Cinco maneras para escapar de los devocionales secos
Transcripción de audio
Es una lucha común que todos nosotros enfrentamos. Quizás tú te encuentras ahí ahora. Te sientas con la Biblia, intentando leerla. Pero en realidad solo estás deslizando tus ojos por las palabras de una página. Se siente rutinario y seco. Ahora estamos buscando una realidad profunda, pero ¿cómo podemos superar este esfuerzo mental y en verdad probar la bondad de Dios en estas palabras escritas en papel? Eso es lo que tenemos hoy en Pregúntale al pastor John: Cómo leer la Biblia como un cristiano hedonista.
La pregunta viene de Tyler de Kansas City, Missouri: “¡Hola pastor John y Tony! Mi pregunta viene del episodio 1713 del podcast: “El Ministerio del Pastor John en Un Texto Bíblico”. En ese episodio mencionó hábitos de “observación, análisis y consulta de textos” que eran extremadamente fructíferos e irremplazables para usted cuando estudió en Alemania. Dijo que formaron “hábitos mentales” que lo hicieron impaciente con las artimañas que se quedaban en el plano gramatical, lógico e histórico pero que nunca fueron más allá de las palabras para llegar a las realidades que hay detrás. Mi pregunta se centra en esos hábitos. ¿Qué son específicamente? ¿Se diferencian de las clases de hermenéutica que se imparten en los seminarios? ¿A qué se refiere con ir más allá del plano gramatical, lógico e histórico. Como aspirante a pastor, me han enseñado el método gramatical histórico. ¿Este método es insuficiente?”
Tyler está señalando que mi objetivo en la lectura; creo que el objetivo de cada cristiano en la lectura, especialmente en la lectura de la Biblia; debería ser conocer la realidad de todas las formas en que Dios ha diseñado que se conozca. Así que aquí están mis cinco pasos para buscar este conocimiento a través de la lectura.
1. Ten en cuenta la realidad
Ten en cuenta que el conocimiento de Dios no es Dios. Ten en cuenta que la palabra amor no es amor. Ten en cuenta que la doctrina del deleite en Dios no es deleite en Dios. Una abreviatura para esta conciencia es la frase “factor realidad”. Entonces el paso uno es estar siempre consciente del factor realidad: que detrás de las palabras, frases, gramática, sintaxis, doctrina y teología está la realidad, o simplemente estamos jugando juegos. Y el propósito es conocer la realidad de todas las formas en que Dios ha diseñado que se conozca.
Mira la frase en 1 Juan 4:16: “Dios es amor”. El primer paso de la lectura para conocer la realidad simplemente es tener en cuenta que, detrás de la palabra Dios, hay una realidad de una persona que hay que conocer. Y detrás de la palabra amor, hay una realidad que probablemente es muy diferente de la experiencia humana ordinaria de lo que llamamos “amor” porque esta es la mera naturaleza de Dios. Y detrás de la palabra es, “Dios es amor”, hay una realidad que probablemente no se refiere simplemente a una ecuación (Dios es igual a amor).
Por lo tanto, la conciencia de que estamos presionando las palabras y la gramática a la realidad es el punto de partida de este tipo de lectura.
2. Desea vista espiritual
El segundo paso de la lectura para conocer la realidad es desear, esa es la palabra clave, la forma más completa del conocimiento de la realidad. Si eres feliz leyendo de la manera en la que la mayoría de personas lee y se queda en la superficie de las cosas, ahí es donde te quedarás. Pero si tu corazón desea saborear, tocar, oler y ver todas las dimensiones de realidad que Dios diseña, entonces yo diría que estás a medio camino, más que a medio camino. Me baso en la convicción de que existen diferentes tipos de conocimiento.
Por ejemplo, Pablo dice que necesitamos tener “los ojos de [nuestro] corazón iluminados” – ojos de nuestro corazón, extraño – para saber “cuál es la esperanza de Su llamamiento” (Efesios 1:18). ¿Por qué necesitamos tener ojos en nuestros corazones que conozcan esto? Porque hay un tipo de conocimiento que va más allá de la conciencia que viene de los ojos en nuestra cabeza de que algo existe o incluso la conciencia de que es verdadero, bueno y hermoso.
Existe el conocimiento que viene al probar realmente la bondad y la belleza, de modo que su valor y su preciosidad se perciben espiritualmente, se siente espiritualmente, se comprende espiritualmente. Nos cuesta encontrar las palabras, ¿verdad? Es la diferencia entre saber que la miel es dulce porque lo hemos leído en un libro y saber que la miel es dulce porque la hemos probado. Esa es una gran diferencia. Y la Biblia dice: “Prueben y vean que el Señor es bueno” (Salmo 34:8). Puedes leer que Él es bueno, o puedes probar que Él es bueno.
Entonces, estoy diciendo que el segundo paso es que deseamos este tipo de conocimiento, o cualquier tipo de conocimiento que Dios ha diseñado, para la realidad detrás de las palabras.
«El camino para conocer los misterios de Cristo con un conocimiento verdadero, profundo, y probado es la lectura. No hay atajos.»
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3. Ora para que se abran tus ojos
El tercer paso de la lectura para conocer plenamente la realidad consiste en orar y pedirle a Dios que intensifique nuestros deseos y que nos abra los ojos de nuestros corazones. Estamos hablando de transacciones espirituales y sobrenaturales porque “el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu’ (1 Corintios 2:14). El hombre natural nunca probará la cruz de Cristo y la considerará más preciosa que la vida, aunque lo sea. Debemos tener ayuda divina, por eso el salmista clama: “Abre mis ojos”, le está pidiendo a Dios, “abre mis ojos”. Esa es la manera en la que debemos orar cada día cuando abrimos la Biblia: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de Tu ley” (Salmo 119:18).
Por ello, hay cosas maravillosas más allá de las palabras. Está la realidad, y necesitamos la ayuda sobrenatural de Dios para probarla.
4. Lee la Palabra
El cuarto paso consiste en no interrumpir el proceso natural de la lectura: construir palabras, frases, gramática, lógica, sintaxis, contexto. No nos atrevemos a pretender pasar por alto la parte más esencial, mental y minuciosa de la lectura de palabras comunes.
Jesús era verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. La Biblia es verdaderamente revelación divina y verdaderamente lenguaje humano. Es herejía negar la humanidad de Jesús, y saltarse la gramática y la lógica humanas de los textos bíblicos llevará a herejía.
Pablo le dijo a Timoteo: “Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo” (2 Timoteo 2:7). Él no dijo: “El Señor te dará entendimiento, entonces no necesitas considerar lo que digo”. El único camino a la realidad es mediante la gramática y la lógica inspiradas que revelan la realidad. Pablo dijo en Efesios 3:4: “Leyendo, podrán entender mi comprensión del misterio de Cristo”. El camino para conocer los misterios de Cristo con un conocimiento verdadero, profundo, y probado es la lectura. No hay atajos.
Así que, sí, aprende griego, aprende la gramática, aprende la sintaxis, métete en la cabeza del escritor para que puedas pensar lo que él piensa. Seguir los argumentos bíblicos es el camino hacia la gloria.
5. Recibe vista espiritual
Finalmente, el último paso es un regalo. Es un regalo. Tú no puedes hacer que suceda. Solo tienes que reconocer que es un regalo. Solo puedes recibirlo y maravillarte y estar agradecido. Es una respuesta a tu oración. Es el regalo de ver. Es ese saboreo supernatural de la gloria de Dios en la realidad del texto que se está señalando.
Estoy pensando en 2 Corintios 4:4: “el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo”. Esta es una vista supernatural, vista de la gloria, en la realidad detrás de la palabra evangelio. Dios quiere que veamos la gloria de Cristo en y a través del evangelio. La gloria es una combinación, creo yo, de la belleza y la grandeza y el valor de Cristo.
¿Y qué significa conocer la belleza, conocer la grandeza y el valor? ¿Qué tipo de conocimiento es este? Significa, al menos, que en los sentimientos del corazón percibimos en cierta medida el valor de Cristo. No es que simplemente decimos: “Él es precioso”. El diablo puede decir que Dios es precioso. Él es un mentiroso y no lo cree. No lo prueba, no le importa, pero puede decirlo. De hecho nosotros atesoramos Su hermosura. Eso es lo que significa. Eso es lo que hacemos. Lo sentimos en nuestros corazones. Lo atesoramos; nos deleitamos en eso; lo disfrutamos. Lo valoramos por sobre todas las cosas.
Dos versículos más adelante, Pablo dice que Dios hace que esto pase. Es un regalo (2 Corintios 4:6). Me veo tentado a llamar a este quinto paso, el último paso, el paso del hedonismo cristiano, porque el acto final de la lectura, el acto final del conocimiento, es el acto del gozo. Conocer a Dios de todas las maneras que Él quiere que sea conocido incluye el gozo en Dios sobre todas las cosas. Esta es una forma de conocer el valor. El diablo puede decir que Jesús es valioso. Pero solo cuando disfrutas a Dios, te gozas en Él, puedes saber que verdaderamente es valioso.
Así que, Tyler, esos son los hábitos mentales de los que estaba hablando. Espero que te sean de ayuda mientras sigues avanzando en este gran llamado del ministerio de la palabra.
Por: John Piper
Fuente:Five Escapes from Dry Devotions
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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