Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

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Deja a un lado el peso de “no tener ganas”

¿Qué no te da ganas hacer hoy?

Sabes a lo que me refiero. Es esa cosa que pesa sobre ti, que sabes que honraría a Dios porque obedece su ley de amor (Juan 15:12), o es una obra de fe (2 Tesalonicenses 1:11), o hacer “morir las obras de la carne” (Romanos 8:13). Sabes que sería bueno para tu alma, o para tu cuerpo, o para tu familia, o para tu vocación, o para tu prójimo, o para tu iglesia.

Pero no tienes ganas de hacerlo. Sabes que Dios te promete más bendición si lo haces que si no lo haces. Pero estás luchando por creerlo porque se siente difícil de hacer. Es como si tuvieras pesas en tus tobillos. No quieres reunir la energía, y cada distracción brilla con atracción.

El patrón extraño del progreso

Si bien es cierto que este es nuestro pecado interno del cual debemos arrepentirnos y luchar para dejarlo a un lado (Hebreos 12:1), la experiencia de “no tener ganas” también puede convertirse, para nosotros, en un recordatorio de la verdad del evangelio e incluso darnos esperanza y ánimo en esta lucha.

“Si queremos el gozo verdadero, debemos caminar por la fe en un futuro prometido y no por la vista de una gratificación inmediata.” Clic para tuitear

Piensa en este extraño patrón que ocurre una y otra vez en casi todas las áreas de la vida:

  • Una alimentación sana y nutritiva a menudo requiere disciplina para prepararla y comerla, mientras que la comida chatarra es conveniente, sabrosa y adictiva.
  • Mantener el cuerpo saludable y fuerte requiere una incomodidad deliberada y frecuente, mientras que sólo se necesita comodidad para arruinarlo.
  • Tú mismo tienes que coger ese libro nutritivo, e intelectualmente desafiante, mientras que mirar un DVD es tan fácil y atractivo como bajar cuesta abajo.
  • Frecuentemente tienes que forzarte a ti mismo a tener devocionales y a orar, mientras que dormir, o leer los deportes, o revisar el facebook es una actividad casi sin esfuerzo.
  • Aprender a tocar una música hermosa con habilidad requiere miles de horas de práctica tediosa.
  • Ser excelente en los deportes requiere ejercicios monótonos repetidos constantemente.
  • Aprender a escribir bien requiere escribir, escribir, escribir, y reescribir, reescribir. Y por lo general una lectura voluminosa.
  • Se necesitan años y años de estudio sólo para hacer posibles ciertas oportunidades vocacionales.

¿Entiendes la idea?. El patrón es este: las alegrías más grandes se obtienen a través de la lucha, la dificultad y el dolor, mientras que las alegrías breves, insatisfactorias, y a menudo destructivas, están al alcance de nuestras manos. ¿Por qué es así?

¿Por qué la lucha, la dificultad y el dolor?

Porque Dios, en su gran misericordia, nos muestra en todas partes, en cosas que son sólo sombras de realidades celestiales, que hay una gran recompensa para aquellos que luchan y perseveran (Hebreos 10:32-35). Él nos recuerda en todas partes a caminar por la fe en un futuro prometido y no por la vista de una gratificación inmediata (2 Corintios 5:7).

“Las alegrías más grandes vienen a través de la lucha, la dificultad y el dolor, mientras que las alegrías breves, y a menudo destructivas, están al alcance de nuestras manos.” Clic para tuitear

Entendido así, cada lucha se convierte en una invitación por Dios a seguir en los pasos fieles de su Hijo, “quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

Aquellos que son espiritualmente ciegos sólo ven inutilidad en estas luchas. Pero para aquellos que tienen ojos para ver, Dios ha tejido una esperanza (fe en su gracia futura) directo al grano de la futilidad de la creación (Romanos 8:20-21). Cada lucha se convierte en un indicador que dice: “¡Mira hacia adelante, más allá de la lucha misma, más allá de la tentación de las alegrías débiles y temporales a la gran alegría prolongada y sustancial puesta delante de ti!”.

Resiste, no claudiques

Así que hoy, no dejes que el “no tengo ganas” reine como señor (Romanos 6:12). Más bien, ve a través de él a tu Padre señalándote la recompensa que ha planeado para todos los que perseveran hasta el final (Mateo 24:13). Deja que te recuerde que su llamado no es a claudicar sino a resistir.

Luego deja este peso a un lado y corre con fe la carrera que ha puesto delante de ti.

Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:17-18).

Por: Jon Bloom © Desiring God Foundation.

Fuente: “Lay Aside the Weight of “Not Feeling Like It””.

Traducido por: Daniel Elias.

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