Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

¿Cuándo las buenas notas son suficientemente buenas?

De vuelta a las preguntas sobre nuestras tendencias perfeccionistas. Muchos de nosotros luchamos con esto. La próxima vez veremos cómo el perfeccionismo nos hace indecisos en las decisiones de la vida. Pero primero una pregunta de una estudiante. ¿Cuándo las buenas notas son suficientemente buenas? Aquí tenemos el correo: “Pastor John, hola, y gracias por este podcast. Soy una estudiante de secundaria de Minnesota, una estudiante de último grado tomando cinco clases de instituto, así que técnicamente soy una estudiante de instituto de tiempo completo también. Este último año, en mis clases virtuales, los profesores prohibieron el uso de libros de clase durante los exámenes parciales y finales. Pero mis amigos usarían los libros de todas maneras. Me sentí tentada a plagiar de esa manera también, pero no lo hice. Estudié de corrido. Si hubiera plagiado habría tenido más tiempo para estudiar mi Biblia, y pasar tiempo con mi familia, y asistir a los eventos del grupo de jóvenes de mi iglesia. Sé que no puedo plagiar y honrar a Dios al mismo tiempo.   

“Pero, ¿acaso excederme en mis estudios le trae honor a Él? ¿Qué tan importante es apuntar a las As, si el lograrlo me quita de las cosas que son más importantes? Estoy programada para ser perfeccionista. Pero, quizás es más sabio conformarse con las Bs y por el segundo lugar en la escuela o en el trabajo para preservar mi tiempo para otras cosas que son igual o más importantes. ¿Cómo calculas los pros y contras de la excelencia cuando conformarse con un muy bien parece ser más sabio? ¿Cuándo las Bs son más sabias que las As?”
Temprano cuando vi esta pregunta y tuve la oportunidad de pensar en ella (y hasta pensar si quiero ignorarla o no), pasé un largo tiempo reflexionando, ¿cómo das consejo no solo a este tipo de preguntas sino a este tipo de persona? Y por eso me refiero a lo que ella dijo “estoy programada para ser perfeccionista.” Entonces, tenemos a una persona, y por supuesto, ella no es inusual, con inclinaciones perfeccionistas con las que lucha; podrías decir, buenas notas contra buenas obras. Esa es una manera de decirlo.

Sabiduría para los perfeccionistas

Casi todos estarían de acuerdo en que tomarse el tiempo para salvar la vida de una persona es más importante que obtener una A. Sin dudas. Casi todos dirían (probablemente) que no vale la pena bajar tu rendimiento académico por ir de fiesta con tus amigos. Pero entre esas dos opciones más o menos obvias, hay docenas y docenas de gamas con las que un perfeccionista va a luchar, especialmente un perfeccionista. 

Y mientras pensaba en los consejos que puedo dar, me di cuenta de que en cada punto, ciertas personalidades, ciertos tipos de perfeccionistas – creo que me incluyo aquí, probablemente – seguramente tomarían el consejo y se obsesionarían con ello y harían que la solución que estoy ofreciendo sea parte del problema. Por ejemplo, si digo, “Lee tu Biblia y ora para que tengas sabiduría,” un perfeccionista preguntaría, “¿Cuántas horas al día debería leer mi Biblia? ¿Cuántas horas al día debería orar?” y ahora te metiste en un hoyo más profundo. 

Entonces, la pregunta que me estoy haciendo es, ¿Qué puedo decir para señalarle a una persona el camino para convertirse en una persona saludable? Y por “persona saludable” me refiero a una persona que no es atormentada por preguntas para las que no hay una respuesta bíblica clara. La Biblia simplemente no le dice a un estudiante cuántas horas debe estudiar y cuánto tiempo le debe dar al servicio cristiano, o cuánto tiempo debe darle para cultivar amistades. Una persona saludable reconoce las complejidades de tales preguntas y humildemente busca una mente y corazón transformados, capaces de tomar decisiones saludables de manera espontánea y sin fijaciones ni obsesiones.

El camino hacia una vida saludable

Aquí está el camino que quiero recomendar para ser una persona saludable y para tomar decisiones saludables cuando la Biblia no prescribe qué decisión tomar. Y yo solo tengo un consejo y luego algunas explicaciones para dar la razón por la que digo lo que digo. El consejo es buscar ser parte de una comunidad de personas saludables. Ese es mi consejo. Y por saludable me refiero a personas espiritual y psicológicamente maduras, saturadas de la Biblia, sabias, firmes, de espíritu sobrio, balanceadas, gozosas, humildes, valientes y amorosas – santos verdaderamente saludables y fuertes. 

Ahora, ¿por qué sugeriría esto? ¿Cuál es la garantía bíblica para dar ese tipo de consejo a un perfeccionista? ¿Por qué tengo la esperanza de que el simple hecho de estar alrededor de cristianos saludables tenga un efecto saludable en las personas perfeccionistas? Aquí están mis tres respuestas bíblicas para la pregunta de por qué estoy dando este consejo y de por qué pienso que tendrá un efecto profundo si seguimos el consejo.

1. Los sabios nos hacen más sabios

La Biblia nos enseña que la asociación con personas sabias, nos hace más sabios. Proverbios 13:20: “El que anda con sabios será sabio” – esa es una afirmación increíble – “Pero el compañero de los necios sufrirá daño.” Las maneras saludables de ver al mundo y vivir sabiamente se contagian. No lo puedes programar, no lo puedes detallar, no lo puedes empaquetar. Y la mayoría del tiempo ni siquiera puedes señalar cuándo sucede. Es relacionalmente orgánico, es natural y es maravilloso. Entonces, el salmista dice en el Salmo 119:63, “Compañero soy de todos los que te temen,y de los que guardan Tus preceptos.”

Otra manera de decir la misma cosa es que Pablo dice al menos seis veces que sus iglesias deberían imitarlo. Esto es real, observando e imitando su propia vida. Y el libro de Hebreos dice lo mismo. Nos dice, “[Sean] imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas”  (Hebreos 6:12). En una comunidad saludable, esto simplemente sucede. Algunas veces es más intencional, pero la mayoría del tiempo simplemente es espontáneo. Es algo que se contagia, no se enseña. El estar alrededor de personas saludables, te hace más saludable. 

Y esto es especialmente cierto, creo, para aquellos que luchan en maneras no saludables con opciones con las que no hay una dirección bíblica clara que te dé un paso a paso. Tiene que venir de una orientación interna saludable para el mundo, y eso lo absorbemos en cantidades grandes de las personas saludables que nos rodean.

2. La Biblia asume el hecho de pasar tiempo juntos

Aquí está la segunda manera en la que la Biblia nos da garantía para este tipo de consejo. El Nuevo Testamento usa la frase “los unos a los otros” 99 veces, incluyendo “que se amen los unos a los otros,” “comunión los unos con los otros,” “salúndense los unos a los otros,” “Sírvanse por amor los unos a los otros,” “sean hospitalarios los unos para con los otros,” “oren unos por otros,” “confiésense sus pecados unos a otros,” “confórtense los unos a los otros,” “estimularse los unos a los otros,” “exhórtense los unos a los otros,” “acéptense los unos a los otros,” “procuren siempre lo bueno los unos para con los otros,” “amonestense unos a otros,” “soportense unos a otros,” “cuídense los unos a los otros,” y la lista continúa. 

En otras palabras, el plan de Dios para la sanación de los defectos de nuestras personalidades – todos las tienen; no me estoy fijando solo en esta chica, eso debe quedar claro. Todos las tienen. Su plan para la madurez de nuestras habilidades relacionales, y Su plan para nuestra habilidad para hacer elecciones sabias, y Su plan para para todo nuestro crecimiento en la manera en la que servimos y amamos los unos a los otros – Su plan para todo esto es que pasemos tiempo juntos, y para que los más maduros se conviertan en influencias naturales sobre los menos maduros. 

3. Dios nos diseña para el bien común 

Aquí hay una manera más en la que el Nuevo Testamento nos recomienda este tipo de consejo. Cuando Pablo habla sobre los dones espirituales y sus usos en la iglesia en 1 Corintios 12:7, “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.” “Diversidad de dones,” “diversidad de ministerios,” “diversidad de operaciones,” cada una de ellas con este mismo objetivo: el bien común (1 Corintios 12:4-7). O podrías decir “la salud psicológica y espiritual común,” “el bienestar psicológico común,” “la capacidad común para tomar decisiones sabias y pacíficas sobre las notas de la escuela en relación a otras cosas buenas.”

Así que, le digo a nuestra estudiante de Minnesota – quien quizás esté en mi misma iglesia, por todo lo que sé – que la respuesta a largo plazo y de por vida a nuestra pregunta es pasar tiempo con personas saludables, y maduras psicológica y espiritualmente. Congrégate en una iglesia saludable. Sé que esta no es una respuesta satisfactoria a corto plazo específicamente para este semestre. Sé eso. Pero es lo que todos necesitamos por el resto de nuestras vidas.

Por: John Piper
Fuente: When Are Good G]rades Good Enough?
Traducido por: Mariafernanda Artadi

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