Para los devocionales de los miércoles de este mes, estamos pasando tiempo en el libro de Hechos. La semana pasada escribí acerca de Dios rescatando a Saulo en camino a Damasco, que es la representación más increíble de la gracia que rescata. Pero hay otro aspecto increíble en esta historia que a menudo se olvida o se pasa por alto.
Había en Damasco cierto discípulo llamado Ananías; y el Señor le dijo en una visión: «Ananías». «Aquí estoy, Señor», contestó él. El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarsollamado Saulo, porque él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista». (Hechos 9:10-12)
Pobre, pobre Ananías. No sé tú, pero yo no podría imaginar una peor descripción de trabajo. No podría pensar en otra cosa que me dé más miedo que obedecer este llamado de Dios. Recuerda que este Saulo aún era el que aprobaba ejecuciones (8:1) y que respiraba “amenazas y muerte” (9:1).
Me alegra mucho que la Biblia registra el choque de miedo y fe en el corazón de Ananías. “Pero Ananías respondió: «Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a Tus santos en Jerusalén” (9:13).
Imagina lo que debió haber sido para Ananías entrar a la casa en la que Saulo lo estaba esperando. Al cruzar por la puerta, ¿sería detenido, atado y ejecutado?
Pero el temor vertical a Dios de Ananías derrotó su temor horizontal a cualquier otra cosa.
Entonces, lleno del miedo a lo desconocido, pero lleno con la confianza en su Señor, “Ananías fue y entró en la casa…” (9:17).
Quizás Ananías estuvo preocupado todo el camino, pero aún así fue. Quizás dudó y pensó en dar vuelta atrás varias veces, pero aún así completó el viaje. Quizás oró muy nervioso por ayuda y protección con cada paso que daba, pero aún así siguió caminando. Quizás se resignó a la idea de que podría morir, pero él no permitió ni que el miedo a la muerte lo detuviera.
Cada paso entre el lugar en el que estaba y donde lo esperaba Saulo ciego, era un paso de fe, acercándose a Dios con temor en vez de alejarse de Saulo con temor.
Y entonces, con quizás el suspiro de alivio más grande que haya dado, Ananías descubrió que el Saulo con que se encontraba no era un hombre al que temer, sino uno al que compadecer y amar. ¡Qué hermoso es que el Ananías que antes tenía miedo, ahora se dirige a Saulo como su hermano, extendiéndole la gracia de Dios que perdona, reconcilia y adopta.
Lo que parecía ser la descripción de trabajo más aterradora, de hecho fue la mejor oportunidad para compartir el evangelio. A pesar de estar aterrado, la obediencia con temor y reverencia de Ananías a Dios fue usada por Dios para cambiar la vida de este hombre homicida para siempre.
Y por Ananías, el legado del ministerio del Apóstol Pablo desde entonces ha formado la fe de cada persona que ha creído en Jesús.
Esta narrativa increíble se dio porque Dios escogió a un cristiano temeroso para ser un instrumento de su gracia transformadora. Y este cristiano temeroso decidió permitir que el temor de Dios gobierne su corazón y guíe sus pasos.
Dios llamará a personas comunes y temerosas como tú y como yo para hacer cosas extraordinarias para Su reino. En estos momentos, cuando la obediencia parece insegura, Él nos pide una cosa: deja que el temor de Dios gobierne nuestros corazones y guíe nuestros pasos.
El Señor no necesita que seas fuerte, porque Él lo es. Él no necesita que sea un héroe, porque Él es el héroe. No, Él elige a los temerosos para que vayan a la batalla, y a través de ellos, Él muestra el poder de Su grandeza y la gloria de Su gracia.
No hay honor y oportunidad más grande que ser un instrumento de la gracia redentora de Dios. ¿Estás listo y dispuesto, incluso si estás aterrado?
Una oración para hoy:
Señor, reconozco que puedo ser un seguidor tuyo temeroso, con miedo de dar un paso adelante en valentía para Tu gloria y por mi bien. Necesito Tu gracia redentora que empodera en mi vida para ayudarme a ser un instrumento en Tus manos. Anhelo hacer Tu voluntad, pero mi miedo a los demás puede interponerse en el camino. Por favor, ayúdame a hacer cosas extraordinarias para Tu reino y deja que mi temor a Ti guíe cada uno de mis pasos. En el nombre de Jesús, amén.
Temas de conversación para niños
- ¿Qué crees que significa ser temeroso? ¿Qué significa ser valiente? ¿En qué cosas te sientes temeroso? ¿En qué cosas te sientes valiente?
- ¿Por qué crees que la Biblia dice que el poder de Dios se perfecciona en nuestras debilidades? ¿Qué sentido tiene eso?
- ¿De qué maneras te gustaría que Dios fuera fuerte y valiente en tu vida?
Preguntas para reflexionar
- ¿Alguna vez has sido testigo de cómo el temor vertical a Dios de una persona venció el temor horizontal a otra cosa? ¿Tienes alguna historia personal que muestra el poder de Dios en acción a pesar de tus miedos?
- ¿Cómo crees que luciría vivir en obediencia y temor a Dios en medio del miedo y la incertidumbre por cualquier otra cosa?
- ¿A quién en tu vida crees que Dios te está llamando para que te acerques y le muestres el amor de Dios compartiendo el evangelio? ¿Cómo puedes orar específicamente por esa persona en este momento, antes de que inicies una conversación con ella?
- Tómate tiempo para orar y pedirle a Dios el poder para vivir tu fe con valentía, aún si te aterra abrir la boca para hablar sobre Jesús. Pídele que te empodere, que te de las palabras y la postura adecuadas, y que ayude a tu corazón a vivir con compasión por los perdidos.
Por: Paul Tripp
Fuente: Terrified by Obedience
Traducido por: Mariafernanda Artadi
