Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

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El crecimiento espiritual no es un accidente

Tenemos un pequeño jardín en nuestra casa. Usualmente disfrutamos mirarlo a través de la ventana de nuestra cocina en el verano. Pero no hemos disfrutado mucho últimamente porque entre las plantas perennes y anuales que hemos plantado, una gran cantidad de maleza está creciendo. ¿Por qué? Porque no he cuidado el jardín por varias semanas. ¿Por qué? Porque he estado ocupado haciendo otras cosas y he descuidado nuestro jardín.

Tal vez mi negligencia ha sido un abandono en el cumplimiento de mi deber, poniendo prioridades menores antes de nuestro jardín. Tal vez mi negligencia ha sido el resultado de elegir no ser negligente en tareas más importantes. De cualquier manera, nuestro jardín me recuerda que lo que un jardinero hace o deja de hacer realmente importa.

Nuestro trabajo importa

Si un jardinero quiere que crezcan cierto tipo de flores, arbustos, pasto o árboles en su jardín, debe cultivar el terreno y plantarlos. Pero eso es solo el comienzo. Luego debe trabajar persistentemente y diligentemente para nutrir y proteger lo que ha plantado de la sequía, las malas hierbas, la peste y las molestas criaturas (como mi perro que cava hoyos).

Esto incluso es cierto para un jardinero calvinista. Si creo que en realidad no importa cómo (o si) hago mi trabajo de jardinero —porque Dios se asegurará de que cada jardín que él ordena existir crezca y florezca— entonces tengo una comprensión errada de cómo funcionan la soberanía de Dios y mi responsabilidad.

'Dios, con increíble gracia, nos regala la dignidad de la verdadera responsabilidad'. Clic para tuitear

Cuando el apóstol Pablo dijo correctamente que “Dios ha dado el crecimiento” a la iglesia plantada en el jardín de Corinto, él creía plenamente que su trabajo de plantar, y el trabajo de riego de Apolos, eran los medios necesarios para ese crecimiento dado por Dios (1 Corintios 3:6). Pablo sabía que él no creó la “semilla”; se le fue confiado. Apolos sabía que él no creó el “agua”; se le fue confiado. Ambos sabían que no crearon el “sol” o el “suelo” u otros factores ambientales necesarios para el crecimiento de la “planta”. Y sin embargo, ambos trabajaron como si sus trabajos fueran vitales para la supervivencia de la “planta”, porque sus trabajos eran vitales. Si la semilla no se plantaba, la planta no crecería. Si la planta no se regaba, la planta moriría.

Nuestras labores de “jardinería” que son necesarias para la germinación y el crecimiento de “plantas” en los jardines de Dios no restan valor a la jurisdicción soberana de Dios sobre todas las cosas. Así es como él ha ordenado soberanamente nuestros roles en los jardines que nos da para atender. Él, con increíble gracia, nos regala la dignidad de la verdadera responsabilidad, es decir, lo que elegimos hacer o no hacer afecta los resultados reales en nuestros jardines.

Y, sin embargo, Dios no quiere que seamos aplastados por el miedo, no sea que no cumplamos con nuestras responsabilidades. En cambio, él promete proporcionarnos todo lo que necesitemos para hacer nuestro trabajo de jardinería si aprendemos a vivir como plantas.

Jardineros como las plantas

En el reino, al igual que todos los cristianos son ovejas (Juan 10:27) y sin embargo, algunos son llamados a la obra de pastoreo (1 Pedro 5:2), todos los cristianos son plantas, y sin embargo, también estamos llamados a la obra de jardinería. Ahora, como plantas, así es como Dios quiere que vivamos:

!Cuán bienaventurado es el hombre… que en la ley del Señor está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche! Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; En todo lo que hace, prospera. (Salmos 1:1-3)

‘Es probable que no puedas cuidar bien cada jardín que deseas cultivar.' Clic para tuitear

Nota lo que es vital para el florecimiento del “árbol”: la meditación frecuente del “árbol” en la palabra de Dios alimenta su fe. Si no se cumple esa condición, las raíces del árbol no aprovecharán la corriente, y el árbol no debería esperar dar frutos en su estación o tener hojas sanas. Jesús esencialmente dice lo mismo en este texto:

“Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer.” (Juan 15:4-5).

Note lo que es vital para el florecimiento de la “rama” o el “sarmiento”: el continuo apego de la “rama” a la vid. Si no se cumple esa condición, la rama no podrá dar fruto y se marchitará (Juan 15:6).

Cuando se trata de nosotros, como “plantas” (árboles o ramas), vemos el mismo diseño de nuestro Dios soberano: lo que hacemos, o no hacemos, realmente importa. Con cuánta precisión opera nuestra verdadera responsabilidad con la soberanía suprema de Dios no es un misterio que Dios quiere que resolvamos. Es una verdad que él quiere que confiemos. Lo importante que debemos saber es que si tomamos del arroyo o de la vid, tendremos todo lo que necesitamos para cuidar los jardines que Dios nos da.

¿Cómo crecen tus jardines?

Todos somos “plantas”, y todos somos “jardineros”. La jardinería es, después de todo, el trabajo original que Dios le dio al hombre cuando “lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Al igual que Adán y Eva, Dios nos ha dado “jardines” para atender, y él espera que trabajemos y los cuidemos. Y el trabajo que hacemos realmente importa en relación a la condición de los jardines.

¿Qué jardines te ha dado? Y como le preguntaron María en la canción de cuna: “¿Cómo crece tu jardín?” ¿Qué has plantado? Porque una planta solo proviene de una semilla plantada. ¿Cómo estás nutriendo lo que has plantado? Porque la jardinería requiere trabajo persistente y diligente.

'Dios nos ha dado a cada uno ‘jardínes’ para atender, y él espera que trabajemos y los cuidemos.' Clic para tuitear

¿Sabes cuáles son tus jardines primarios y cuáles son tus jardines secundarios? ¿Están recibiendo atención principal tus jardines primarios? Es probable que no puedas cuidar bien cada jardín que deseas cultivar. En ocasiones, las necesidades de tus jardines primarios requerirán que descuides algunos jardines secundarios por una temporada y otros jardines secundarios en total. Porque Dios les promete a sus árboles alimentados por el arroyo y a las viñas permanentes suficiente gracia para cada buena obra de jardinería que él les da para hacer (2 Corintios 9:8), pero no todas las labores de jardinería que les soliciten o que haya asignado a otra persona.

El pequeño jardín fuera de la ventana de nuestra cocina es un jardín secundario actualmente desatendido debido a las necesidades que consumen tiempo en los “jardines” más importantes. Espero prestarle atención pronto, pero por ahora, debe esperar. Y mientras espera, me recuerda que cuando se trata de cualquiera de mis jardines, lo que hago y lo que no hago realmente importa.

Por: Jon Bloom © Desiring God Foundation.
Fuente: “Spiritual Growth Is Not an Accident”.
Traducido por: Daniel Elias.

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