Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Nadie deriva hacia la piedad

Tres principios para hombres jóvenes

Los hombres jóvenes de hoy en día se están quedando atrás en casi todas las categorías en la sociedad. Aunque hay algunas señales alentadoras mostrando que esto pueda estar empezando a cambiar, muchos hombres jóvenes aún luchan por ganar impulso y progresar. 

Como pastor y catedrático de teología, he estado trabajando con hombres jóvenes por unos treinta  años buscando crecer como discípulos y hombres de Dios. En esos años, los retos nunca han sido más grandes, pero tampoco lo han sido las oportunidades. Especialmente después del aislamiento provocado por las restricciones del Covid y las divisiones de los últimos años, veo un gran deseo de encontrar sentido y conexión y de enfrentarse a nuevos retos. 

Pero hay una brecha entre este gran deseo y las prioridades básicas y estilo de vida que nos llevan a encontrar lo que anhelamos. Si tuviera que nombrar las razones por las que muchos hombres jóvenes aún luchan, empezaría con la distracción, la dilución y la desobediencia. Ante estas tres amenazas, los hombres jóvenes en nuestras iglesias necesitan una visión de la masculinidad sábia, piadosa y alegre en la época actual.

De la distracción a la sabiduría 

Vivimos en la sociedad más distraída que jamás haya existido. Cada hora somos bombardeados con potenciales distracciones. Si tratáramos nuestras Biblias de la manera en la que la mayoría de nosotros trata a los celulares, estaríamos saturados con la sabiduría bíblica. En vez de eso, los genios de la tecnología ganaron, teniendo a la mayoría de hombres jóvenes desperdiciando su preciada atención en cosas que no los ayudan a seguir adelante. 

A lo largo de la Biblia, el pueblo de Dios recibe el mandamiento de prestarle atención a Él, Su Palabra, y en la manera en la que obra en nuestras vidas. La concentración y la disciplina siempre han sido prerrequisitos para el camino de la sabiduría. Las palabras de Salomón apenas podrían ser más relevantes: “Hijo mío, presta atención a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón” (Proverbios 4:20-21).

El camino de la sabiduría y conocimiento del único Dios sabio comienza con estar atentos a Él y a Sus caminos. Sus Palabras no pueden llegar a nuestros corazones a menos que vayan primero por nuestros ojos y nuestros oídos. Para convertirse en hombres sabios y piadosos es necesario prestar atención implacable a las cosas que más importan y que conducen a la vida verdadera. Un hombre nunca se acerca a Dios por casualidad; debe prestarle atención y buscar diligentemente un conocimiento de su Creador que sea cada vez mayor (Hebreos 2:1).

De la dilución a la ambición santificada

En el mundo occidental, pocos de nosotros pasamos la mayoría de nuestros días simplemente sobreviviendo. Tenemos mucho tiempo libre. Y hay fuerzas espirituales y sociales que quieren que desperdiciemos ese tiempo en esfuerzos sin sentido. Aprovechar al máximo nuestro tiempo requiere discernimiento sabio.

Cada día es un regalo de Dios para ser administrado; por lo tanto, disfrutamos a Dios, lo glorificamos, y bendecimos a otros. Entonces, no permitas que la vida simplemente pase, conformándose al status quo, sino vive cada día creyendo que Dios puede y quiere usarte y te llevará más cerca a Él por la manera en la que pasas los minutos y las horas que se te han encomendado. Aprovechar al máximo el tiempo en estos días malos significa vivir con motivación intencional, llena de propósito y que exalta a Cristo (Efesios 5:15-16). ¿Cómo luce esto en el día a día?   

En vez de preguntarse qué es lo que anda mal con algo antes de invertir tiempo en ello, pregunta, “¿esta es la mejor manera de invertir el regalo preciado de un día nuevo?” Aunque no haya nada inmoral con jugar videojuegos tarde por la noche, por ejemplo, pregúntate si es que esa es la mejor manera para desarrollarte como hombre de Dios y ministro del evangelio. Las canciones que escuchamos, las películas que vemos, conversaciones que tenemos, pasatiempos que elegimos; todo eso son inversiones de los días limitados que Dios nos ha dado.   

A Billy Graham una vez le preguntaron qué le sorprendía más sobre la vida, y él respondió: “Su brevedad.” Que aprendamos de Dios “a contar nuestros días” para que ganando un corazón de sabiduría, los invirtamos en amar a Dios y en amar a otros (Salmo 90:12).

«El camino de la sabiduría y conocimiento del único Dios sabio comienza con estar atentos a Él y a Sus caminos.»

De la desobediencia al verdadero deleite

La vida de un discípulo de Jesús es una vida de disciplina. Para muchos hoy día, el énfasis en la obediencia suena como legalismo o mera religiosidad. Sin duda, debemos evitar esos errores que matan el evangelio, pero hay una gran diferencia entre el legalismo que conduce al mero cumplimiento y el temor saludable a Dios que conduce a una obediencia sincera y gozosa.    

La obediencia bíblica empieza con la conciencia de la santidad de Dios y de lo que Él ha logrado en Jesús para reconciliarnos con Él. Esta conciencia nos lleva al amor y reverencia hacia Él, lo que se traduce en hacer lo que Él dice y abstenerse de lo que Él prohíbe. Dios nos manda a vivir como niños obedientes y a ser santos porque Él es santo (1 Pedro 1:14-16). De hecho, la verdadera vida, gozo y estabilidad solo se encuentran cuando huímos del pecado y nos deleitamos y meditamos en la Palabra de Dios (Salmo 1:1-2). Los hombres de Dios son hombres de la Palabra, árboles fructíferos con raíces muy profundas en las Escrituras (Salmo 1:3).

Como creyentes en Jesús, ya no vivimos “bajo la ley sino bajo la gracia” (Romanos 6:14). En vista de que el pecado ya no nos gobierna, somos libres para vivir como instrumentos de justicia (Romanos 6:12-13). Los hombres tienen un rol de liderazgo crucial que desempeñar como instrumentos en la iglesia, la familia y la sociedad. Pero nunca podremos liderar a menos que busquemos una obediencia con discernimiento y enfocada en Dios.

Hombres de vida abundante    

Hombres cristianos, tenemos una oportunidad para ser ejemplos radicalmente contraculturales de las vidas abundantes y con significado eterno para las que Dios nos creó. Renunciar a las distracciones, la dilución y la desobediencia nos abrirá el camino hacia el gozo y el significado para los que fuimos creados. Esto suena como un llamado difícil y dramático, y lo es, pero también es algo hacia lo que avanzamos mediante la perseverancia paciente y el largo recorrido en nuestra disciplina diaria de caminar con Jesús. 

La vida disciplinada de un cristiano suele parecer mundana y poco impresionante. Nos dedicamos a la Palabra, la adoración, la oración, la proclamación, la comunión, el servicio, el sufrimiento, la generosidad, las misiones y otros medios básicos de gracia que conducen a una mayor intimidad con Dios y a un reino más fructífero. Sin embargo, aparte de esa disciplina aparentemente mundana, derivaremos hacia  la desesperación en vez de un deleite más profundo. No nos conformemos con nada menos que el gran llamado que Dios tiene para nosotros en Cristo. 

Por: Erik Thoennes
Fuente: No One Drifts into Godliness
Traducido por: Mariafernanda Artadi 

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