Reflexión y Recursos Bíblicos basados en la Gracia de Dios

Aquella Semana – día 24

¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. – Romanos 8:34 (NBLH)

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Aquella Semana – día 23

Porque también Cristo (el Mesías) murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu. – 1 Pedro 3:18 (NBLH)

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Aquella Semana – día 22

Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a Su descendencia, prolongará Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará. Isaías 53:10 (NBLH)

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Aquella Semana – día 21

El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: “En verdad éste era Hijo de Dios.” – Mateo 27:54 (NBLH)

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Aquella Semana – día 20

El velo del templo se rasgó en dos. Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: “Padre, en Tus manos encomiendo Mi espiritu.” Habiendo dicho esto, expiró. – Lucas 23:44-46 (NBLH)

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Aquella Semana – día 19

Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es! (¡Cumplido está!)” E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. – Juan 19:30 (NBLH)

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Aquella Semana – día 18

Después de esto, sabiendo Jesús que todo ya se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed.” – Juan 19:28 (NBLH)

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Aquella Semana – día 17

Desde la hora sexta (mediodía) hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena (3 p.m.). Y alrededor de la hora novena (3 p.m.), Jesús exclamó a gran voz, diciendo: “Eli, Eli, ¿lema sabactani?” Esto es: “Dios Mio, Dios Mio, ¿por que Me has abandonado?” – Mateo 27:45-46 (NBLH)

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Aquella Semana – día 16

Y cuando Jesús vio a Su madre, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo a Su madre: “¡Mujer, ahí está tu hijo!” Después dijo al discípulo: “¡Ahí está tu madre!” Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. – Juan 19:26-27 (NBLH)

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