Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Cantar canciones de fuentes cuestionables

Ya había estado trabajando en esta publicación cuando recibí este correo electrónico de Ethan:

“Durante el último año, he luchado con la idea de tocar ‘buenas’ canciones (obviamente hay espacio para definir algunos términos aquí…) de ministerios cuestionables. Al tocar sus canciones, ¿estoy defendiendo la totalidad de su ministerio? Al tocar sus canciones, ¿necesariamente estoy llevando a mi congregación hacia su iglesia (por ejemplo, cuando la información de los derechos de autor aparecen al final de la canción)?”

Traté un poco acerca de esta pregunta hace ocho años atrás cuando escribí “¿Importa quién escribe las canciones que cantamos?” Desde entonces, me han estado preguntando lo mismo tantas veces que he tratado de perfeccionar mi forma de pensar sobre este tema.

¿Qué es lo que hace que una fuente sea “cuestionable”?

Las canciones puede ser de fuentes “cuestionable” en al menos tres maneras:

  1. Recientemente ha salido a la luz pública que el compositor de una canción está viviendo o ha estado viviendo en pecado sin arrepentimiento.
  2. Un compositor es parte de una denominación que enseña lo que consideras un distorsión del evangelio.
  3. La canción viene de una iglesia o ministerio que tiene una teología o prácticas que crees que son anti-bíblicas.

Curiosamente, he visitado sitios web y blogs que ven a Sovereign Grace Music como una de esas “fuentes cuestionables”, por lo general debido a que somos continuistas, reformados, o usamos estilos de música contemporánea.

Así que cualquiera sean tus razones para cuestionar los orígenes de una canción, he aquí algunos pensamientos.

Primero lo primero

Permítanme comenzar con algunas observaciones generales

En primer lugar, descartar esta conversación como irrelevante, insignificante, o innecesaria (por ejemplo “¿quién eres tú para cuestionar mi sinceridad?”) es dejar de apreciar las formas diversas y profundas en que las canciones afectan nuestros pensamientos y emociones. También minimiza la importancia que las Escrituras le da al cantar (Efesios 5:18-20; Colosenses 3:16-17). Decir, “no importa quién escribe las canciones que cantamos”, no ayuda, ya que le importa a mucha gente. De hecho, me han hecho esta pregunta más que cualquier otra. En lo que a esto respecta.

En segundo lugar, ejercer discernimiento no es lo mismo que el juicio pecaminoso. Nuestra cultura iguala erróneamente el desacuerdo con el odio e insiste en que hacer distinciones es ser condescendientes. Pero Dios nos dice en las Escrituras: juzguen con justo juicio, distingan entre aquellos que deberían escuchar nuestro mensaje y aquellos que no, sean capaces de discernir lo que es un necio, eviten a las personas que causan divisiones, y sepan la diferencia entre las ovejas y los lobos con vestidos de ovejas (Juan 7:24; Mateo 7:6; Proverbios 13:20; Romanos 16:17; Mateo 7:15).

En tercer lugar, cantar una canción de una fuente cuestionable no quiere decir que tu iglesia esté camino a la herejía, lo mundano, o el pecado. Queremos evitar la “demonización” de canciones o compositores, al suponer que el mismo Satanás es desatado en nuestra congregación si cantamos esa canción. Dios puede producir canciones bíblicamente fieles de una variedad de fuentes, y puede obrar a través de ellas a pesar de sus orígenes.

En cuarto lugar, escoger no utilizar las canciones de una iglesia en particular, o de un individuo no nos da el derecho de criticar unilateralmente todo lo que esté relacionado con esas canciones u otras iglesias que las cantan. Las canciones que se escogen deben ser el resultado de las decisiones pastorales hechas dentro del contexto de una iglesia local. Dios a menudo ha glorificado su nombre y obrado en la vida de las personas a través de canciones cuyos orígenes podemos encontrar sospechoso o estar en desacuerdo. Jesús es demasiado grande, glorioso, y generoso como para dar las mejores canciones sólo a las personas que ven y piensan exactamente como nosotros.

En quinto lugar, no estoy llamando a los ministerios y a las personas por su nombre, ni tratar de establecer normas universales que todos deben seguir. Estoy sugiriendo formas de pensar a través de este asunto bíblicamente para servir a nuestras iglesias locales y honrar a Dios.

Ideas a considerar

Con estas salvedades, he aquí algunas ideas sobre cómo usar canciones de fuentes cuestionables.

1. La edificación implica reducir al mínimo las distracciones.

1 Corintios 14 deja claro que cuando nos reunimos como iglesia, Dios quiere que hagamos lo que edifica o fortalece a aquellos que nos rodean (1 Corintios 14:1, 3, 5, 12, 17, 26). La edificación mutua da gloria a Dios. Si dirijo una canción que tienta a una gran parte de mi congregación a estar distraídos por los pecados de la persona que la escribió o la teología del ministerio de la cual procede, eso no es edificante. Así que si un compositor/artista anuncia públicamente que está viviendo en pecado sin arrepentimiento o se ha descubierto que ha estado en pecado, podría ser prudente poner sus canciones a un lado por un tiempo. Sí, Dios es compasivo y todos nosotros somos personas imperfectas, pero Él también nos llama a vivir vidas santas (Hebreos 12:14; Tito 2:11-12). Y si remover las canciones de un artista o una iglesia de tu repertorio por un tiempo te deja con sólo un puñado de canciones, es una gran oportunidad para empezar a buscar más fuentes.

2. Elija canciones para enseñar teología, no simplemente para evitar la herejía.

En la última conferencia de Together for the Gospel, Al Mohler nos animó a aspirar a un estándar más alto en nuestras canciones que el de “evitar la herejía”. Nuestras canciones  deberían ayudar a las personas a pensar y actuar bíblicamente. Una canción de una fuente cuestionable puede parecer “muy buena”, pero ese es un estándar bajo. Las prácticas, énfasis, o enseñanzas de las iglesias a menudo son reflejadas en las canciones que surgen de ellas. Si tu iglesia canta 4-5 canciones cada semana, eso es sólo 200-250 canciones en un año, y muchas de ellas se repiten. Elíjalas sabiamente.

3. El uso de sólo una canción de un ministerio/escritor también hace una declaración.

Cuando un ministerio publica docenas, si no cientos, de canciones, y tú sólo cantas una o dos de ellas, estás comunicando intencionalmente. Estás diciendo que has escogido esa canción por su contenido y no por sus asociaciones. Estás expresando gratitud por cualquier canción sólida y bíblicamente fiel que la palabra de Cristo permite morar ricamente en las personas.

4. Desarrolla una cultura que valore el contenido de las letras por sobre el nombre de una marca.

Los líderes a menudo se preocupan por si cantar una canción llevará a la gente de sus congregaciones a YouTube o un sitio web para escuchar más canciones del ministerio/persona. Pero si las personas en tu iglesia saben que tú escoges las canciones en base a su teología y no por su popularidad, esto no será a lo mucho un problema. Cantar una canción de un artista o un ministerio no significa necesariamente que apruebas todo sobre ellos, al igual que usar una cita de un escritor del cual no estás de acuerdo completamente no significa que recomiendes toda su perspectiva teológica.

5. Incorpora más canciones antiguas a tu repertorio.

Podemos minimizar el problema de quién escribe nuestras canciones al cantar canciones que han resistido la prueba del tiempo y se conocen más por su contenido que por sus compositores. Al final de su vida, Horatio Spafford había llegado a negar el infierno, afirmar el purgatorio, y enseñar el universalismo. Pero Dios ha usado su canción, It is Well with My Soul, para animar a cientos de miles de cristianos en medio del sufrimiento. Lo mismo puede decirse de la canción de William Cowper, God Moves in a Mysterious Way. Aún cuando Cowper sufrió ataques severos de depresión y trató de suicidarse en al menos tres ocasiones, sus palabras han edificado a los cristianos durante siglos. Cuando los compositores ya no viven, las canciones más antiguas no corren el riesgo de convertirse repentinamente en cuestionables debido a una teología que distrae o un conflicto.

En pocas palabras, si encuentras una canción que comunica la verdad bíblica de una manera clara, sin compromisos, hermosa, que se pueda cantar, y tu congregación está capacitada para valorar la verdad por encima de la popularidad, probablemente estás en una posición de beneficiarte de ella. Si no estás seguro, tienes un montón de otras canciones para escoger.

Por: Bob Kauflin © Worship Matters.

Fuente: “Singing Songs from Questionable Sources”.

Traducido por: Daniel Elias.

Deja un comentario