Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

93. «Yo seré su Dios» – Hebreos 8:10

Es decir, para todo su pueblo, Dios será: el objeto de su adoración y confianza, el sujeto de su meditación, y la fuente de toda su felicidad. Ser nuestro Dios es más que ser nuestro amigo, ayudador o benefactor (las criaturas también pueden serlo); él se compromete a hacernos bien de acuerdo con su absoluta capacidad, a concedernos bendiciones que ningún otro puede conceder. Nos perdonará, con el perdón de Dios; nos santificará, con la santificación de Dios; nos consolará, con el consuelo de Dios; nos glorificará con la gloria de Dios. Si él es nuestro Dios, es nuestro todo; y todo lo que tiene es nuestro. Él es nuestra herencia, y es una herencia gloriosa.

Cuando estés en peligro, en oscuridad, en angustia, en tentación, en el servicio o en el dolor, considera esto: Dios será para ti un Dios que te salva, te ilumina, te consuela, te fortalece y te santifica. Recíbelo como Dios; busca en él todas sus promesas, que es todo lo que necesitas; adora su divina perfección, y regocíjate porque se comprometió a bendecirte. Vive para su gloria, camina por su Palabra, y él se glorificará a sí mismo en tu bienestar presente y eterno. Él se regocija en hacerle bien a su pueblo; se deleita en bendecirlos.

Aquí quiero habitar, y nunca alejarme;
Aquí estoy seguro de toda conmoción;
Mi reposo es «Amor eterno»,
Mi refugio, «Brazos eternos».

Por: James Smith
Traducido por: Proyecto Nehemias

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