El gozo que sostuvo a Jesús
Transcripción de audio
Escuchamos muchas historias muy dolorosas de sufrimiento de ustedes que escriben y nos las mandan por correo. Gracias por recibirnos en sus vidas . Gracias por compartir. Para ser honesto, muchas de esas historias son desgarradoras, algunas quizás muy dolorosas incluso para tocarlas a distancia en este podcast. Pero nos llenan los ojos de lágrimas cuando leemos sobre las cosas que tienen que soportar, y las formas en las que Dios los ha sostenido en las temporadas más difíciles de sus vidas.
Cuando leemos las agonías de Getsemaní, vemos en las lágrimas de Cristo, Sus lágrimas de sangre, un sufrimiento que no tiene comparación en la historia de la humanidad. Y, sin embargo, ahí mientras leemos el relato de la crucifixión, se nos dice algo que es difícil de creer: Cristo fue sostenido en medio de todo lo que pasó por el gozo. Hoy en Pregúntale al Pastor John: El gozo que sostuvo a Jesús.
Esta es la pregunta de un oyente anónimo: ¿Pastor John cómo se relaciona el hedonismo cristiano con la agonía de Getsemaní, como lo vemos en Lucas 22:39-46? Usted afirma que la obediencia sin deleite no tiene sentido. Pero lo que yo creo que es el acto que más glorifica a Dios en toda la historia, la cruz, fue impulsado no por cualquier gozo que pudiera sentirse, sino que se expresó en el peso abrumador de las lágrimas de sangre. ¿Cómo funciona esto?
El corazón de Jesús
Bueno, lo último que quiero hacer es minimizar la agonía de Jesús en las horas antes de Su muerte. Uno de los sermones más conmovedores, serios y confrontantes que he leído es un sermón de Jonathan Edwards llamado “La agonía de Cristo”. Se basa en Lucas 22:44 que dice: “Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra”. Este es un momento tan sagrado y abrumador en la vida de Jesús que dudo mucho en atreverme a irrumpir en él.
Sin embargo, hay un pasaje en el libro de los Hebreos que nos invita a entrar en el corazón de Jesús mientras Él estaba soportando Getsemaní y soportando la cruz, y nos muestra cierta parte del misterio que le permitió soportar los horrores de la crucifixión y el peso de los pecados de las personas. Creo que no está mal mirar con humildad y temblor, para ver qué es lo que Dios quiere mostrarnos. El texto es Hebreos 12:2, pero antes de leerlo, recordemos que para llegar a este versículo hay cuarenta versículos de ilustraciones en el capítulo 11 de Hebreos de cómo los santos del Antiguo Testamento podían obedecer a Dios en triunfos y en padecimientos.
«En las horas de Su sufrimiento más grande, Él fue el ejemplo más hermoso de paciencia y perseverancia por la fe.»
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Por ejemplo: “Por la fe Abraham, obedeció” (Hebreos 11:8). Entonces la fe es el poder de la obediencia. Y luego en el versículo 35 dice que por la fe “Otros fueron torturados, no aceptando su liberación a fin de obtener una mejor resurrección. Otros experimentaron insultos y azotes, y hasta cadenas y prisiones” (Hebreos 11:35-36).
Después, cuando se completan estos cuarenta versículos de ejemplos de obediencia por fe, el escritor dice que porque estamos rodeados de tan gran nube de testigos, estos ejemplos de fe, debemos correr la carrera con paciencia. Ellos soportaron por fe, para que tú también puedas soportarlo por la fe (Hebreos 12:1). Pero luego da un ejemplo más de paciencia, o sea Jesús, y dice que debemos mirar a Jesús. ¿Por qué? Porque en las horas de Su sufrimiento más grande, Él fue el ejemplo más hermoso de paciencia y perseverancia por la fe. Jesús es el punto máximo de todos esos santos que vivieron, soportaron y murieron por la fe.
El gozo puesto delante de Él
Sin embargo, aquí hay algo sorprendente. No dice que Jesús soportó la cruz por la fe. Dice que “por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz” (Hebreos 12:2). El gozo puesto delante de Él fue lo que lo sostuvo en Getsemaní y en la cruz. Entonces, parece que soportar por la fe (como los santos del Antiguo Testamento lo hicieron) y soportar por el gozo puesto delante de Él están bastante cerca, si es que no son la misma realidad, que es exactamente lo que esperamos en vista de Hebreos 11:1 que define la fe de esta manera: “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Entonces, Jesús vió un gozo enorme. Él esperaba un gran gozo que estaba justo más allá del horizonte en tres días, y Él creyó eso, Él confiaba en Su Padre por eso. Él atesoró eso, y la realidad de ese gozo esperado se hizo presente en Su fe. La fe es la realidad de lo que esperamos, la experiencia del presente de la realidad de lo que estamos esperando.
Había un gran gozo puesto delante de Jesús. Él creyó, Él confió, Él lo atesoró, y se volvió una realidad presente. Entonces, podemos describir el corazón de Jesús en dos maneras, lo que creo que significa esencialmente la misma cosa: “Por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz”, o “Por la fe Él soportó la cruz”, porque la fe es la experiencia del presente de la realidad de ese gozo (Hebreos 12:1-2).
Ahora, ¿qué nos dice esto sobre Getsemaní, el lugar en el que ya estaba empezando mucha de la agonía que Jesús tuvo que soportar? Pienso que si nos atreviéramos, no creo que nos atreveríamos, pero si nos atreviéramos, a preguntarle a Jesús en el jardín de Getsemaní: “¿Jesús, tienes gozo?” Creo que hubiera dicho con mucha paciencia: “¿Por qué me preguntas esto?” Pero si nos hubiera respondido, creo que hubiera ido más o menos de esta manera, en medio de Sus lágrimas de sangre y Su agonía: “Puedo verlo, puedo saborearlo. Esto me va a ayudar a salir adelante”.
Este gozo futuro que esperaba experimentar en la presencia de Su Padre tuvo poder en el presente para sostenerlo en Su obediencia, porque la fe de ahora es la certeza de lo que esperamos. Esta es la manera en la que el gozo que se espera se vuelve una fuerza poderosa de amor en el presente. Nunca se ha realizado un acto de amor más grande que cuando Jesús soportó la cruz para salvar a Sus enemigos (Romanos 5:8-10).
Profundo y misterioso
Lo que estoy defendiendo es que el gozo cristiano es algo profundo y misterioso. No creo que sea correcto quitarle al gozo este componente emocional que tiene, como si fuera simplemente un pensamiento o una convicción o un acto de voluntad propia. El gozo es un sentimiento. Es un buen sentimiento. Es el tipo de sentimiento que tendremos en la presencia de Dios por siempre. Salmo 16:11: “En Tu presencia hay plenitud de gozo; en Tu diestra hay deleites para siempre”. No debemos despojar el lenguaje bíblico del gozo y del deleite de su realidad emocional profundamente satisfactoria. El objetivo de la eternidad es disfrutar de Dios, disfrutarlo de verdad, un sentimiento. Verdaderamente satisface.
Sin embargo, el hecho de que puede coexistir con el dolor, la aflicción y la agonía significa que el gozo cristiano es algo mucho más sustancial, entiendo eso por la palabra “certeza”, es la “certeza de lo que se espera” (Hebreos 11:1). Es mucho más sustancial, más duradero, más profundo, más maravilloso que los placeres que provienen únicamente del mundo.
Pablo dijo en 2 Corintios 6:10 que él estaba “entristecido, pero siempre gozoso”. Dijo en 2 Corintios 7:4: “sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicción”, en no después de. Y creo que eso es parte del misterio de Getsemaní.
El gozo puesto delante de Jesús fue lo que lo sostuvo, y creo que lo sostuvo porque Su fe era tan real que se convirtió en la certeza de ese gozo en el presente, en el jardín, la certeza de lo que se esperaba. Él probó el gozo en medio de Su agonía, y lo sostuvo.
“Por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz” (Hebreos 12:2).
Por: John Piper
Fuente: The Joy That Sustained Jesus
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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