Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Aquella Semana - día 19

Aquella Semana – día 19

Juan 19-28-30. «Después de esto, sabiendo Jesús que todo ya se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí una vasija llena de vinagre. Colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca. Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es! (¡Cumplido está!)”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu».

Cuando Jesús dijo «consumado es», no está diciendo «¡no puedo más! ¡Ya me rindo!». No; Juan, Mateo y Lucas hablan de una gran voz, lo dijo fuerte, lo gritó. Es una declaración potente: ¡consumado es! ¡Tarea cumplida! ¡Trabajo hecho! ¡Cuenta pagada! Se acabó el partido, ¡y ganamos! Y lo que gritó Jesús aquí es la razón por la que nosotros celebramos la muerte del Hijo de Dios. Es porque la muerte y el asesinato del Hijo de Dios es la canción alegre del cielo, porque en la cruz Jesús ganó algo, logró algo, ¡cumplido está! ¡Cumplido está! ¿Qué? En Juan 1:29, Juan el Bautista vio a Jesús y le dijo: «Aquí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Lo que logro Jesús en la cruz es el perdón del pecado, en la cruz estaba quitando el pecado.

Hebreos 9:23: «Y según la ley, casi todo ha de ser purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón». Cristo derramó su sangre, ¿dónde? En la cruz, y por derramar su sangre en la cruz hay perdón. ¡Cumplido está! ¡Hay perdón! ¡Y hay redención! No solamente hasta el fin de semana, o hasta el año que viene. ¡No! Una redención eterna. Hebreos 9:14: «Jesús entró al lugar santísimo una vez y para siempre». ¿Cómo? ¿Dónde? En la cruz, una vez y para siempre, y no por medio de la sangre machos cabríos y becerros, sino por medio de su propia sangre, obteniendo redención eterna. ¡Redención eterna! ¡Cumplido está! ¡Una redención eterna! Y un pacto nuevo, compromiso de perdón, transformación y salvación para siempre. Un pacto nuevo, hecho vigente por la obra de Jesús en la cruz. Hebreros 9 verso 15, en referencia a su muerte: «Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto a fin de que, habiendo tenido lugar una muerte», ¿dónde? En la cruz. «Para la redención de las transgresiones». Redención de las transgresiones hay en el nuevo pacto que Jesús hizo vigente en su muerte en la cruz. Consumada es, por la muerte de Jesucristo en la cruz, la redención de las transgresiones en el nuevo pacto.

Y el poder de los demonios ha sido desarmado, anulado. Colosenses 2:14 y 15: habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros, y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos, por medio de él». ¡Cumplido está!, ese triunfo sobre los poderes de las tinieblas en la cruz. ¿Y cómo? ¿Cómo es que su sangre derramada logró eso? Romanos 3:23 al 25: «Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por su gracia, por medio de la redención, que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia Dios paso por alto los pecados cometidos anteriormente».

Propiciación es una palabra larga; propiciación habla de satisfacer la ira hasta que la ira se vuelva satisfacción. Ya no estar airado sino feliz, satisfecho; ya no ser rechazado, sino abrazado; ya no estar descalificado sino aprobado; ya no estar excluido sino aceptado. Consumado es, ¡cumplido está! Una redención porque la sangre de Jesucristo derramada en la cruz estaba haciendo la propiciación, cambiando la ira de Dios en satisfacción. Dios está satisfecho. El pecado merece muerte, pero Jesús murió en lugar de otros, y Dios exhibió que Jesús dijo «¡consumado es!, ¡cumplido esta!».

Es algo que nosotros podemos y debemos proclamar, porque el hecho de que Jesús hiciera el trabajo es nuestra esperanza, porque seré salvo, no por mis méritos, no por mis logros, sino por los méritos y logros de Jesucristo. ¿Cómo sé que él lo logró? Porque dijo «consumado es» en la cruz. Él lo dijo, y eso debe bajar al altivo y al autosuficiente, porque él lo hizo, Jesús. No es lo que uno logra. Y esto debe levantar al débil, al caído, porque su esperanza está en que Jesús efectuó la salvación. Mi esperanza de que no seré condenado en el día final es porque Jesús ha pagado el precio de mis pecados. Mi esperanza de que todas sus promesas se aplican a mí y son seguras se debe a que Jesús pagó el precio por completo, canceló la deuda.

Por lo tanto, por todo esto que Jesús ha logrado, hoy no soy huérfano, y él siempre estará conmigo. Cuando yo pase por las aguas estará conmigo, y el bien y su misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Él jamás me va a abandonar, así que confiadamente podré decir «el Señor es mi ayudador», porque Jesús gritó: «¡Consumado es!».

Por: David Bhadreshwar.

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