Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Aquella Semana - día 18

Aquella Semana – día 18

Juan 19:28. «Después de esto, sabiendo Jesús que todo ya se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”».

Jesús fue y todavía es el que da agua viva; entonces, ¿cómo es que tiene sed? Y la respuesta: para que se cumpliera la Escritura. Una sed terrible después de haber perdido sangre, ser azotado y todo lo demás, ¿y para qué? Para que se cumpliera la Escritura. Yo quiero que sepas que Jesús tenía y todavía tiene un compromiso bien firme de cumplir con cada promesa de la Escritura. En el Salmo 69 verso 21, había una profecía de la crucifixión que decía: «Para mi sed me dieron de beber vinagre». En ese día, luego de ser abandonado por Dios y haber cumplido con todas las demás cosas, hubiera dicho: «¿Padre, no podemos obviar esa parte?». ¡No! Cada promesa de la Escritura se centra en la cruz.

Y quiero que sepas que la cruz no solamente es un tema más de la Escritura, ¡no! La Escritura da testimonio de Cristo, y Cristo vino para morir en la cruz. Cristo y la cruz es el tema de la Escritura. Jesús es el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, Apocalipsis 13:8. Abraham, hablando con Isaac, dijo: «Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto», Génesis 22:8. Juan, en su Evangelio, desde el capítulo 12 al capítulo 19, casi la tercera parte de su Evangelio se trata de aquella semana. Pablo, predicando en la carta de Corintios dijo: «Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo y este crucificado», 1 Corintios 2:2. La canción del cielo, Apocalipsis 5:9: «Cantaban un cántico nuevo diciendo: “digno eres de tomar el libro y abrir sus sellos”», ¿por qué? «Porque fuiste inmolado», ¿dónde? «En la cruz, y por tu sangre compraste, redimiste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación». Apocalipsis 5:12: «El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder», canción del cielo que se trata de Cristo y la cruz. Cada promesa está centrada en la cruz. «No les dejo huérfanos», dijo Jesús. ¿Y cómo sabemos que no nos va a dejar huérfanos? ¡Por la cruz! «El que a mi viene no lo echo fuera», ¿y cómo sabemos que no va a echarnos afuera? Por la cruz. «¡No los dejaré!». ¿Cómo lo sabemos? Por la cruz. «Estaré con ustedes todo el día, ¡todos los días! ¡Hasta el fin!». ¿Cómo lo sabemos? Porque cumplió con la cruz. Y si Jesucristo guardó, cumplió con ese propósito, en debilidad en el día de su muerte, ¡cuánto más ahora viviendo en gloria, cumplirá con cada promesa!

¿Y por qué tuvo sed? Como dijimos al principio, él es el dador de agua viva, Juan 6:35: «El que cree en mí nunca tendrá sed». Juan 4:14: «El que bebe del agua que yo le daré no tendrá sed jamás». ¿Por qué tuvo sed? Porque nosotros necesitamos saber que él lo escogió, él salió de la comodidad, eligió sufrir, rumbo a la gloria, para que podamos comprender que nuestro sufrimiento en el tiempo presente, no tendrá la última palabra. 2 Corintios 13:4: «Porque ciertamente él fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios. Así también nosotros somos débiles en él, sin embargo, viviremos con él por el poder de Dios para con ustedes». Jesucristo fue crucificado en debilidad, pero ahora vive por el poder de Dios, y de la misma manera, si tú estás pasando debilidad, frustración, yo quiero que sepas que en Cristo Jesús nada de eso tendrá la última palabra. Vive él, vivirás tú.

Por: David Bhadreshwar.

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