Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Los pensamientos de hoy se convierten en los hábitos de mañana

¿Piensas sobre tus pensamientos? No en un sentido metafísico o psicológico, pero ¿analizas el tipo de cosas en las que permites que tu mente habite? Según las Escrituras, pensar acerca de tus pensamientos no solo es una disciplina fructífera sino también una disciplina necesaria. La Biblia repetidamente lleva nuestra atención hacia nuestros hábitos de atención.

Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto. (Romanos 12:2)

Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo. (2 Timoteo 2:7)

[Jesús] dijo a Pedro: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres». (Mateo 16:23)

Podríamos seguir. Y el tiempo nos faltaría para listar todas las veces en las que las Escrituras nos llaman a “recordar” (esto ocurre como unas 200 veces) o a “considerar” (un mantra del libro a los Hebreos), o a “entender” (un imperativo favorito de Proverbios).

Dios considera que los patrones de nuestros pensamientos son cruciales para la búsqueda de la felicidad y santidad. Entonces, vuelvo a preguntar ¿con qué frecuencia piensas en el tipo de cosas en las que piensas?

El muro de la red social de tu mente

Imagina por un momento que tu mente es el muro de tu red social. (¡No lo es! Es solo una metáfora.) Cada día, deslizas miles de miles de pensamientos, todo desde lo que comes en el desayuno hasta una hermosa flor en el jardín, hasta la cuenta que tienes que pagar a una novela de Jane Austen, hasta el misterio glorioso de la Trinidad. Claramente, el rango de temas y su valor relativo varía mucho.

Así como un muro digital de YouTube o Instagram, cada vez que le das click en uno de estos pensamientos y te quedas ahí, tu muro cambia. Con cada selección, el algoritmo de tu mente se ajusta ligeramente. Mañana tendrás más pensamientos como los que elegiste y aprobaste hoy. 

Para cambiar la metáfora, escribes “en la tabla de tu corazón” mediante tus patrones de atención (Proverbios 3:3; 7:3). Mientras más vuelvas a una línea de pensamiento, más profunda se hace la inscripción. Con el tiempo, los garabatos en tu mente se convierten en grabados bien asentados. Se endurecen y se convierten en hábitos. 

En su libro “La lógica del cuerpo”, Matthew LaPine describe como los caminos de nuestros pensamientos y pasiones pueden ser moldeados y mantener esa forma con el tiempo. El término técnico es plasticidad: “la capacidad de adoptar una forma (maleabilidad) y mantenerla (durabilidad). Es la capacidad que permite la formación de hábitos” (38). Con los meses y los años, el levantamiento de pesas formará y fortalecerá tus músculos. De la misma manera, nuestras mentes, voluntades y apetitos tienen “la capacidad de moldearse en formas semipermanentes” a través de nuestros hábitos (40). Al igual que tu cuerpo y tus redes sociales, tus patrones de pensamientos son plásticos.

Selecciona cuidadosamente tus pensamientos 

Jesús ilustra este principio en Mateo 6. Él nos advierte que no caigamos en el surco mental de la ansiedad, preocupándonos por nuestras necesidades diarias. Sin embargo, Él no espera que hagamos desaparecer las preocupaciones con pura voluntad. Él dirige nuestra atención hacia las aves. Él nos llama a observar los lirios. Él nos invita a un nuevo patrón de pensamiento centrado en el cuidado paternal y majestuoso de Dios. LaPine explica:

Lo opuesto de Mateo ansiedad está en Mateo 6 es buscar el Reino (6:33). En otras palabras, debemos someternos al cuidado y al gobierno del dominio de nuestro Padre. Lo que nos reconforta es la seguridad de Su cuidado soberano; Él es el jardinero de su buena creación y de nosotros mismos.

En otras palabras, Jesús dice: “No pienses de esa manera pensando de esta manera.” Haz que la ansiedad sea cada vez más impensable pensando cada vez más en el Reino. Jesús se preocupa por los frutos mentales y emocionales a largo plazo de aquello a lo que prestamos atención.

«Mañana tendrás más pensamientos como los que elegiste y aprobaste hoy.»

Así como seleccionas cuidadosamente el muro de una red social haciendo click en “No Interesado” o “Más Como Esto” o “Suscribirse,” tenemos que seleccionar cuidadosamente nuestros pensamientos para que el muro de nuestros mentes se vuelva cada vez más y más conforme a la mente de Cristo (Filipenses 2:5). Con el tiempo, podemos hacer que los patrones de pensamiento piadosos sean más fáciles y los impíos más difíciles. 

Y para hacer eso, aprendemos a interrogar nuestros pensamientos.

¿Verdadero, bueno, hermoso?   

Todo lo bueno, verdadero, y hermoso, llena el muro de tu mente con estas cosas al seleccionar cuidadosamente tus pensamientos. Así que podríamos parafrasear la alegre exhortación de Pablo en Filipenses 4:8. Esta invitación a pensar de manera fructífera lleva implícita la exhortación a considerar si las cosas que ocupan nuestros pensamientos merecen estar allí. Pablo nos da criterios para evaluar nuestro pensamiento. Y este no es el único lugar en la Biblia donde se nos dan normas para nuestros patrones mentales. 

No hay mejor momento que el inicio de un nuevo año para comenzar, por el Espíritu, a renovar tu mente. Mientras te esfuerzas por seleccionar el muro de tu mente, aquí tienes algunas preguntas que puedes hacerte.

1. ¿Este pensamiento se alinea con la verdad?

Pablo comienza su hermosa petición de cosas a las que debemos prestar atención con “todo lo que es verdadero” (Filipenses 4:8). No nos quedamos como Pilato, rascándonos la cabeza preguntándonos qué significa eso. Jesús dice: “Yo soy… la verdad” (Juan 14:6), lo que implica que todo lo que es verdadero concuerda con quién es Dios tal y como se ha revelado en Jesús y en las Escrituras y, en menor medida, en la historia que está contando en este mundo.   

Quizás la mentira más prevalente que consentimos es la que me sitúa en el centro de todas las cosas. Esa mentira es tan vieja como el jardín. Nadie debería pensar “de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio” (Romanos 12:3). Cualquier ritmo de pensamiento que alimenta nuestro orgullo natural y egocentrismo debería recibir un inmediato “No Me Gusta.” Los verdaderos patrones de pensamiento no son la piscina de Narciso, fijando nuestra atención en nuestro propio reflejo. En vez de eso, estos patrones nos sacan de la prisión del yo. 

Entonces, ¿este pensamiento me ayuda a pensar de manera correcta sobre mí mismo? ¿Mis hábitos mentales tienden a centrarse en mí mismo? O ¿me ayudan a considerar “al otro como más importante» (Filipenses 2:3)? ¿Este pensamiento encaja con el carácter de Dios, Su Palabra, Su mundo y Su manera? ¿Se ajusta a la realidad? ¿Es verdadero?

2. ¿Este pensamiento habita en lo bueno?

A veces la mejor manera para establecer buenos patrones es sacar de raíz los malos. Es así que Pablo orienta todo nuestro pensamiento cuando dice: “Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, en concreto, “la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia” (Colosenses 3:2,5). Queremos que nuestros pensamientos vayan habitualmente hacia Aquel que es bueno, alejándonos de los placeres fugaces del pecado que el mundo nos ofrece.

Para muchos de nosotros, el buen pensamiento se ve obstaculizado, no por habitar en el mal explícito sino por distracciones superficiales. Comer un dulce de vez en cuando no te matará, pero no lo incluyas dentro de tu dieta. “Hermanos, no sean niños en la manera de pensar. Más bien, sean niños en la malicia, pero en la manera de pensar sean maduros” (1 Corintios 14:20). El pensamiento trivial, banal y frívolo convierte al hombre en alguien sin raíces. En cambio, deja que la seriedad de lo bueno capte tu atención. Piensa en asuntos importantes para fortalecerte mentalmente. 

Pregúntate a ti mismo: ¿este pensamiento vale la pena? ¿Tiene alguna relación con las cosas que realmente importan? ¿Mi tiempo en internet me distrae con pensamientos frívolos y superficiales? ¿Este pensamiento me inclina hacia el pecado y los patrones del mundo incrédulo? ¿Considerar a esta persona de esta manera me lleva a la impureza? ¿Leer este sitio de noticias enciende en mí pasiones impías? ¿Habito en lo que es bueno?

3. ¿Este pensamiento me ayuda a ver la belleza? 

Hay muchas bellezas en el mundo que valen la pena prestar atención. El amanecer sobre la nieve. La sonrisa de un niño. El canto congregacional. La poesía de Coleridge. El color verde. La belleza nos llama. Despierta nuestro deseo y deleite. Se niega a dejarnos sin cambio. La belleza, donde sea que se encuentre, merece nuestra admiración. 

Pero todas estas bellezas menores apuntan más allá de sí mismas. Son destellos de otra majestad, ecos de una armonía trina. La belleza nos llama a contemplar a quien es la Belleza misma. Cuando aprendemos a prestar atención a las cosas bellas, junto con las que son buenas y verdaderas, nuestra mente puede seguir esos rayos de vuelta hasta el sol. 

En última instancia, todos nuestros pensamientos deben estar dirigidos hacia nuestro final principal: glorificar a Dios al disfrutarlo para siempre. Por lo tanto, el primer y último criterio para seleccionar nuestros pensamientos es: ¿Este pensamiento me ayuda a disfrutar más de Dios en la manera que Él desea? ¿Esta línea de pensamiento me inclina hacia Él o hace que me olvide de Él? ¿Me abre los ojos a Su bondad, verdad y belleza, o adormece mis sentidos espirituales? ¿Me ayuda a buscar el gozo pleno y duradero en Jesús?

Dios nos dio mentes para alimentar nuestros corazones con leña que encienda nuestro afecto por Él. Nuestras mentes existen para Cristo. Entonces, selecciona cuidadosamente tus pensamientos para crear surcos que corran con ese deleite divino. 

Por: Clinton Manley
Fuente: Today’s Thoughts Become Tomorrow’s Habits
Traducido por: Mariafernanda Artadi  

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