Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Decepcionado

La promesa de Dios para los decepcionados

Tal vez anhelabas sanidad, un trabajo, un bebé o una esposa. Has orado fiel y fervientemente durante semanas y meses, incluso años. Pero todavía estás enfermo, todavía desempleado, sin hijos o aún soltero.

Y estás decepcionado. De hecho, estás decepcionado con Dios.

Durante muchos años, mi esposa y yo ansiamos el embarazo. Anhelábamos y oramos. Y anhelábamos y oramos un poco más. Las parejas que conocimos quedaron embarazadas, pero nosotros no lo logramos. Y sentimos profunda decepción. Pero la palabra de Dios nos llama a vivir por fe. Y la fe significa confiar en todo lo que Dios promete ser para nosotros en Cristo Jesús.

Entonces, ¿qué promete Dios cuando estamos decepcionados?

No carecerán de bien alguno.

Una promesa que me ha ayudado a lo largo de los años es Salmos 34:10, “Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, pero los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno”. Esta promesa es para aquellos que buscan al Señor, aquellos que son salvos por la fe en Cristo y quienes buscan conocerlo más.

Dios promete que aquellos que lo buscan no carecerán de bien alguno. Lo que significa que si algo es bueno, Dios se lo dará.

Ahora esto es difícil de comprender. Después de todo, todavía estás enfermo, desempleado, sin hijos o soltero.

Entonces, ¿cómo está cumpliendo Dios su promesa para ti?

El mayor bien

Lo que me ayudó a entender esto fue preguntar: ¿Cuál es el mayor bien?

David dice:

Yo dije al Señor: “Tú eres mi Señor; ningún bien tengo fuera de Ti.” (Salmos 16:2)

Y Asaf:

¿A quién tengo yo en los cielos, sino a Ti? Fuera de Ti, nada deseo en la tierra. (Salmos 73:25)

Y Pablo:

Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. (Filipenses 3:8)

Dios promete que aquellos que lo buscan no carecerán de bien alguno. Si algo es bueno, Dios se lo dará. Clic para tuitear

Entonces, el mayor bien es Dios mismo: conocer a Dios en la persona de Jesucristo.

Esto no se trata solo de saber acerca de Dios. Esto es realmente conocer a Dios. Esto significa sentir su gloria, sentir su amor, experimentar su presencia. Cuando experimentamos a Dios de esta manera, estamos tan llenos que no deseamos nada más. Dios es el único bien que todo lo satisface, razón por la cual Él es el mayor bien.

¿Qué hace que algo sea bueno?

Entonces, ¿qué quiere decir Dios cuando promete que no nos faltará bien alguno?

La sanidad puede ser buena, pero también la falta de sanidad.

Si Dios es nuestro mayor bien, entonces lo que hace que algo sea bueno es si eso nos trae más de Dios. Así que ser sanado de una enfermedad puede ser bueno porque puede traernos más de Dios mostrándonos su poder, misericordia y bondad. Pero no ser sanado también puede ser bueno ya que también puede traernos más de Dios al acercarnos aún más a él.

Eso es lo que Pablo experimentó con su aguijón en la carne, “Y El me ha dicho: ‘Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.” (2 Corintios 12:9).

Entonces, si Dios elige no sanarme, es porque la enfermedad me traerá aún más de su presencia que lo satisface todo de lo que la sanidad me hubiera traído. En ese caso, a pesar de que carezco de sanidad, no me falta nada bueno, porque la enfermedad es la forma en que experimentaré el mayor gozo en Dios. Como Dios es mi tesoro que lo satisface todo, entonces lo que hace que algo sea bueno es si eso me trae más de Dios.

Entonces, cuando Dios promete que no nos faltará bien alguno, quiere decir que no nos faltará nada que nos traiga más de Dios. Tendremos absolutamente todo lo que nos traerá más de Dios. Entonces, si te falta sanidad, o un trabajo, o hijos, o una esposa, no te falta bien alguno porque Dios ha ordenado su falta para traerte más de sí mismo.

¿Por qué estoy decepcionado?

Cuando me siento decepcionado con Dios, es porque en ese momento hay algo que anhelo más que a Él, ya sea la sanidad, un empleo, un niño o una esposa. Tan buenos como la sanidad, el empleo, los niños y el matrimonio podrían ser, ninguno de ellos se acercará a satisfacerme tanto como a Dios mismo.

Entonces, cuando estoy decepcionado con Dios, hay un problema con mi fe. No estoy confiando en que Dios mismo sea quien dice que es para mí en Jesús. No confío en Él como mi tesoro que lo satisface todo.

Si Dios es nuestro mayor tesoro, entonces lo que hace que algo sea bueno es si nos trae más de Dios. Clic para tuitear

¿Entonces Que puedo hacer? Aquí hay ocho pasos que he encontrado personalmente útiles en la decepción.

  • Acércate a Jesucristo en tu decepción, confiando en que te recibirá y cambiará tu corazón (Salmo 40:1-3).
  • Confiesa que anhelas algo más que a Él. Pídele que te perdone a través de la cruz. Reciba la seguridad del perdón completo (1 Juan 1:9).
  • Clama por el obra del Espíritu para cambiar tu corazón, fortalecer tu fe y capacitarte una vez más para experimentar a Jesucristo como tu tesoro que satisface todas tus necesidades (Juan 6:35).
  • Dado que el Espíritu hace su obra a través de la Palabra, busca las Escrituras que describan el amor, el poder y la majestad de Dios, y las promesas concernientes a Dios como tu tesoro que todo lo satisface. Ora fervientemente por estas Escrituras. Lucha para confiar en ellas (Gálatas 3:5).
  • Continúa orando y confiando en estas Escrituras hasta que sientas que el Espíritu cambia tu corazón, y experimentes una vez más a Jesucristo como tu tesoro que todo lo satisface (1 Pedro 1:8).
  • Ora por la promesa de Dios de que ordenará cada prueba para traerte aún más satisfacción de corazón en Él (2 Corintios 4:17). Haz esto hasta que el Espíritu fortalezca tu fe de que todo lo que te falta te traerá aún más de Dios.
  • Ora también por la promesa de Dios de que él se ocupará de todo lo demás que necesites (salud, trabajo o dinero) de tal manera que esto te traiga aún más de él (Filipenses 4:13, 19; Mateo 6:33).
  • Continúa orando por las otras cosas que deseas (sanidad, empleo, hijos, matrimonio), pero lucha para seguir confiando en Jesús como tu tesoro que todo lo satisface (Salmo 43:4).

Por: Steve Fuller © Desiring God.

Fuente: “God’s Promise for the Disappointed”.

Traducido por: Daniel Elias.

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