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Facebook

La obsesión a Facebook y la angustia del aburrimiento

Facebook nunca ha sido más adictivo.

En el año 2013, el 63% de los usuarios de Facebook revisaron su cuenta diariamente. En el 2014, ese número se disparó hasta el 70%. Si revisas tu cuenta de Facebook día tras día, te unes a más de 864 millones de personas con la misma rutina compulsiva.

Para muchos de nosotros, Facebook es una especie de adicción, un hábito predeterminado que ahora está reconectando nuestros cerebros.

Ofir Turel, un psicólogo de Cal State Fullerton, tiene la investigación para probarlo. Para expresar su punto, dice que los adictos a Facebook que conducen un automóvil tienen más probabilidades de responder más rápido a una alerta de notificación en su teléfono que a las señales de tráfico. “Ese es el poder de Facebook”, dijo.

Turel es coautor de un estudio que muestra que la adicción a Facebook involucra a las mismas regiones impulsivas de la mente como en los drogadictos, pero con una diferencia significativa. Los adictos a Facebook, a diferencia de los consumidores compulsivos de drogas, “tienen la capacidad de controlar su comportamiento, pero no tienen la motivación para controlar este comportamiento porque no creen que las consecuencias sean tan graves”, escribió.

Facebook es una especie de adicción, un hábito predeterminado que ahora está reconectando nuestros cerebros. Clic para tuitear

Muchos de ustedes usan Facebook y Twitter para fines nobles, y esto debe ser aplaudido. Muchos de ustedes están leyendo esta publicación debido a Facebook. Pero la realidad evidente es que la adicción a Facebook, como muchas adicciones, es inducida por el aburrimiento. Facebook es un lugar al que acudir cuando la vida se pone gris, una máquina tragamonedas digital que tiramos para ganar fichas de noticias interesantes o videos divertidos. Está diseñado para ser esto.

Para muchos usuarios, Facebook es el objetivo al que recurrimos para satisfacer nuestra Distracción-Adicción Inducida por el Aburrimiento (DAIA). Esto es cuando se vuelve problemático.

La adicción no saludable a Facebook florece porque no vemos el costo en nuestras vidas. Entonces, ¿cuáles son las consecuencias de los comportamientos compulsivos inducidos por el aburrimiento? Aquí hay tres para considerar.

1. La adicción a Facebook ahoga la oración.

No parece haber ningún estudio que compare la cantidad de tiempo que se pasa en las redes sociales a la satisfacción de la vida de oración de uno, pero todo indica que hay un problema que se está gestando.

Hace poco le pregunté a Tim Keller, pastor y autor del nuevo libro de gran éxito sobre la oración, ¿cuán extendida es la falta de oración? “Esto es anecdótico, pero todas las personas con las que hablo parecen estar tan ocupadas, y se comunican incesantemente durante todo el día, que creo que hay más y más falta de oración, cada vez menos tiempo donde las personas entran a un tiempo o lugar solitarios para orar. Estoy seguro de que oramos menos de lo que orábamos en el pasado”. Entonces, ¿qué dice eso acerca de nuestra salud espiritual? “Nuestra salud espiritual”, respondió con franqueza, “está en caída libre”.

Cuando la vida se vuelve aburrida, recurrimos cada vez más a las sorpresas (y diversiones) de nuestras notificaciones, no a la oración.

2. La adicción a Facebook nubla nuestra autopercepción.

En segundo lugar, las Distracciones-Adicciones Inducidas por el Aburrimiento (DAIAs) como Facebook nublan nuestra autopercepción. Esta fue la visión del matemático del siglo diecisiete, Blaise Pascal. Al observar a la juventud en su día, se dio cuenta de que si “les quitas la diversión, los verás secos por el cansancio” porque “en realidad es infeliz… tan pronto como nos reduzcamos a pensar en nosotros mismos, y no tengamos diversión.”

Sin la soledad desconectada, no podemos sentir el peso de nuestra necesidad; no podemos probar nuestra desesperación por Dios. Clic para tuitear

La falta de distracción y el silencio vienen con una pesadez que tratamos de aliviar con frivolidad, dijo Pascal. Y así, nos atraen las distracciones como Facebook, para entretenernos, para encajar en algo, para expresarnos nosotros mismos —cualquier cosa para romper el peso del silencio.

Más tarde, Pascal escribe: “Nada es tan insoportable para el hombre como estar completamente en reposo, sin pasiones, sin negocios, sin diversión, sin estudio. Luego siente su nada, su desesperanza, su insuficiencia, su dependencia, su debilidad, su vacío. Inmediatamente surgirán de la profundidad de su corazón el cansancio, la melancolía, la tristeza, la impaciencia, la irritación, la desesperación.”

Sin soledad desconectada, no podemos sentir el peso de nuestra necesidad; no podemos probar nuestra desesperación por Dios. El peso del aburrimiento tiene la intención de abrirnos a nuestra insuficiencia y despertar nuestro hambre por gracia.

3. La adicción a Facebook nos ciega a la belleza.

Como los estrategas de Facebook lo saben bien, los seres humanos no pueden hacer las paces con la monotonía. Inténtalo. Tu corazón no lo permitirá.

No fuimos creados para vivir en aburrimiento. Nuestro aburrimiento se deriva de nuestro pecado, y nuestro aburrimiento sin límites eventualmente nos hará tremendamente vulnerables a la tentación de las distracciones triviales y las tentaciones corruptoras.

Sam Storms escribe: “El aburrimiento es contrario al impulso natural, dado por Dios, de fascinación, emoción, placer y regocijo”. Advierte que, cuando uno se enfrenta con una vida de aburrimiento, o mueres emocionalmente o “te precipitas locamente a cualquier extremo y emoción extravagante que puedas encontrar para reemplazar tu miseria con placer, ya sea pornografía, adulterio, drogas o fantasías de fama y poder”. O en tu aburrimiento, recurrirás a distracciones que parecen tan inofensivas como el entretenimiento y la máquina tragamonedas digital llamada Facebook.

La forma en que respondemos al aburrimiento dice mucho sobre nuestros corazones, y explica por qué somos tan propensos a los hábitos y estilos de vida adictivos, Storms escribe.

Muchas personas que caen en adicciones pecaminosas son personas que alguna vez estuvieron terminalmente aburridas. La razón por la cual las adicciones son tan poderosas es que aprovechan ese lugar en nuestros corazones que fue creado para la comunión trascendente y el romance espiritual. Estos hábitos adictivos opacan o anulan nuestros anhelos por una satisfacción que tememos nunca encontrar, o proporcionan una falsa satisfacción alternativa que creemos que traerá felicidad a largo plazo: mentiras como la cocaína, comer en exceso, asuntos ilícitos, ocupaciones, eficiencia, imagen u obsesión por la belleza física. Todas encuentran su poder en el ineludible anhelo del corazón humano por sentirse fascinados, complacidos y cautivados. Nuestros corazones invariablemente nos llevarán a los placeres fugaces de la adicción o a Dios.

Nuestros corazones invariablemente nos llevarán a los placeres fugaces de la adicción o a Dios.” Clic para tuitear

Esta misma atracción está detrás de las “grandes” adicciones, las “pequeñas” adicciones y todas las adicciones en medio. En las palabras de un viejo axioma, las manos ociosas hacen el trabajo del diablo. Pero, más fundamentalmente, los aburridos se apresuran a hacer las paces con el pecado. Cualquier distracción que alivie temporalmente nuestro aburrimiento se convierte en nuestro punto ciego ético. Ahí está el problema.

La cura para nuestro aburrimiento

Para criaturas como nosotros, creadas para adorar la gloria, debemos encontrar un objeto digno de nuestra adoración. La cura para el aburrimiento no es la diversión o la distracción, sino una cautivación sustancial, dice John Piper. Debemos encontrarnos con Dios, “para estar intelectualmente y emocionalmente asombrados por la supremacía infinita, eterna e invariable de Cristo en todas las cosas.”

Lo que significa que tratar de silenciar nuestro aburrimiento con el hábito compulsivo de tirar de la palanca de la máquina tragamonedas llamada Facebook es un hábito que puede romperse. Pero eso solo sucederá si nuestra convincente visión de Dios es lo suficientemente grande como para verlo tan hermoso e “infinitamente creativo”, tan creativo, que para aquellos que lo adoran, dice Piper, “no habrá aburrimiento durante los próximos billones de milenios de años.”

Por: Tony Reinke © Desiring God Foundation.

Fuente: “Facebook Obsession and the Anguish of Boredom”.

Traducido por: Daniel Elias.

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