Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Aquella Semana - día 12

Aquella Semana – día 12

En su muerte apreciamos el terror que espera a los que mueren en sus pecados.

Lucas 23:27-31. Jesús ahora esta caminado afuera de la ciudad, al lugar donde le van a crucificar. «Y seguía a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose a ellas, dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Porque vienen días en que dirán: ‘Dichosas las estériles, los vientres que nunca concibieron y los senos que nunca criaron’. Entonces comenzarán a decir a los montes: ‘Caigan sobre nosotros’; y a los collados: ‘Cúbrannos’. Porque si en el árbol verde hacen esto, ¿qué sucederá en el seco?”».

Una vez mandaron a los guardias a arrestar a Jesús y regresaron con las manos vacías diciendo: «Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre habla». Y aquí, cuando se dirige a las mujeres es así: ¿quién hubiera hablado de esa manera?

Y nos haría bien escuchar a Jesús y no simplemente hablar del cristianismo o la fe.
Aquí esta Jesús rechazado, azotado, sangrando, junto con dos otros, yendo para que lo crucifiquen.

Dentro de una hora será clavado, en una agonía indecible, y humillación, degradación; y tras él va un grupo de muchas mujeres, haciendo su espectáculo normal, parte de la vida de la comunidad. Cada vez que había una crucifixión, salían y hacían su actuación, a veces con varios grados de sinceridad.

“¡Pobrecitos! ¡Da pena de todas maneras!”¿Y qué dirá Jesús? ¿Guardará silencio? Dirá: «Ya, suficiente, quiero concentrarme». Dirá: «¡Si ustedes supieran!». Dirá: «Gracias, lo agradezco, algo es algo». O bien: «Díganles a sus hijos que tienen que saber valorar lo que tienen».

¡No! No dice nada, nada de eso.

Lo que dice es escalofriante y es por amor; dice: «No lloren por mí; lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Porque vienen días en que dirán: “Dichosas las estériles”».

En esa cultura era imposible pensar en eso, pero Jesús lo dijo: las estériles, las que no tienen hijos, ellas serán las dichosas, porque lo que a ellas les espera es peor que la crucifixión.

Y 40 años después hubo un gran ataque a los romanos, y estos dejaron a Jerusalén en ruinas, ni una piedra sobre otra. Realmente atacaron a Jerusalén con mucha violencia, pero es una versión bien pequeña de lo que iba a venir.

Y es doblemente escalofriante, porque lo que Jesús dice hace referencia a Apocalipsis 6:16, cuando la gente, lo ricos piden a los montes que las peñas caigan sobre ellos y los escondan de la presencia de aquel que está sentado en el trono, y de la ira del Cordero, porque ha llegado el gran día de la ira de ellos, ¿y quién podrá mantenerse en pie?

¡Vaya! Jesús les está diciendo: «Yo sí estoy sufriendo aquí y me van a crucificar, pero no lloren por mí, lloren por ustedes, porque lo que a ustedes les espera es peor que la crucifixión».

Es escalofriante lo que dice Jesús, y es por amor, es por amor, mis amigos.

Jesús nos está advirtiendo, porque nos ama.

Él nos está llamando a despertar, y al arrepentimiento, a dejar el pecado, a dejar de esperar en otras cosas y confiar y estimar a Cristo, y buscar su perdón.

Y si no lo haces, ¿qué te espera? Será peor que la crucifixión.

Por: David Bhadreshwar.

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