para localizar recursos útiles. La página web de la iglesia puede empezar a recolectar recursos que han sido de ayuda para miembros y amigos. Estos pueden incluir libros que se convirtieron en parte de la biblioteca de la iglesia o listas de reproducción que traen a Cristo a un corazón que se siente inerte. Por ejemplo, la Universidad de Biola tiene “The Lent Project.” Estos son devocionales diarios, disponibles en línea, que incluyen arte, palabras escritas, y música.
Para los que respondieron la pregunta de la encuesta, gracias. Por favor que sepas que tu fortaleza en la debilidad es un bálsamo para nuestras almas. Tú estás en la tradición de testigos que se aferran a Jesús cuando tus ojos te dicen que no existe nada bueno, pero tus ojos de fe, informados por las palabras y el evangelio de Cristo Jesús, te dicen que Dios está contigo, y Su gran poder es evidente en los pasos pequeños de Su pueblo débil.
Por: Ed Welch
Fuente: Enduring in the Midst of Depression
Traducido por: Mariafernanda Artadi
Tal cual me he sentido, pero sigo confiando y se que él que prometió salvarme está y estará siempre