Algunos Niños Apenas Sobreviven a la Navidad
Celebrando al hijo con necesidades especiales
Los adornos navideños parecen hechos a la medida para el sentimiento de asombro de un niño. Las guirnaldas y las plantas navideñas, aromas de canela y cocoa, y las calles llenas de luces parpadeantes, ofrecen a los niños un vistazo del arte de Dios. Con la guía apropiada, este esplendor navideño puede señalar a los niños la fuente de toda maravilla: un bebé en el pesebre, nuestro Dios que vino a la Tierra por nosotros (Lucas 2:9-12).
Pero no todos los niños disfrutan el bullicio y la vitalidad de la temporada.
Este año en la cena de Acción de Gracias, mientras nuestros invitados pasaban un buen tiempo riendo en la mesa, mi hijo se retorcía en el sillón con la mirada perdida. Quería cubrirlo con mis brazos, pero incluso mi caricia cuidadosa hubiera inundado su sistema nervioso que ya estaba alterado. Entonces me arrodillé en frente de él, y le dije que lo amaba, y le rogué que respire. Mientras se alejaba poco a poco de una crisis, y la conciencia volvía a brillar en sus ojos, su mirada se encontró con la mía. “La conversación está muy ruidosa, mamá”, lo dijo entre lágrimas.
Cualquier cosa menos algo brillante
Para los niños con necesidades especiales, las festividades traen más angustia que maravilla. Los niños luchando con el trastorno del espectro autista, TDAH, y otras condiciones de neurodesarrollo confían en la predictibilidad para sentirse a salvo. Cualquier desviación de la rutina, por muy estimulante que sea, lanza a estos a un torbellino de ansiedad.
«Los niños con necesidades especiales y sus familias necesitan el mensaje del Adviento tan desesperadamente como los otros creyentes.»
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Adicionalmente, algunos luchan con el trastorno de procesamiento sensorial, una conexión del cerebro que malinterpreta la percepción de la vista, texturas, olores y sonidos como peligrosos o hasta amenazantes. Mientras que la mayoría de los niños disfrutan del clamor jubiloso del Adviento, para aquellos con diferencias en el neurodesarrollo, las multitudes, los sonidos, las rutinas interrumpidas son una receta para la incomodidad en el mejor de los casos, y en el peor para el pánico.
Y sin embargo, los niños con necesidades especiales y sus familias necesitan el mensaje del Adviento tan desesperadamente como los otros creyentes. Los padres pueden anhelar saborear los días de reflexión y cantar “O ven, o ven, Emanuel” todas las noches, pero en cambio se encuentran esperando a que llegue enero con los dientes apretados y los nudillos blancos de tanta presión. Para familias con necesidades especiales, el mensaje del nacimiento de Jesús, digno del júbilo de los ángeles (Lucas 2:14), puede desaparecer con el estrés de simplemente vivir.
¿Cómo caminamos con estos niños y sus familias en esta temporada? ¿Cómo los ayudamos a comprender la esperanza del Adviento a pesar de sus desafíos diarios?
Cuidado con lo que asumes
El apóstol Pablo nos insta a ser pacientes, a soportarnos los unos a los otros en amor (Efesios 4:2). Al tener niños con necesidades especiales, esta enseñanza nos guía hacia el entendimiento, y lejos de las críticas.
Para el observador desinformado, las señales de un desorden en el neurodesarrollo pueden imitar el comportamiento desafiante o malcriadeces. Es fácil poner los ojos en blanco, amonestar a los padres, o regañar a los niños cuando su comportamiento nos desespera. Pero las acciones más raras o reacias en niños con necesidades especiales suelen surgir de diferencias neurológicas y no de una mala crianza.
Como ejemplo, no asumas que un niño con autismo es rudo cuando no responde a tu saludo emocionado de “¡Feliz Navidad!”. Lo más probable es que el niño esté luchando para separar tus palabras de todos los cientos de estímulos diferentes que compiten por su atención, y es difícil para él.
De igual manera, no supongas se trata de una crianza lánguida o indiferente cuando un niño va en buzo a la iglesia todas las semanas. Su ropa puede sentirse como una hoja de lija en su piel, y su familia ha priorizado llevarlo a la iglesia para que escuche la Palabra de Dios sobre preocupaciones por el qué dirán. Una niña podría salir corriendo de un santuario lleno de gente no porque sea rebelde, sino porque está aterrada. Otro niño puede dejar un plato lleno de comida después de un par de bocados, no porque es desagradecido, sino porque la textura de la comida desconocida sabe mal, como tener algo podrido en la boca.
«Los momentos de aparente malcriadez muy a menudo significan que hay una lucha más profunda.»
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Las familias que enfrentan desafíos relacionados con necesidades especiales necesitan compasión, no reproche. El primer paso para apoyar a estas familias durante la temporada de Adviento es darse cuenta de que los momentos de aparente malcriadez muy a menudo significan que hay una lucha más profunda. Debemos ser prontos para escuchar y lentos para juzgar, no sea que nuestras críticas desmoralicen a los hermanos y hermanas cuyas vidas diarias ya han sido alteradas.
Asóciate con padres cansados
Las necesidades especiales pueden aislar a las familias. Cuando las necesidades de un niño impiden incluso las visitas rutinarias al supermercado, las actividades usuales para socializar como fiestas de cumpleaños, baby showers, iglesias, cenas, se vuelven imposibles. Pero el amor y compañerismo de otros creyentes, ofrecidos sin juicio, pueden ofrecer un vaso de agua fría a los padres mientras trabajan en terrenos áridos.
Reconoce que para estas familias, las festividades probablemente no representen el entusiasmo que tú esperarías. A pesar de que tengan una sonrisa tan cálida como siempre, interiormente los padres pueden estar esforzándose para mantener la compostura. Su habilidad limitada para ayudar con las actividades navideñas, o con la comida en la cocina, puede golpearlos con culpa. Pueden sentirse fuera de ritmo con la temporada, con el mundo celebrando alrededor a su alrededor, mientras ellos caminan penosamente, rotos y agotados, de un momento difícil a otro.
Tiende la mano a padres agotados durante el Adviento, y pregúntales cómo lo están sobrellevando. Dales espacio para admitir las dificultades, y para compartir como los niños que tanto aman son únicos, increíbles y luchan de manera que no puedes ver. En todo momento escucha y empatiza, pero resiste las ganas de dar consejos que no han sido solicitados. Los padres de niños con necesidades especiales regularmente son inundados con consejos bien intencionados pero ingenuos que lastiman en vez de ayudar. Los mejores regalos que podemos ofrecer son interés, estar ahí físicamente, y estar dispuestos a escuchar. Tales obras sencillas de caridad reflejan la gracia de Dios a aquellos desesperados por discernirla y edifican a los cansados entre nosotros (1 Tesalonicenses 5:11; Gálatas 6:2).
Recuérdales que ellos pertenecen
Los niños con necesidades especiales usualmente saben que son diferentes. Ellos anhelan unirse a sus pares, pero no pueden tolerar la sobreestimulación de las actividades típicas de niños. Al observar desde lejos, estos niños pueden sufrir de soledad y baja autoestima.
Una manera preciosa de apoyar a niños neurodivergentes es recordarles que en todas sus diferencias son amados, únicos y hechos maravillosamente (Jeremías 1:5; Salmos 139:13-16). Puede que no puedan participar en fiestas ruidosas o reuniones grupales, pero pueden florecer con atención y afecto individual. Trátalos como los amados portadores de imagen que Dios creó para que sean (Génesis 1:26). Siéntate con ellos y descubre lo que los inspira. Aprende lo que les hace reír. Que tu cara, palabras y acciones reflejen el amor de Dios para con ellos, de tal manera que ellos sepan, profundamente en sus corazones, que Jesús vino por ellos. Ayúdales a entender su identidad como tesoros de Dios, creados para Su gloria (Salmo 127:3; Lucas 18:16).
«Una manera preciosa de apoyar a niños neurodivergentes es recordarles que en todas sus diferencias son amados, únicos y hechos maravillosamente.»
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Nuestro llamado a amar a nuestros prójimos (Mateo 22:39), y a vivir en unidad como el cuerpo de Cristo, nos guía a extender amor a aquellos que luchan en el fondo, para quienes la fiesta es demasiado ruidosa y brilla con mucha intensidad (Juan 12:34-35; Efesios 4:14-16). Esta Navidad recuerda a los niños con necesidades especiales y a sus familias. Sopórtalos con paciencia. Ayúdalos a recuperar la maravilla de la temporada, el gozo, la esperanza en Aquel que ha venido y volverá, y conoce las flechas que los atacan. Recuérdales de Su amor y Su promesa de hacer todas las cosas nuevas, incluso cuando la soledad y la presión diaria los sumerge.
Por: Kathryn Butler
Fuente: Some Kids Barely Survive Christmas
Traducido por: Mariafernanda Artadi
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