Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Aquella Semana - día 23

Aquella Semana – día 23

1 Pedro 3:18. «Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu».

Y hemos visto que Cristo murió, «muerto en la carne», ¿cuántas veces? «Una sola vez». Nosotros no hacemos sacrificios de animales, no hacemos la misa practicando un sacrificio cada semana. La Biblia declara que Cristo murió una sola vez, una vez para siempre, como dice en Hebreos. Murió una sola vez por los pecados, no por sus pecados, sino por lo pecados de otros. Él murió en su lugar, ¿en lugar de quién? Dice: «El justo por los injustos». No quiero que pases por alto esa parte, el justo murió por los injustos. ¿Por quiénes? Los injustos.

Y la carne se resiste a esa verdad. Todos quieren por naturaleza la salvación por obras. «Yo he hecho algo, y por eso Dios tiene que responder o salvarme». Pero aquí dice que murió «el justo por los injustos». No dice «el justo por los que se arreglan», ¡no! Es gracia inmerecida, pecadores que no lo merecen, y esa salvación es así en el día en que uno se convierte.

Ahora quiero hacer un llamado a todas las personas que estén leyendo y no sean cristinas. Tú sabes que si mueres hoy estarás mal, porque nunca has pedido que Cristo sea tu Señor, ni tu Salvador; nunca has reconocido tu pecado de poner a Cristo a un lado; y nunca has visto que Cristo es el Salvador adecuado, apto para tu caso. Estás sin Dios, sin Cristo, y estás en tus pecados. Quiero decirte que hoy eso puede cambiar, si pones tu mirada en Jesucristo como el Salvador adecuado para tu caso, y confiesas que fuera de él no habrá salvación, y confiesas que él es el Señor. Podrás saber que el murió en tu lugar. Es así en el día de tu conversión, y es así todos los días de la vida de un cristiano, porque nuestra justicia siempre es deficiente, pero su gracia siempre abunda, ¡en y por Cristo!

Necesitamos esa salvación, esa redención, esa muerte de Cristo todos los días. 1 Juan 2:1: «Hijitos míos les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo, el Justo». El justo que murió por los injustos, y quiero llamar a los injustos, los flojos, los inmorales, los que se aprovechan de los niños, los que no quieren perdonar, los que faltan el respeto a sus padres, los orgullosos, los que se aman a sí mismos y no piensan en los demás, los indiferentes, los egoístas, los violentos, los mentirosos, los avaros, los que son indiferentes a la Gran Comisión, los que viven totalmente indiferentes a las necesidades de las personas a su alrededor, los injustos. Estoy llamando a los injustos, proclamando que Jesucristo murió, «el justo por los injustos». Romanos 4:5 dice: «Al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia». ¿Escuchaste eso? El señor impío, el señor malo, Cristo justifica al impío por la fe. Jesucristo murió por los pecados, el justo por los injustos.

¿Para qué? La meta de largo plazo es más que simplemente el perdón de sus pecados. El perdón de sus pecados es un puente; el perdón no es la meta, es el medio. El pecado es un problema porque te separa de Dios. Isaías 59 verso 2 dice: «Pero las iniquidades de ustedes han hecho separación entre ustedes y su Dios, y los pecados le han hecho esconder su rostro para no escucharlos». La meta de la muerte de Jesucristo es quitar el pecado, y luego llevarnos a Dios. Esa es la meta, llevarte a Dios, la mayor sabiduría, la mejor protección, el mejor amor, la mejor paciencia, la mejor fuerza. ¿Qué pasó en la cruz? Cristo murió, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

Por: David Bhadreshwar.

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