Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

91. «No entristezcan al Espíritu Santo» – Efesios 4:30

Dependemos absolutamente del Espíritu Santo para la vida, la luz, la enseñanza y la santificación. Sin su presencia, su poder y su intervención, estamos muertos, a oscuras, somos ignorantes y carnales. Por lo tanto, deberíamos tener mucho cuidado de no entristecerlo y deshonrarlo. Lo hacemos cuando descuidamos, despreciamos, o hacemos un uso inapropiado de la santa Palabra de Dios; cuando consentimos malos pensamientos sobre Dios, o pensamientos vulgares sobre el Señor Jesús; cuando nos ocupamos de las cosas de la carne en vez de las cosas espirituales; cuando tratamos a la ligera o consentimos cualquier pecado de omisión o acción; cuando despreciamos sus exhortaciones, abusamos de sus dones, y escuchamos a Satanás, al mundo o a la carne, en vez de escucharlo a él.

Cuando lo entristecemos, él suspende su influencia, y no recibimos ayuda para nuestro deber; nos enfriamos, nos volvemos carnales e indiferentes; no encontramos dulzura en las cosas espirituales, y el ministerio de la Palabra se vuelve seco y sin vida; la Biblia parece un libro sellado; no encontramos poder en la oración; no tenemos gratitud por las misericordias recibidas; y la religión se nos vuelve una obligación.

Oh, no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual ustedes fueron sellados para el día de la redención; sino más bien siembren para el Espíritu, y del Espíritu segarán vida eterna.

Regresa, Espíritu Santo, regresa,
¡Dulce mensajero de la paz!
Odio los pecados que te hicieron sufrir,
Y te alejaron de mi corazón.

Por: James Smith
Traducido por: Proyecto Nehemias

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