Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

preparale su lugar - el cordero de Dios

El Cordero de Dios

San Juan 1:29

«El siguiente día Juan vio que Jesús venia hacia a él y dijo este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.»

Un gran problema. ¿Cuál? Es que nosotros, nos creemos mejores que otros. Todos estamos en eso:

«Dios, te doy gracias porque no soy como ellos, que se emborrachan, como ellos, que no cuidan bien a sus hijos, no como ellos, que no van a los cultos, que ponen pretextos».

Jesús dice que si eres así, no irás a tu casa justificado. Puedes leer eso en Lucas 18.

Romanos 3:20 nos dice:

«Ya que nadie será justificado delante de Dios, por hacer las cosas que la ley exige, pues la ley sirve para reconocer el pecado»

¿Cuántas personas serán salvas por cumplir con lo que la Ley exige? Nadie, ninguna persona. La ley no sirve para justificarte sino para reconocer el pecado, para revelar que uno es pecador. El primer mandamiento nos nivela a todos:

«Amarás al Señor con todo tu corazón»

Y no hay nadie que lo haga. No hay nadie que lo haga. Los demás pecados son expresiones de ese pecado. Matar,  cometer adulterio, fornicar, estafar, mentir — todos son expresiones de no amar al Señor con todo tu corazón.

Todos, todos hemos pecado. Y nació Jesús el Cordero de Dios, que quita el pecado.

Los judíos, el pueblo de Israel, tenían una ilustración de cómo lograr el perdón del pecado. Ellos tomaban, bueno, los sacerdotes tomaban un cordero, y confesaban los pecados del pueblo sobre el cordero.

Luego, mataban al cordero y la figura era que los pecados del pueblo estaban siendo castigados EN el cordero.

Muere el cordero, en lugar del pueblo; el pueblo perdonado. Una sustitución, una muerte en lugar de otros.

Era una ilustración, y llegó Jesús: el cordero verdadero, que verdaderamente quita el pecado. ¿Cómo? mediante su muerte.

Él muere en lugar del culpable.

Él asume la culpa, para que otros queden libres. ¿Cómo es esa salvación? En Isaías 43:25 el Señor promete:

«Yo y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados.»

Hoy todavía Jesucristo es el Cordero de Dios, que quita el pecado.

Jesús puede quitar tus pecados, para que en el día final Dios te diga: «¡Eres mío!».

Por: David Bhadreshwar.

Canción sugerida: «Calvario», por Hillsong United.

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