Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

soltero

El sexo y la persona soltera

Si la Biblia trata un asunto con implacable frecuencia y urgencia, y si ese asunto es una de las fuerzas naturales más fuertes en el mundo de hoy, entonces los ministros de la Palabra de Dios están obligados tarde o temprano a declarar la voluntad de Dios sobre ese asunto. La vida sexual de una persona que no es casada es una gran preocupación para Dios. Incluso aquellos que no han confiado en Cristo para salvación y no aman a Dios, incluso ellos están obligados a obedecer lo que Dios tiene que decir sobre sus deseos sexuales. Aunque te rebeles contra su posesión, le perteneces a Dios. Él te hizo y tiene el derecho absoluto de decirte lo que es bueno para ti. Él envió a Cristo Jesús al mundo para vencer tu rebelión y hacer la paz por la sangre de su cruz. Y mi oración desde el principio es que puedas arrepentirte de tu rebelión, incredulidad y desobediencia, y que puedas confiar en Cristo para perdón y vida para la gloria de Dios.

Tu cuerpo no te pertenece

Por lo tanto me gustaría ser capaz de decirle a todo el mundo: ¿sabías que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, dentro de ti, el cual tienes de Dios? No eres de tu propiedad, fuiste comprado por un precio. Así que glorifica a Dios en tu cuerpo (1 Corintios 6:19, 20).
Oh, ¡qué palabra tan ofensiva para nuestra rebelde naturaleza humana!. El cuerpo en el cual moras no es tuyo para hacer simplemente lo que quieras. Dios compró tu cuerpo de la maldición del pecado por el pago de su propio Hijo, y ahora tu cuerpo debe servir a un propósito que lo abarca todo: “Glorificar a Dios en tu cuerpo.” Como Pablo lo dice en Romanos 6:12-14:

Por tanto, no reine el pecado en su cuerpo mortal para que ustedes no obedezcan a sus lujurias; ni presenten los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la ley sino bajo la gracia.

Dios está interesado en lo que haces con tu cuerpo. Él lo creó, Él lo compró, Él es su dueño, Él habita en tu cuerpo, y lo que hacemos con él demuestra al mundo quién es nuestro Señor. Si yo tuviera que detenerme aquí con esta amonestación general, nuestras conciencias nos darían algunas orientaciones en casos específicos, por ejemplo, de si debemos fumar, o beber, o usar drogas, o comer en exceso, o nunca hacer ejercicio, o dormir muy poco, o tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, o masturbarse, o vestir ropa atractiva, u otras cosas que hacen un mal uso o abuso del cuerpo. Pero lo que nuestras conciencias aprueben o desaprueben no siempre es una guía adecuada de lo que Dios aprueba. Por lo tanto, la Biblia va más allá de una amonestación general, “Glorifica a Dios en tu cuerpo,” para ser una orientación más específica, especialmente en el asunto de los deseos sexuales. Así que mi objetivo es ser más específico, también.

¿Por qué Dios inventó el deseo sexual?

La pregunta con la que quiero empezar es esta: ¿por qué Dios inventó el deseo sexual? Antes de tratar de responder a esta pregunta de la Escritura, permítanme definir el deseo sexual. En primer lugar, no estoy incluyendo los deseos homosexuales. Hasta que tenga la oportunidad de predicar sobre la homosexualidad, sólo diré tres cosas acerca de ella:

  1. Si estás aquí [leyendo esto], oro para que no te sientas ahuyentado, sino que te quedes y busques ayuda.
  2. La práctica de la homosexualidad es pecado; es contraria a la voluntad revelada de Dios.
  3. Los deseos homosexuales, como muchos otros tipos de deseos, son contranaturales, y aquellos que los tienen deben buscar ser cambiados a través de la oración, la comunión y la consejería cristiana. No es fácil, pero es posible.

Cuando hago la pregunta, ¿por qué Dios creó el deseo sexual?, tengo en mente ese anhelo normal por la estimulación sexual y la intimidad que comienza en la adolescencia temprana y continúa, para algunos parece, indefinidamente, pero para muchos se convierte en un deseo menos visceral pero sin embargo verdadero deseo de intimidad personal y corporal. Reconozco que en esos años de deseo sexual hay muchas personas con deseos sexuales muy vigorosos, y personas con leves deseos sexuales. No me refiero a tratar a cualquier persona durante este tiempo como mejor o peor que otra. Cuando hablo de aquellos con deseos sexuales me refiero a la gran mayoría de personas que desde su temprana adolescencia tienen que lidiar de una manera u otra con el apetito sexual dado por Dios.
Ahora, ¿por qué Él lo creó? Permítanme dar una respuesta breve y una respuesta amplia. La respuesta breve viene de Génesis 1:27,28: “Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Dios los bendijo y les dijo: ‘Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla.’” Ya que el deseo sexual apunta finalmente a la consumación del acto sexual, y el acto sexual es el medio que el hombre y la mujer tienen de multiplicarse y llenar la tierra, por lo tanto, deduzco que una de las razones por la que Dios nos creó con deseos sexuales es para velar por que la humanidad llene completamente la tierra de personas. Y para algunas personas la procreación de hijos es la única justificación para encontrar satisfacción en los deseos sexuales. Pero cuando Pablo habla acerca de las relaciones sexuales en el matrimonio tiene una perspectiva bastante diferente.
Una segunda respuest a la pregunta: ¿por qué Dios creó el deseo sexual?, se encuentra, en 1 Timoteo 4:1-5:

El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia. Esos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de algunos alimentos, que Dios los ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración.

En este texto, Pablo está tratando de ayudar a Timoteo a saber qué decir cuando los falsos maestros se levanten (y ya habían algunos en Éfeso) que enseñaban que la satisfacción del apetito sexual en el matrimonio y la satisfacción del apetito de la comida deberían ser reducidas tanto como sea posible. Eso quiere decir, abstenerse del matrimonio por completo y evitar los alimentos innecesarios. No es casualidad que Pablo mencione el matrimonio y el comer juntos aquí y luego los trate como un problema. Porque el tema en realidad es el placer corporal, placer corporal innecesario, ya sea a través de la estimulación sexual o a través de la comida. Los falsos profetas decían: “Reduzcan el placer corporal al mínimo que les permitirá vivir.”
La respuesta de Pablo a esta enseñanza ascética es muy clara en los versículos 4 y 5:

Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración.

¿Por qué creó Dios el deseo sexual y el acto sexual para satisfacerlo? ¿por qué creó Dios el hambre y la comida para satisfacerlo? El versículo 3 da una respuesta muy sencilla: “Dios creó (estas cosas) para ser recibidas con acción de gracias por aquellos que creen y conocen la verdad.” Todos los placeres innecesarios e inocentes de la vida (y hay miles de ellos) fueron creados por Dios para ser ocasiones de dar gracias a Dios por aquellos que creen y conocen la verdad. La razón por la que Dios creó el deseo sexual y el evento del acto sexual para satisfacerlo no es meramente llenar la tierra con personas, sino también dar otra única y exquisita ocasión para alzar gracias de dos corazones llenos de gratitud por el regalo de Dios de la sexualidad.
Y no nos dejemos engañar por el mundo. Este regalo fue diseñado para los creyentes y nadie más. Mira el versículo 3: “Dios los ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen.” Según su diseño, esto sólo puede ser para los creyentes, porque está diseñado como una ocasión de dar gracias. Pero aquellos que no “conocen la verdad” – la verdad, es decir, que Dios es el dador de todos los buenos regalos y digno de ser glorificado y agradecido – aquellos que restringen esta verdad (Romanos 1:18, 25) y no confían en Dios no pueden satisfacer sus deseos sexuales según el diseño de Dios. Todo su comportamiento sexual es pecado porque no procede de la fe en Dios (Romanos 14:23) y no resulta en gratitud a Dios.
El placer sexual pertenece por derecho sólo a los creyentes. Todos los demás son ladrones y atracadores. Nunca dejes que el mundo te engañe al pensar que nosotros los cristianos estamos tratando de pedir prestado y purificar una cantidad limitada del placer del mundo. Dios creó el placer sexual sólamente para sus súbditos, y el mundo se ha rebelado contra Él, ha robado sus regalos, los ha corrompido, degradado, convertido en armas de destrucción y se ríe de aquellos que permanecen fieles al Rey y usan sus regalos según su Palabra. Pero nosotros no seremos engañados. El regalo es nuestro, y lo consagraremos, es decir, lo mantendremos puro, como Pablo dice en el versículo 5: “mediante la palabra de Dios y la oración.”
Ya que creemos que Dios diseñó el deseo sexual y que nos lo dió para nuestro bien (de otra manera, no daríamos gracias), inferimos algo que es completamente razonable, es decir, que Dios sabe cómo cada una de sus criaturas puede aprovechar al máximo este deseo y que, por lo tanto, su Palabra es una guía infalible para la máxima plenitud sexual. Ahora dije que esta es una inferencia razonable. Pero sólo es razonable si realmente confías en Dios. El mundo se reirá a carcajadas de la reflexión que las restricciones bíblicas hacen para maximizar las relaciones sexuales. Pero si creemos que Dios es bueno y que en Cristo nos ha perdonado todos nuestros pecados, entonces debemos creer que sus palabras de orientación en los asuntos sexuales nos traerán la mayor plenitud posible, incluso si esto significa la abstinencia total.

¿Por qué la plenitud sexual está destinada únicamente para el matrimonio?

Ahora, ¿cuáles son sus palabras de orientación para aquellos que no están casados? La palabra griega de la cual obtenemos “pornografía” es porneia. En el Nuevo Testamento porneia es traducida como “fornicación”, “impureza”, o “inmoralidad”. Por lo general (aunque no siempre) se refiere a promiscuidad sexual de las personas no casadas. En Mateo 15:19 Jesús dice: “Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones.” Aquí se encuentra lado a lado con el adulterio, el adulterio es el pecado específico de infidelidad sexual en el matrimonio, la fornicación es una palabra más general que abarca relaciones sexuales ilícitas entre personas que no están casadas.
El Nuevo Testamento, así como el Antiguo condena la fornicación, o el acto sexual fuera del matrimonio, como pecado. En Gálatas 5:19 Pablo lo lista con las obras de la carne. En 2 Corintios 12:21 él está dispuesto a llorar por aquellos que no se han arrepentido de este pecado. En Efesios 5:3 él dice que la fornicación nunca debería nombrarse entre los cristianos. En Colosenses 3:5 la fornicación es la primera en la lista de Pablo de cosas que debemos hacer morir en nosotros mismos. Y en Apocalipsis 9:21 se lista con el homicidio, la hechicería, y robos, como cosas que las personas de duro corazón no se arrepentirían.
En 1 Corintios 7:2 Pablo dice:

No obstante, por razón de las inmoralidades (es decir, fornicación), que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

Luego él continúa en los versículos 8 y 9:

A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo. Pero si carecen de dominio propio, cásense. Que mejor es casarse que quemarse.

El punto que quiero tomar de estos versículos es que, según las Escrituras, todo acto sexual antes del matrimonio es inmoral. Hoy en día hay muchos moralistas centrados en el hombre que admiten que las relaciones sexuales indiscriminadas están mal, pero argumentan que, cuando una pareja se compromete o tiene una profunda amistad, entonces las cosas son diferentes y las relaciones sexuales son una legítima expresión de amor. Pero la perspectiva bíblica no puede ser estirada para abordar esa concesión. Pablo considera la posibilidad que una pareja pueda quemarse entre sí, y su única salida de la continencia es el matrimonio: “Pero si carecen de dominio propio, cásense.” Dios no sólo creó el deseo sexual, sino que también creó la esfera perfecta para su satisfacción, el matrimonio. Y cualquier intento de alterar su diseño no sólo es inmoral delante de Dios, sino destructiva de las relaciones personales y la plenitud individual.
Esto plantea la siguiente pregunta: ¿por qué Dios ordenó que encontráramos la satisfacción de nuestros deseos sexuales solamente en el matrimonio? En lo mejor de mi conocimiento, Dios no nos da una respuesta directa a esta pregunta en su Palabra, ni está obligado a hacerlo. A veces Dios deja la sabiduría de sus mandamientos para que nosotros la descubramos por la experiencia. Aquellos que Le desobedecen la descubrirán a través de la tragedia. Aquellos que Le obedecen la descubrirán a través de la paciencia y el gozo.
La manera en que he tratado de entender la sabiduría y el amor de Dios en la limitación del acto sexual en el matrimonio es con la pregunta: “¿Qué es lo que distingue al matrimonio de todas las otras relaciones heterosexuales?” La respuesta bíblica a esa pregunta es que el matrimonio se distingue de otras opciones de relaciones por su permanencia. El matrimonio es un compromiso hecho para toda la vida, hasta que la muerte nos separe. 1 Corintios 7:39:

La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, sólo que sea en el Señor.

No hay ninguna otra relación entre un hombre y una mujer que requiera ese tipo de compromiso permanente. Por lo tanto, en el matrimonio Dios ha diseñado una relación única, estable y duradera para nuestra expresión más íntima de amor. Creo que la experiencia confirma que algo bueno y hermoso se pierde de nuestra intimidad sexual en el matrimonio si nos dimos a nosotros mismos fuera de esa unión. Dios puede perdonar ese pecado, pero Él no remueve la cicatriz. El acto nunca será igual otra vez. Hay una profundidad inexpresable en la unión del matrimonio, la cual Dios destinó, cuando un esposo y una esposa pueden estar uno al lado del otro en perfecta paz y libertad, y decir: “Lo que te acabo de dar, nunca se lo he dado a otro.” Hablo para aquellos a los que no es demasiado tarde: No lo desperdicies.
Encuentro útil usar la analogía de las palabras de Jesús en Mateo 7:6, “No echen sus perlas delante de los cerdos.” Es posible degradar la verdad al dispensarla de cualquier manera. Hay algunas verdades que son tan preciosas como para ser discutidas en entornos hostiles y mundanos. Es de la misma manera con nuestros cuerpos también. Nadie dispensa sus afecciones corporales indiscriminadamente. No das la mano a todas las personas que inclinan su cabeza. No abrazas a todas las personas a las que das la mano. No besas a todas las personas a las que abrazas. Y yo diría que hay una perla de gran valor, una perla de intimidad emocional, espiritual y física, que sólo puede ser puesta en un contenedor sin ser degradada o arruinada, y ese es el estuche de terciopelo fuerte y permanente del matrimonio. La realización sexual única y personal en la permanencia del matrimonio para aquellos que se han mantenido puros es una de las mejores explicaciones de por qué Dios limitó la satisfacción de los deseos sexuales al matrimonio.
La implicación de todo esto para la persona soltera con deseos sexuales promedios no es fácil. Incluso si una persona se casa en su primeros veinte años, se enfrenta a una década precedente de tensión sexual. Y para aquellos que permanecen solteros, ya sea por decisión o no, el problema de manejar los deseos sexuales continúa mucho más tiempo. ¿Qué ayuda podemos dar a estas personas, entre quiere incluyo a todo el mundo desde los trece años en adelante que no están casados y aún sienten deseos de estimulación sexual y satisfacción? Mi principal carga por ti en esta categoría es que glorifiques a Dios en tu cuerpo guardándote libre a ti mismo de cualquier esclavitud, excepto de Dios. En Romanos 6:16 Pablo dice:

¿No saben ustedes que cuando se presentan como esclavos a alguien para obedecerle, son esclavos de aquél a quien obedecen, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?

Y en 1 Corintios 6:12 los cristianos libertinos decían: “Todas las cosas me son lícitas”, pero Pablo responde: “Pero yo no me dejaré dominar por ninguna.” El significado de este pequeño intercambio es que es posible ser esclavizado en nombre de la libertad. Esa es la situación en el mundo de hoy. En el nombre de la libertad sexual, somos una nación esclavizada en nuestros deseos sexuales. Si quieres saber a qué está adicta una nación, sólo observa lo que los medios principales usan para atraer y mantener nuestra atención. El sexo lo vende todo. Vende películas, autos, muebles, ropa, bebidas alcohólicas, noticias, cigarrillos, y material deportivo. El sexo vende porque somos una nación esclavizada a la segunda, tercera, y cuarta mirada al cuerpo en una imagen. Pero esto no debiera ser así entre ustedes, porque ustedes han sido liberados del pecado y ahora están esclavizados a Dios. Por lo tanto, glorifiquen a Dios manteniéndose libres ustedes mismos de las fuerzas esclavizantes del mundo.

Diez consejos para las personas solteras

Tengo diez palabras de consejo para las personas que no están casadas pero que tienen que lidiar con los deseos sexuales. Algunas de ellas tienen una orientación masculina porque conozco la tentación masculina de primera mano pero no la femenina. Algunas son cosas para hacer y algunas son cosas para no hacer, pero todas tienen el fin de ser firmes en cuanto a que están destinadas a ayudarte a perseverar en tu libertad de cualquier esclavitud, pero no la de Dios.
En primer lugar, no busques satisfacción sexual regular a través de la masturbación, es decir, la estimulación de ti mismo para el orgasmo o el clímax sexual. La masturbación no resuelve la presión sexual por mucho tiempo, tiende a volverse habitual, produce culpa, y contradice el diseño dado por Dios para la sexualidad. Nuestros cuerpos y deseos fueron diseñados para la unión sexual de dos personas, y la masturbación contradice ese diseño. Pero tal vez lo peor de todo, es que la masturbación está inevitablemente acompañada y permitida por fantasías sexuales en la mente que no nos permitiríamos a nosotros mismos en la realidad y así llegamos a ser como los fariseos: Bien limpios por fuera, pero por dentro llenos de perversiones.
En segundo lugar, no busques satisfacción sexual a través de tocar o ser tocado por otra persona, incluso si no llegan a tener relaciones sexuales. Todo el mundo sabe que el contacto íntimo es el preludio y la preparación para el acto sexual, y por lo tanto ese evento pertenece donde pertenece, es decir, en el matrimonio. Cuando el compromiso permanente que caracteriza al matrimonio no está presente, las caricias se convierten en manipulación despersonalizada; convierte al cuerpo de la otra persona en un dispositivo de masturbación para conseguir una emoción física privada. Dios nos hizo de tal manera que si tratamos de convertir ese momento de tocamientos en una expresión personal y espiritual de amor, no seremos capaces de hacerlo sin hacer promesas de fidelidad. Implícita en nuestros corazones en ese momento está la declaración: Puedes tocarme porque me has prometido nunca dejarme o abandonarme. Puedes tenerme porque tú eres yo. Estamos hechos de tal manera que clamamos por permanencia cuando obsequiamos nuestros regalos más íntimos. Ellos pertenecen al matrimonio.
En tercer lugar, evita la estimulación sexual innecesaria. No se necesita algo de cerebro para saber que hay suficiente casas de cine porno y librerías para adultos en esta ciudad para mantener la lascivia de una persona las 24 horas del día. Visitar esos lugares despreciables es suficiente tentación. Películas para todo público, la revista Time, el periódico, la televisión, estantes de revistas en farmacias, las letras de las canciones. En nuestra sociedad no puedes escapar de la estimulación sexual, pero puedes evitar buscarla. Y puedes evitarla a menudo cuando la ves venir. Esta es la gran prueba de si somos esclavos o libres – podemos decir no al esclavizador en nuestros cuerpos que quiere que sigamos mirando y sigamos en lujuria.
En cuarto lugar, cuando la estimulación viene y el deseo empieza a crecer, lleva a cabo un acto muy consciente de transferirlo sobre Cristo. Me gustaría haber aprendido esto mucho antes en mi vida. Mientras conduzco por el camino, si algún cartel o letrero pone un deseo en mi mente por algún placer sexual ilegítimo, tomo ese deseo y digo: “Jesús, tú eres mi Señor y mi Dios, y mi más grande deseo es conocerte, amarte y obedecerte, así que este deseo es en realidad para ti, Lo tomo de tu adversario, lo limpio, y lo dirijo a ti. Gracias por liberarme de la esclavitud del pecado.” Es notable el control que podemos ganar sobre la dirección que toman nuestros deseos, si es que realmente anhelamos agradar a Cristo.
En quinto lugar, ora que Dios te dé, una fuerza cada vez mayor, un anhelo de conocerle, amarle, y obedecerle sobre todas las cosas. Leí una vez un sermón titulado: “El poder expulsivo de un nuevo afecto.” El punto era, no hay mejor manera de vencer un mal deseo que expulsarlo con uno nuevo. Es en la oración donde convocamos la ayuda divina para producir en nosotros ese nuevo deseo por Dios.
En sexto lugar, sumerge tu mente en la Palabra de Dios, Jesús oró: “Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad” (Juan 17:17). No hay nada que renueve la mente y le permita valorar las cosas a la manera de Dios como la meditación regular de la Palabra de Dios. La persona que no se arma a sí misma con la espada del Espíritu (Efesios 6:17) va a perder la batalla por su cuerpo.
En séptimo lugar, mantente ocupado, y cuando sea tiempo para el ocio, elige cosas que sean puras, amables, honorables, virtuosas, dignas de alabanza (Filipenses 4:8). El ocio en un mundo como el nuestro es buscar problemas. Es mucho más difícil para la tentación sexual ganar un punto de apoyo cuando estamos ocupados en alguna tarea productiva. Y si necesitas un poco de aire fresco, camina en un parque, no en una avenida donde puedas ser tentado.
En octavo lugar, no pases mucho tiempo a solas. Pasa tiempo con personas cristianas. No abandones la congregación, sino anímense los unos a los otros, estimulándose unos a otros al amor y las buenas obras. Habla de tus luchas con amigos de confianza. Oren unos por otros y ríndanse cuentas.
En noveno lugar. esfuérzate por pensar en todas las personas, especialmente las personas del sexo opuesto, en relación con la eternidad. No es fácil fantasear con una persona si piensas en el tormento eterno que puede estar sufriendo en breve en el infierno debido a su incredulidad. Tampoco es fácil desnudar en tu imaginación a una persona que sabes que es una hermana o un hermano eterno en Cristo. Pablo dice en 2 Corintios 5:16: “De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carne.” Ahora vemos a todos desde la perspectiva eterna de Dios.
Por último, resuelve buscar primero el reino de Dios y su justicia, y él te añadirá todo lo que necesitas sexualmente. Puede ser una esposa o esposo. Puede ser la gracia y la libertad para estar soltero en pureza y contentamiento. Eso depende de Dios. Nuestra tarea es buscar el reino. O para decirlo de otra manera, nuestra pasión que lo consuma todo debe ser glorificar a Dios en nuestros cuerpos guardándonos libres de toda esclavitud menos una: la gozosa, y satisfactoria esclavitud a Dios.
Por: John Piper © Desiring God Foundation.
Fuente: “Sex and the Single Person”.
Traducido por: Daniel Elias.

hay 2 comentarios

  1. John dice:

    Excelente. … muy edificante y conciso. . Bendiciones hno.

  2. Anónimo dice:

    Muy buen articulo gracias

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